Inteligencia: poca y artificial

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Lejos, muy lejos, de servir al ser humano para desarrollarse como tal, los avances tecnológicos de las últimas décadas parecen destinados a deshumanizar a la ciudadanía, a resetear mentes y reprogramar instintos. El sueño del totalitarismo, la pesadilla descrita por George Orwell en 1984, se ha convertido en un apéndice de nuestras vidas. Los ordenadores tontos, dependientes de una conexión a un servidor externo, ya son una imprescindible realidad.

Nuestros cerebros, huérfanos de inteligencia cuando olvidamos el móvil o la tablet se escaquea, sufren de abstinencia. Cada vez más personas son incapaces de pensar por sí mismas sin que su Facebook, su Twitter o cualquier red social obren el prodigio de activar sus dendritas en una suerte de sinapsis digital. Hasta la edad media los chamanes, hasta la Ilustración el clero, hasta ayer los medios de comunicación y desde hoy internet, siempre ha habido quien nos diga qué pensar, valiéndose de la irrenunciable ley del mínimo esfuerzo propia del homo manipulatus.

Si el pensamiento crítico ha sido reducido a una pulsión recóndita del subconsciente, los sentimientos han sido sojuzgados por el reflejo condicionado descrito por Iván Pávlov. En 1935, en la clausura del Congreso Mundial de Fisiología, el científico dijo: “Mi vida entera se compone de experimentos, nuestro gobierno también experimenta, sólo que a más alto nivel”. En el siglo XXI no sólo experimentan los gobiernos, sino también ese disco duro externo, virtual, que reduce nuestros pensamientos y sentimientos a meros replicantes virales de influencers con obsolescencia programada.

No se entiende de otra forma tanta insensibilidad como recorre y corroe el mundo global, tanto desprecio, tanta vileza, tanta ignominia, tanta infamia, tanta humillación para el ser humano. No es novedosa la exhibición arrogante y despiadada de pensamientos supremacistas por parte de líderes políticos que de inmediato son replicados por las limitadas inteligencias de acólitos radicales que ladran consignas tan peligrosas como exentas de inteligencia.

Lo que Israel hace con palestina es la réplica 2.0 de lo que Hitler hizo a los judíos. Las listas de gitanos que propone Matteo Salvini y el rechazo del Aquarius por el gobierno italiano son réplicas del ¿pensamiento? de Mussolini. Donald Trump sintetiza a la perfección la historia de los Estados Unidos: emigrantes europeos invadieron el norte de América y exterminaron a los únicos y verdaderos americanos, explotan como nadie a otros pueblos en origen y son, de largo, quienes encabezan el ranking mundial de muertos en las guerras que producen y patrocinan.

Es descorazonador constatar cómo la ciudadanía ¿civilizada? mira hacia otro lado, normalmente a las pantallas, o, lo que es peor, selecciona en el surtido menú de excusas la que más le conviene: “que los metan en sus casas”, “nosotros primero”, “son terroristas”, “nos roban el bienestar”…, todas ellas alentadas y jaleadas por políticos de nociva inteligencia y nulos sentimientos. Políticos que, como advirtió Pávlov, experimentan a otro nivel: al nivel de la inhumanidad que supone enfrentar a los pobres con quienes son más pobres. Y les funciona. Siempre les ha funcionado. Es la lucha de clases que ellos siempre ganan.

A estas alturas de la vida, me dan asco los himnos, las banderas, los uniformes, los patriotas y cualquier otra cosa utilizada por los gobiernos para convencer al pueblo de que el enemigo no son ellos y sus secuaces empresariales y financieros. He sentido repugnancia al ver cómo un jefe de estado impuesto, no legitimado por las urnas, el de mi país, acude a legitimar al último, por ahora, gran dictador universal, justo el día en que decide separar a miles de niños de sus padres y encerrarlos en jaulas.

Lo dicho, poca inteligencia, ninguna, en Felipe VI, Donald Trump y sus respectivos floreros, incluido Borrell. Si fuera mínimamente inteligente y decente, la ciudadana Letizia debería renunciar a la presidencia “de honor” del Comité Español de Unicef. No por inteligencia, sino por soberbia supremacista, el orate Trump ha sacado a EE.UU. del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un lugar donde no tiene cabida, un lugar más decente y más humano sin gentuza como él.

