PP + Vox = AP

PPVAP

Los Juicios de Núremberg, emprendidos por las naciones aliadas vencedoras en la Segunda Guerra Mundial, determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen de Hitler. La tipificación de los crímenes y abusos realizada permitió a Naciones Unidas desarrollar una jurisprudencia específica en materia de guerra de agresión, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, así como para la constitución, a partir de 1998, del Tribunal Penal Internacional.

En España, el dictador y genocida Franco murió en la cama tras nombrar sucesor en la Jefatura del Estado con el beneplácito de las naciones democráticas. Tras su muerte, muchos de sus colaboradores se integraron políticamente en la democracia gracias a eso que se ha dado en llamar “Transición”. También la transición permitió que jueces, militares, policías o guardias civiles franquistas siguieran en sus puestos sin más.

Ministros de Franco fundaron partidos y acabaron integrados en Alianza Popular: Manuel Fraga (RD), Cruz Martínez Esteruelas (UPE), Federico Silva Muñoz (ADE), Laureano López Rodó (AR), Enrique Thomas de Carranza (ANEPA), Gonzalo Fernández de la Mora (UNE) y Licinio de la Fuente (RS). Los integrantes de las élites colaboradoras, beneficiarias y cómplices del franquismo tampoco fueron democráticamente depurados. Y ahí siguen, cuarenta años después.

Así se explica la España actual, así y por el afán político y mediático para blanquear el fascismo franquista que les está dando sus frutos. Ochenta años después, España sigue siendo un país de derechas con tendencia a la ultraderecha radical y dudosamente democrática que ocupa muchos, demasiados, escaños en el Congreso. La deriva radical y extremista de PP y de Vox, con el beneplácito de C’s, está refundando el peligroso franquismo y amenazando la democracia.

La pugna ideológica radical y extrema entre PP y Vox, lejos de aportar en positivo a la democracia, aporta en negativo a toda la sociedad. Ninguno de los dos partidos ha condenado el franquismo (tampoco C’s, fagocitado por ellos en las urnas), ambos tienen un pasado y un presente franquista. Ambos proceden del armario de la FAES e intercambian militancia y cargos públicos, ambos reproducen el cáncer de España, sin despeinarse y con muchos, demasiados votos.

Como toda formación de corte fascista, ambos partidos, basan su estrategia en los postulados goebbelianos de repetir mentiras hasta hacerlas verdades. Ambos se apropian indebidamente de la simbología de la patria. Ambos desprecian a la masa social y fabrican enemigos internos y externos a los que señalan como culpables de las fechorías de su ideología. Ambos partidos utilizan las instituciones para dividir a España. Ambos cuentan con simpatías en la judicatura, el ejército y las Fuerzas de Seguridad del Estado. Como hace ochenta años.

Violencia, Odio, Xenofobia

vox-con-tirantes

Durante casi todo el siglo XX, para conocer la historia de España, había que echar mano de los estudios que en el extranjero se hicieron sobre la misma. La historia que impusieron los patriotas se escribió con plumas de miedo mojadas en tinta de silencio que pautaban la mentira sobre pliegos de lágrimas. Miedo a los vencedores, silencio cómplice y lágrimas de dolor, impotencia y desconsuelo. Miedo, silencio y lágrimas, tres pilares para la patria dolosa que es España.

Entramos en el siglo XXI con el mismo ímpetu regresivo que ha diferenciado históricamente a España de las avanzadas sociedades de su entorno. Porque, que nadie se llame a engaño, España es un país conservador, la reserva miedosa y silenciosa de Occidente con secular propensión a las lágrimas. El miedo a los mismos, el silencio de los mismos y las lágrimas de siempre, las que hay y las por venir, están hoy en el ambiente.

A nada que la fiera ha despertado, a nada que el colmillo se ha adueñado de la palabra, un conocido escalofrío ha congelado a medio país. A nada que ha finalizado el periodo de hibernación dictatorial, los rugidos de hoy evocan nítidamente peligros y amenazas de anteayer. Suenan como entonces, estremecen por igual y los profieren las mismas alimañas. La transición ha sido el letargo de la fiera que, indultada en lugar de sacrificada a tiempo, vuelve para realizarse, para matar.