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Indigesto empacho informativo

pegasus

Tras la avalancha de inundaciones registradas en España en los últimos meses, las noticias de los últimos días son un diluvio universal, sin arca de Noé que lo resista. No hay estómago, ni cerebro, capaz de asimilar tal rosario de indigestiones. Son las noticias las que fagocitan neuronas en un voraz vértigo capaz de retorcer criterios, desmayar entendederas y vomitar bilis. Tal parece que la actualidad ha atacado la anorexia con sobredosis de bulimia informativa.

El aperitivo se sirvió con la ansiada primera sentencia de la Gürtel y la moción de censura. La condena al PP no bastó para que Ciudadanos ejecutara sus amagos anticorrupción y se mostrase como la única formación de cierto relieve político que votó en contra. Por su parte, el PP se ha metido los dedos en la garganta para vomitar que no ha sido condenado por corrupción, incluso Feijóo ha dado orden para vetar la alusión a la condena por corrupción en el Parlamento gallego.

Los entremeses los ha servido Pedro Sánchez con un surtido de ministros y altos cargos, un surtido de guiños arriba y abajo, a diestra y siniestra, a dios y al diablo. El revoltijo dulce/salado pretende satisfacer todos los gustos, todas las bocas, todos los estómagos, en un inverosímil ejercicio de beber y soplar al mismo tiempo. Su atrevida propuesta ya ha conseguido su primer objetivo: remontar las encuestas y demostrar quién domina la cocina otrora socialista.

Antes de servirse el primer plato, se metió de rondón en el menú la tapa valenciana de la Gürtel que produjo un maridaje casi letal mezclando la salida/sucesión de Rajoy con la de dimisión de Zidane. Insiste el PP en que no se ha condenado al partido/banda ni por corrupción ni por financiación ilegal, un bicarbonato que no los alivia y produce retortijones ajenos. Hay españoles, muy españoles y mucho españoles, que ni con masa madre de pan consiguen bajar estas bolas de sus gargantas atoradas.

La guarnición del primer plato es la dañina pantomima de Trump y Kim Jong-un escenificando lo que ya hicieron Hitler y Stalin: ambos necios, totalitarios y peligrosos, se necesitan para reforzarse mutuamente en sus respectivos estados. Y, para compensar, el aliño solidario de la acogida española de más de 600 migrantes abandonados por la pérfida Europa neonazi en el barco Aquarius, gesto protestado por esa España del franquismo redivivo.

Como base, el primer plato lleva la sentencia del caso Noos, demasiado hecha, excesivamente recalentada, para los castigados estómagos aspirantes a una Justicia igual para todos. Parte de los comensales echa en falta el perejil emérito, salvado de la zarzuela por ser condimento inviolable. Otra parte compara la receta desigual con la que han sido juzgados y perseguidos raperos y políticos abrasados a fuego lento en cárceles y exilios.

A punto de reventón, al borde del cólico, amenazada por disentería sobrevenida, la mayoría de la ciudadanía ha entregado los cubiertos y colocado bocabajo el plato por temor al segundo plato. Aparecen los postres y se da a elegir entre dos variedades: el cese del entrenador de la selección española de fútbol y la dimisión (¡una ministerial dimisión en España!) del flamante y desconcertante ministro de Cultura. Demasiado para el cuerpo. A ver qué sirven de chupito.

Patriotas que rompen España

Tela-Hispana

La historia de España es una historia de rupturas, de desgarros y suturas a lo largo del tiempo. Suele ocurrir cuando se hace un traje uniendo varios trozos que se lavan en exceso, hasta dejarlos raídos y descoloridos, para que no se noten las diferencias entre los paños. Los cortes siempre responden a un patrón preestablecido por el modisto que traza líneas sobre la tela despreciando la diversidad de fibras que la componen y por ahí llegan los descosidos.