La batida de cazadores que disparaban a diestra y siniestra durante el franquismo, tras décadas de escopetas ociosas, decidió, en palabras del más osado matarife, volver a ser la derecha sin complejos. Reanimaron a la fiera y volvieron a soltarla en el campo abierto de la democracia, donde sus aullidos y rugidos han sembrado de nuevo el miedo, el terror que los hizo amos del coto durante más de cuarenta años. Miedo, disparan miedo por ahora, con cerval eficacia.

La fauna más longeva rememora en estos tiempos los efectos de la sangrienta cacería que los patriotas prolongaron durante cuatro décadas. Ven en los cazadores de hoy a los descendientes de los de entonces, con las mismas armas, los mismos métodos, las mismas jaurías, las mismas trampas. Ven repetirse la historia y el miedo les lleva a practicar el silencio que, con oprobio, les permitió sobrevivir a la barbarie. Ese silencio que los salvó de fusiles, tapias, fosas y cunetas, es el mismo que va camino de condenar a su progenie.

La fauna más reciente, las dos últimas generaciones, no interpreta adecuadamente los bramidos de la fiera; es más, les hace gracia y la admiran los más incautos, la imitan, la votan. Es connatural a las fieras elegir víctimas indefensas y la nociva derecha montaraz ha fijado como objetivos a menores, a mujeres y a cualquier fauna que no se avenga a la pureza de su raza. Es connatural a los cazadores justificar sus matanzas con argumentarios contrahechos, cuando no falsarios.

Hoy asistimos a la orgía de violencia, odio y xenofobia en la que Vox se encuentra a gusto, es su medio. Violencia como modo supremo de vencer renunciando a convencer, la dialéctica ideológica de los puños y las pistolas. Odio, el mismo del fascismo falangista y franquista, a las mujeres, a quienes son diferentes a ellos en pensamiento, cultura o condición sexual, a los ateos, a las disidentes, a los intelectuales, a las librepensantes, a las minorías indefensas.

Son muchas las voces que se callan y reclaman a los demás silencio. Son muchas las personas que permiten que el discurso de las alimañas sea el único en los hábitats cotidianos. Son muchos los altavoces políticos, financieros, empresariales, religiosos y mediáticos con los que cuenta el estremecedor aullido de la fiera, como hace ochenta años. Se está (estamos) extendiendo el miedo con el silencio. Más tarde, cuando el remedio sea nefasto o no lo haya, serán las lágrimas las que vuelvan a anegar esta lamentable patria.

Autor, cómplice y sicario

PP-VOX

Desprecio a la España
negra y alcanforada
de neuronas atrofiadas
ubicadas en gónadas
y lenguas afiladas.

Desprecio a quien señala
más que a quien dispara.

Desprecio la cobardía
cuando arremete con saña
contra indefensos menores,
alumbrando odios,
sembrando muertes.

Desprecio a quienes odian
en nombre de una bandera.

Desprecio a quienes odian
en nombre de una patria.

Desprecio a quienes odian
sin más afán que el odio.

Desprecio por igual
a chulos, a madamas
y a quienes les pagan
con infectas monedas,
sin honestidad.

Desprecio la incitación
al odio desmedido
que acaba saltando tapias
con la maldad incontestable
de la amenaza de muerte
vestida de granada (*).

Desprecio a los partidos
cuando arropan el terror
y niegan a las víctimas
el triste consuelo
de condenar al agresor.

Desprecio la ideología
cuyo dedo señala
y es otro el que dispara:
apoteosis de la cobardía.

(*) ¿De dónde ha salido la granada? ¿Quiénes manejan ese tipo de granadas? ¿Qué tipo de gente se relaciona con esas granadas? ¿A qué personas descerebradas se permite el acceso a granadas?

Vox: odio asesino

Ortega-smith

Rugen afilados
los colmillos del odio,
a los vientos ondean
las venenosas lenguas.
 
El campo de batalla
se cubrirá de gualda
como una gran mortaja
manchada de escarlata.
 
Matan las dentelladas,
las lenguas afiladas.
 
Matan a los débiles,
a los niños inermes,
a gente sin papeles,
a confiadas mujeres.
 