La península albergó retales íberos, celtas, fenicios, cartagineses y griegos hasta que el primer gran sastre quiso coserlos al manto imperial de Roma suturándolos con espadas, flechas y lanzas. Un desastre de zurcido que se desmembró con rapidez. El alfayate árabe cubrió los restos descosidos con seda oriental bajo la cual permanecieron ocultos durante siglos los retales árabes, judíos y cristianos bajo la amenaza de cimitarras, venablos y alabardas.

Los Reyes Católicos, desechados lienzos moros y judíos, expulsados, transformados o diezmados, impusieron la urdimbre católica como única y verdadera para el traje español, también a sangre y fuego. Dividida la población vendieron el producto como el lienzo de la unidad que ha llegado hasta hoy. Una unidad basada en la negación de la diversidad, en la persecución de identidades y en la aniquilación de matices es una apuesta por el descosido.

Los hilvanes unitarios han ido acompañados históricamente de ideológicos festones, dogmáticos bordados y bélicos remiendos. Es así que la bandera y el himno son los seculares pespuntes de una unidad impuesta y mantenida a cruz y espada, a hoguera y cadalso, en España. Los costureros confeccionan uniformes a medida para cuerpos y pensamientos, pensamientos únicos y cuerpos de seguridad para que el tejido no se descomponga.

En la actualidad, Partido Popular y Ciudadanos se erigen en depositarios de la secular unidad de España, una unidad no espontánea y, por tanto, de ínfima calidad, como los tejidos de Inditex. Son dos sastres que tratan de preservar la unidad patria recurriendo a los errores y los horrores de todos sus predecesores. Negar la diversidad es un error, eliminarla un horror. Las tijeras en sus manos comienzan cortando hilos y acabarán cortando cabezas, cercenando pensamientos. En ello están.

El PP no ha cortado las hilachas del tejido franquista con el que se hizo su demócrata disfraz. Llevan desde su fundación dividiendo España: enfrentando a las élites predadoras con la masa saqueada, a católicos con no católicos, a monarquía heredera y hereditaria con democracia, al franquismo vencedor con la España vencida. El Partido Popular ha roto y vuelto a dividir España en los tradicionales dos bandos: o conmigo, o contra mí.

Por su parte, Ciudadanos nació para dividir a los habitantes de Catalunya utilizando la supremacía lingüística del castellano como demoledor ariete. Consiguió enfrentar a unos catalanes con otros y Alberto Rivera se sintió ungido para dividir al resto del país. Envuelto en la bandera del populismo no ha dudado en salmodiar incansable los mantras de España, españoles, orgullo, rojigualda, himno, ETA, Venezuela y poco más. Ha conseguido romper y dividir España en los mismos términos de enfrentamiento entre españoles que el Partido Popular.

Asistimos a una encarnizada pugna de ambas formaciones por ocupar el peligroso espacio de la extrema derecha desde donde dinamitarán España para que vuelva a ser Una, Grande y Libre. Es tal la ruptura de España que están propiciando los alegatos de la derecha que ya entonan discursos de guerra afines bocazas como Jiménez Losantos, Delegados de Gobierno o las huestes de VOX, todos animados por cornetas y tambores de guerra tañidos y sopladas por cargos y portavoces de ambas formaciones.

Moción de censura: ¿adiós a la mafia?

hidra

¿Era necesario echar del gobierno al partido que, desde su fundación, creó “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica, y local”? Sí, y algo más: imprescindible. El desapego de la ciudadanía hacia la política tiene mucho que ver con el rechazo a las prácticas mafiosas. Es imprescindible que la ciudadanía tome conciencia del poder de los votos para alejar a los saqueadores de las cajas públicas.

¿Soluciona la salida del gobierno del Partido Popular el problema? No. La mafia política y empresarial, al igual que la Hidra de Lerna de la mitología griega, tiene la virtud de regenerar dos cabezas por cada una que se le corta. Viene siendo así desde los albores de la civilización y no se atisba un Hércules capaz de dar con la solución definitiva, entre otros motivos porque es la ciudadanía, siempre, la que alimenta y sostiene los mitos creados por Papas y Emperadores.

Pero la mafia no se nutre sólo de cajas públicas locales, provinciales, autonómicas o estatales, éstas son meros aperitivos puntuales entre almuerzos y cenas, las migajas. El gran atracón proviene de los Decretos y de las Leyes que los gobiernos promulgan con la finalidad última de calmar la insaciable bulimia de los mercados. Ésta es la cabeza troncal de la Hidra que, siendo determinante en los miedos y padecimientos del pueblo, nadie parece ver y todos aceptan como irremediable.

Cualquier adjudicación pública correspondida con oscuras dádivas es una propina comparada con el ingente beneficio mutuo que producen, a políticos (puertas giratorias, por ejemplo) y empresas (impúdicos beneficios desmedidos), las decisiones a nivel legislativo. Escandaliza la limosnera y puntual indemnización al Castor de Florentino Pérez y se acepta con resignación el atraco continuo de empresas energéticas, financieras o de comunicación. Escandaliza el caso Gürtel, pero se acepta con mansedumbre el dinero público saqueado para rescatar a la banca.

Se ha arrebatado la presidencia del gobierno a un partido corrupto de pies a cabeza y lo sustituye otro también sumido en el fangal de la corrupción, dos cabezas visibles de la misma Hidra invisible. Suena como sucesor de Rajoy un tal Feijoo: se corta una cabeza y surgen dos relacionadas con privatizaciones y narcotráfico. Se inviste a Pedro Sánchez y la Hidra eructa satisfecha una subida del IBEX 35 y una bajada de la prima de riesgo: la pobreza y la desigualdad de los votantes están garantizadas.

La cabeza de repuesto urdida por la Hidra, la de Alberto Rivera, se ha agitado con furor al ver diluirse en la nada su prometido y ansiado papel troncal. Sólo ha servido para mostrar públicamente su verdadera naturaleza de servicio incondicional a sus creadores. Era, y es, el recambio ansiado por Papas y Emperadores para continuar sus tareas depredadoras con la calma impune, con la estabilidad, que desde hace siglos vienen disfrutando.

No hay Hércules posible. Nadie cercenará todas las cabezas de un solitario, certero y definitivo tajo en el punto donde cuerpo y cabezas confluyen. La ciudadanía, creyente y subyugada por los mitos, teme al caos que la Hidra vaticina para el momento en que alguien la mate y deje de existir. La ciudadanía se conforma con cortarle, de tarde en tarde, las cabezas una a una, aun siendo consciente por secular experiencia de la aparición de nuevas y más fieras cabezas.

Crónica de Hispania S. XXI

Hispania

Transcripción de un pliego manuscrito hallado en la Biblioteca Nacional en el año 2136

Narran escribanos y platicantes las gestas acaecidas en el singular reyno castellano allá por el siglo veinte e uno, recogidas en crónicas cortesanas y protocolos judiciales. Cuentan de cómo un ruin gobernante y sus mesnadas de estandarte cian con gaviota blasonada fizieron quebranto del público peculio, escarnio de la decencia y menoscabo de los derechos y las libertades del pueblo sojuzgado. Dixeron quienes lo vivieron que nada igual registrado habían los anales de la historia.

Arcones y cofres de la real hacienda objeto fueron de singular codicia. Manos ávidas permutaron caudales públicos a privadas faltriqueras, con arteros artificios y contables astucias, ante el clamor del pueblo cuyos ojos avistaban a las claras tamañas felonías. Acusaban los descuideros de mentir a los heraldos que sus tretas anotaban en públicos pliegos por ello perseguidos. Tal fue el saqueo que no quedó cortesano de aseado saquillo, ni entre los de la gaviota ni los de la rosa.

Distraían sus afanes mentando las hordas esteladas, amenazantes para la unidad del imperio, que desde la marca catalana para sí reclamaban sus propias tajadas. Fueron tantas las causas de latrocinio que, ensartadas en delictivo rosario, daban para más de veinte misterios y no menos de doce letanías. Todo ello acaeció hasta que díscolos magistrados, haciendo de su capa un sayo, arriesgando famas y carreras, coto pusieron a la rapiña.

Mas no fue el hurto ni el pillaje causa de mofa en linderos payses coligados. Lo fue, a mayor agravio de los espanyoles, la inquina y la ojeriza de vetustos justicias hacia desvalidos juglares, trovadores, saltimbanquis y bufones cuando aquestos eco hacían de despropósitos y desmanes. Dícese que muchos dellos fueron a mazmorra condenados, a causa de versos rimados, cual viles criminales con ensangrentados delitos en sus actos.