Disparan con mentiras,
cifras falsificadas,
ideas falseadas,
para desatar la ira
en mentes de gorilas
del sapiens alejadas,
de razón desnudadas,
de piedad eximidas.
 
Matan con gula feroz
guiadas por única voz.
 
Matan como si nada,
con vil altanería,
con la psicopatía
como única aliada.
 
Odio que siembra muerte
es la ley del más fuerte.
 
Odio del ser superior,
del ser supremacista,
misógino y racista,
del militante de Vox.

Heces tras las banderas (*)

11N

El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
Bertolt Brecht

Recién contados los votos en las urnas, una de las primeras tareas es peguntarse ¿a quién hay que felicitar? Es costumbre inveterada que todos los partidos hagan almibaradas lecturas de cualesquiera que sean sus resultados. Todos tienden a expurgar en los datos hasta encontrar una futilidad que, debidamente hinchada, les sirva para proclamarse vencedores. En las cuatro últimas décadas, venda quien venda sus resultados, siempre hay un claro perdedor, siempre el mismo: la ciudadanía.

En primer lugar, hay que agradecer (no felicitar) al 70% del electorado que ha tenido a bien ejercer su derecho al voto. En segundo lugar, hay que valorar el ímprobo esfuerzo del bipartidismo y sus aliados para dinamitar a los dos partidos que le hacían sombra, casi lo consiguen. Analizando los datos de esta noche electoral, se me ocurre que hay que felicitar sin paliativos a mucha gente catalogada en distintos estratos sociales.

Felicitar a todos los machistas de este país, que no son pocos, porque al fin tienen quien defienda a los asesinos de más de 1.000 mujeres y a los cientos de miles de maltratadores, que ya está bien. Felicitar a quienes condenan a las mujeres a la maternidad no deseada, a la sumisión al marido, a la inferioridad en todos los ámbitos, a quienes las cosifican. Felicitar a quienes odian el amor que no se produzca entre un hombre y una mujer, como su dios manda.

Felicitar a los vendedores de pensiones, seguros médicos y educación privada. Felicitar a quienes nos prefieren viejas empobrecidas, enfermas y analfabetas. Felicitar a quienes se benefician de las amnistías y los paraísos fiscales, a quienes se enriquecen con la mengua de salarios y la precariedad, a quienes pagan sólo del 2 al 10% de impuestos sobre beneficios, a quienes pactan precios de servicios básicos privatizados, a quienes hacen del derecho a la vivienda una utopía. Todos ellos cuentan con el apoyo en el Congreso de doscientos sesenta y nueve diputados, como mínimo.

Felicitar a la raza blanca, siempre que rece en español castellano-leonés. Felicitar a los payos, siempre que recen en español castellano-leonés. Felicitar a los católicos, apostólicos y romanos, siempre que recen en español castellano-leonés. Felicitar a quienes se niegan a que se dé digna sepultura a todos los asesinados que en su momento no rezaron en español castellano-leonés. Felicitar a quienes por fin tienen quien rezará por ellos en el Congreso en español castellano-leonés.

Todos ellos y ellas han sido depositarios de los votos de más de diez millones de personas a los que se suman otros casi siete millones en determinados casos. Así que enhorabuena a quienes siempre ganan las elecciones sin presentarse a ninguna. ¿Que cómo es posible esto? Muy fácil: hay mucho analfabeto político engatusado con patrias falsas e hipócritas banderas que los incapacitan para ver sus propias necesidades y todas las heces que tras ellas esconden los trileros del Congreso.

A lo largo de la historia, en España y el extranjero, los bipartidismos han funcionado como lo hacen hoy en España y uno de sus efectos más indeseables es el auge de los fascismos populistas apoyados por incautos y analfabetos políticos. Así se explican los resultados de Vox, a pesar de la corrupción y los delitos de sus dirigentes (un ejemplo, otro y otro más), a pesar de sus mentiras compulsivas y a pesar de su financiación por el terrorismo islámico iraní.

(*) Este artículo ha sido enviado al periódico Lucena Hoy para su publicación como artículo de opinión. Han rechazado publicarlo por supuestos insultos a los electores de Vox y por entender que se habla de delitos que están en los juzgados. Juzguen ustedes.