Hubo inculpación, causa y preventiva condena a titiriteros cuyos guiñoles de trapo y madera señalados fueron como incitadores de pública hoguera. Se dictaron autos, amparados en la lozana ley del garrote impuesta como mordaza, que condenaban a mazmorras a bardos y rapsodas cuyas rimas no eran del gusto y agrado de gobernantes y cortesanos. Se hostigaron en públicos foros opiniones y pensamientos, sancionados con exceso de celo y desmesura de cuantía.

A mayor despropósito, sectarios de las idolatrías fizieron causa contra un osado histrión que profirió baldones y dicterios contra personajes de la mitología dominante. Fue un sindiós que la justicia lo citara a audiencia y un contradiós su pronunciamiento en contra bajo un cristo de palo en sagrado lugar. Antaño sucedió parecido caso cuando un aedo ofreció receta para cocinar un cristo: el clero bigardo rasgó vestidos y alzó clamores al cielo ante el alborozo popular.

Resultas de aquestos casos fue una excitación de ánimos en hogares, trastiendas, reboticas, talleres, tabernas, rúas y plaças. Echose a la calle el pueblo malparado, a la par que los bellacos rendían cuentas ante la Justicia, en exigentes y multitudinarias turbas. Ínterin, hubo casos de gentes perseguidas que optaron por el destierro como alternativa a que sus ideas y sus palabras fuesen uncidas junto a sus cuerpos a cepos o confinadas en celdas vigiladas.

Democracia a la española

espermatozoide

El sistema de organización social conocido como democracia ha devenido en una suerte de piedra filosofal que convierte en demócrata cualquier cosa a la que se aplique. Y tiene su antónimo, dictadura, con efecto contrario. El concepto, en boca de alquimistas, nigromantes, taumaturgos y charlatanes políticos, se convierte en una fórmula mágica que embauca al pueblo y lo predispone al fraude. España, país bisoño en la práctica democrática, es una prueba de ello.

El asesino dictador Francisco Franco, tras bombardear y aniquilar la última experiencia democrática de este país, definió su régimen de terror como democracia orgánica. El régimen sucesor de la dictadura ha prescindido del término democrático y se ha quedado en monarquía parlamentaria. De hecho, la máxima autoridad del estado no se elige en las urnas, como exige una democracia real, sino en la medieval justa entre espermatozoides de real pedigrí. Aún así, tras mil veces repetirlo, el régimen español cuela como democrático entre una población poco o nada exigente, sumisa por tradición.

La perversión del concepto es tal que los charlatanes patrios niegan la participación electoral como principio universal aplicable a países condenados de antemano por ellos (Venezuela, Ecuador, Argentina –pre Macri– o Bolivia) donde las urnas se decantan tozudamente en contra de los intereses de la élites. En cambio, no dudan ni hacen ascos a aplicar un tratamiento democrático a países genocidas como Israel o dictaduras como Arabia Saudí, Marruecos o Turquía.

Hartos de pedir observadores internacionales para las elecciones venezolanas y de que éstos certifiquen la limpieza de los procesos que dan como ganador a quien obtiene más votos, la oposición “demócrata” pide que no se vote. La parte más patriota de España, PP y C’s, retiran la confianza al sistema de “una persona, un voto” y se posicionan en contra de las elecciones en Venezuela, y en Catalunya también. Hablan de que no se vota en libertad y de que los gobiernos de Maduro y de la Generalitat no juegan limpio.

La higiene democrática es una utopía, otra más, en España. Apestan las campañas electorales y las victorias del PP a dinero negro, al mismo aroma corrupto que exhala el partido heredero del franquismo. Atufan las campañas de C’s a inversión financiera y empresarial, a lobby neoliberal. Huelen, PP y C’s a oposición venezolana, a rechazo de la democracia como sistema de organización social. Hieden estos partidos a monarquía orgánica, a golpismo constitucional, a 155, hoy por lo civil y tal vez mañana por lo militar, a dictablanda.

La deriva radical de ambos partidos ha despertado de su letargo al monstruo totalitario (la derecha sin complejos de Aznar y Rivera) que no cree en otra cosa que el siniestro concepto de lo español, esa entelequia aterradora para quien se piensa andaluz, extremeña, gallego, vasca, asturiano, cántabra, catalán, valenciana, riojano, balear, canaria, murciano o, incluso, castellana. Lo español es un constructo social etéreo basado en consignas, himnos y banderas impuestas manu militari et doctrinae como vía para unificar territorios, personas y pensamientos, una ideología de pensamiento único ademocrática.

No se cansan los padres, o mejor padrones en el sentido siciliano del término, de pregonar democracia. No se cansan de impedir un referéndum, legal y con garantías, en Cataluña, como los realizados en Escocia o Quebec. No se cansan de rechazar lo que sale de sus urnas si no es lo que ellos, más que pedir, exigen. No dudan en surtir sus cargadores dialécticos con la peligrosa munición de la xenofobia, el nacionalismo y la negación de la democracia, del diálogo y la negociación, para imponer “su” concepto de democracia, pérfido y amenazador donde los haya.

Democracia según Krahe.

Albert Rivera: primer año como presidente del gobierno

Presidente-Rivera

12–10–2021. Madrid. Verónica Barcina, enviada especial.
  • Al cumplirse el primer año de Albert Rivera como presidente del gobierno, el líder de Ciudadanos nos concede esta entrevista en exclusiva.

  • Como se recordará, en las pasadas elecciones de Agosto de 2020, Ciudadanos logró ser la lista más votada y su candidato fue investido en primera sesión con el apoyo de Partido Popular y PSOE y la abstención de los nacionalistas vascos y catalanes.

—¿Satisfecho con este primer año de legislatura?

Lo de menos es mi satisfacción personal. Lo importante es que los españoles están satisfechos, como muestran a diario casi todos los medios de comunicación en portadas, editoriales, columnas de opinión y, sobre todo, en las encuestas independientes que encargan. En ese sentido, sí, se puede decir que estoy satisfecho.

—Sin embargo, son muchos los colectivos sociales que protestan en las calles y en las redes sociales: pensionistas, médicos, profesorado…

Es inevitable que haya algún descontento. Tenga usted en cuenta que han sido muchos años de adoctrinamiento social promovido por sindicalistas y comunistas radicales ante la tibieza o inacción de los anteriores gobiernos socialistas y populares. España es un país grande y libre que poco a poco va comprendiendo que con nosotros será de nuevo dueño de su destino universal.

—Su gobierno ha reducido un 8% las pensiones y está privatizando la sanidad y la educación pública.

Mire: dicho así suena muy fuerte. Llevamos un año en el gobierno y no nos ha quedado más remedio que actuar de esta manera condicionados por la herencia recibida de los gobiernos anteriores. Cuando llegamos al poder, no éramos plenamente conscientes del enorme lastre que supone para un país el sector público y los servicios sociales. Realmente no nos ha quedado más remedio que hacer lo que hemos hecho y estamos estudiando una segunda fase en la que potenciaremos la colaboración público privada que tan buenos resultados ha dado en EEUU e Inglaterra para mantener servicios públicos sostenibles.

—¿Significa eso que habrá más privatizaciones y nuevos recortes en las prestaciones?

No son privatizaciones, sino concesiones administrativas dentro del marco público privado que acabo de mencionar. En cuanto a los recortes, si usted quiere llamarlos así… pero no son recortes, sino una adecuación de las prestaciones y subsidios a la realidad. Tal y como estaba planteado antes, se situaba en el ámbito de lo irreal y nosotros lo hemos corregido. Quienes se quejan deben hacerlo ante los responsables de que hayamos llegado a esta situación: los gobiernos del PP y del PSOE que han gobernado durante cuarenta años fuera de toda realidad.

—Hablando de herencias recibidas, una de las primeras medidas de su gobierno fue derogar la Ley de Memoria Histórica. ¿Qué tiene que decir al respecto?

Esa Ley nunca debió aprobarse, ni siquiera plantearse. Hasta que Zapatero la planteó, nadie en este país se sentía mal por unos muertos producidos hace ochenta años en un conflicto civil en el que los dos bandos fueron igual de responsables, igual de culpables. No hacía falta remover el pasado para volver a enfrentar a los españoles. Después, durante dos legislaturas, el señor Rajoy tampoco tuvo el valor de hacer lo que nosotros hemos hecho, buscando siempre la unidad de los españoles.

—Esa actitud equidistante, ¿a cuántos votantes de extrema derecha ha atraído hacia su partido?

No son cosas que se puedan medir, porque el voto es secreto. Además, pienso que los votantes de extrema derecha nunca votarían a un partido de centro como el nuestro.

—Sin embargo, son muchas las voces, incluida la prensa extranjera, que los sitúan en la extrema derecha después de que ustedes hayan defendido el 155 en Cataluña, se hayan posicionado con la monarquía o hayan cargado contra todo el que no hable español.

España es compleja. Mire: Todo parte de ETA y la situación padecida en las Vascongadas. Si en su momento se hubiera aplicado allí el 155, hasta sus últimas consecuencias si hubiera sido necesario, nada de lo que ha sucedido después hubiera tenido lugar. No podemos estar siempre bajo el chantaje de los indeseables independentistas radicales. En cuanto al Rey, hemos de aprovechar que ha traído a España el segundo periodo de estabilidad y de paz más largo del último siglo y eso hay que reconocerlo y apoyarlo a toda costa, han sido casi noventa años de paz y de progreso. Respecto a lo del idioma que usted mencionaba, no es relevante para el mercado de trabajo hablar catalán, vasco o gallego. Son lenguas que no generan riqueza y cuyo destino final es su desaparición no muy lejana. Los españoles deben tener claro que el futuro está en hablar inglés, alemán o chino, idomas que sí suponen un valor añadido a sus vidas profesionales.

—¿Cómo se lleva con los dos partidos que lo apoyaron en su investidura?

Están agradecidos. Sí, como lo oye. Tanto Pedro Sánchez como Rajoy, tras felicitarme, me han reconocido en privado que se sienten liberados después de cuarenta años de reproches mutuos que los han desgastado política y socialmente. El gran logro de Ciudadanos ha sido conseguir que la sociedad lo acepte como un partido renovador dentro de un orden. A fin de cuentas, hemos sabido refrescar las mismas políticas de socialistas y populares, darles un aire nuevo, más moderno y más acorde con las necesidades de quienes generan riqueza y crean empleo en este país. Ya ve usted cómo ha reaccionado la bolsa desde que ganamos las elecciones, con una subida continuada que está batiendo todos los registros históricos.

—Por último, ¿qué nos puede decir de los casos de corrupción que han saltado estando ustedes en el poder? Lo de la Secretaria de Estado, lo de las sedes de Ciutadans en Cataluña, lo del trato de favor a empresas de familiares de afiliados… ¿Es eso la regeneración que prometieron?

A todos nos puede salir algún caso aislado que, desde luego, la dirección del partido a nivel nacional, regional o provincial desconocía. No obstante, tengo que decirle que exigimos la presunción de inocencia y tenemos plena confianza en la actuación de la justicia. Muchos de esos casos que me nombra han salido de informaciones sin contrastar publicadas por medios que desde el minuto uno están en contra de Ciudadanos. Esperaremos a que se pronuncie la justicia para actuar en consecuencia. Hemos conseguido acabar con la corrupción del PP y con la del PSOE. No vamos a caer en sus mismos errores.

—Sin embargo, ustedes apoyaron a los gobiernos corruptos del PP en Madrid y del PSOE en Andalucía.

Mire, son cosas distintas. Estos partidos han sido corruptos desde hace cuarenta años y sus imputados se cuentan por cientos. No pretenda compararlo con los dos o tres casos que ha citado y que, insisto, son casos aislados creados por la prensa enemiga. Además, tenga en cuenta que si no hubiéramos apoyado a los gobiernos en Madrid y Andalucía la alternativa hubiera sido el gobierno de socialistas y comunistas radicales, y eso no lo íbamos a permitir de ninguna de las maneras.

—Bueno, presidente, muchas gracias por habernos atendido.

A usted. ¿De qué medio me ha dicho que es?

—De Apalabrado.

No lo conozco.

—Ya lo conocerá.