El terrorismo de PODEMOS y otros terrores

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La actividad psicópata y animal de la banda ETA amplió el significado de la palabra terrorismo con repugnancia, náusea y repudio social. La actividad demagógica y manipuladora de la derecha ha dotado al término de un significado propagandista, represor y sectario que ha diluido su sentido. La Real Academia lo define como dominación por el terror o sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

España tiene ante sí la ardua tarea de superar el terror, de instalar la normalidad en lo cotidiano, ciclópea labor para un país trufado de anormales con presencia pública exagerada. ETA ha dejado las armas y, mientras los españoles la sacan de la lista de sus preocupaciones, la derecha política y mediática sufre el síndrome de abstinencia y carga la jeringuilla con terrorismo adulterado para superar el mono y no renunciar a su distorsionada visión de la realidad.

Desaparecida ETA, la ciudadanía ve otro tipo de terrores instalados en sus vidas con el aplauso de quienes han exprimido al máximo los réditos electorales del etarra. El peor terrorismo es familiar, utiliza las necesidades básicas como arma y proviene de quienes han sido depositarios de la confianza y la esperanza del pueblo. Ha quedado al descubierto un paisaje de terror en esta nación que hasta hace poco con ETA se tapaba. Ya no cuela restar y sumar votos con el fantasma de la banda aplicado a Podemos o a cualquiera que diga las cosas claras. Terror es lo que sienten las castas ante la posibilidad de perder su estatus.

Hoy el horror proviene, por ejemplo, del terrorismo financiero que amenaza las nucas ciudadanas con sus productos, su impunidad y su continua estafa. Jamás en su asesina historia, ni ETA ni los GRAPO obtuvieron un rescate tan descomunal y despiadado como el de la banca. Jamás pensaron que se pudiera secuestrar, de un sólo golpe, los derechos de toda la población con el visto bueno de los gobiernos de España.

El terrorismo empresarial lleva el pánico a los escasos hogares donde alguno de sus miembros trabaja. La reforma lapa laboral ha amputado los derechos de los trabajadores y convertido las empresas en zulos laborales donde los empresarios ejercen de carceleros que suministran escaso pan y agua a sus prisioneros. El comando liberado Rosell-Báñez es insaciable y su eficacia radica en la aplicación de estrategias y métodos importados del siniestro comunismo capitalista chino.

También da miedo, mucho miedo, el terrorismo mediático copado por cachorros de la kale borroca informativa como Marhuenda, Inda, Miguel Ángel Rodríguez, Losantos o Alfonso Merlos. Ellos golpean el árbol para que el Partido Popular recoja las nueces, atentando contra la verdad y la objetividad, un calco execrable del papel jugado por ETA en beneficio del PNV de Arzallus. Son expertos en el manejo del Titadyn verbal y de adjetivos 9 mm. Parabellum.

El gobierno español es del partido que participó activamente con el grupo terrorista de las Azores en el genocidio de Irak ante la repulsa ciudadana. El mismo PP que arma a dictadores para reprimir a sus pueblos, el que tacha de dictadura a Venezuela a la par que le suministra armas. El que reprime, golpea y dispara a quienes piensan diferente, el que hace prisioneros políticos en el siglo XXI. El que alberga la xenofobia en sus filas españolas y catalanas, secciona cuerpos con cuchillas y esparce cadáveres en aguas mediterráneas. Puro terrorismo estructural.

 

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Y ahora, las pensiones

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En el verano de 2011, Zapatero y Rajoy abandonaron su habitual pose pendenciera, aprovechando las vacaciones, mercidas o forzosas, de júbilo o duelo, de la ciudadanía, y se pusieron de acuerdo, por una vez y sin que sirva de precedente, para reformar la Constitución. Decidieron reformar el texto apobado por sufragio popular con vacacionalidad y alevosía, acudiendo a la sala de urgencias para justificar que no se avisase a nadie, que no se consultase a la dueña de la paciente, la ciudadanía, ni se explicase en detalle la operación para no alarmar.

La reforma de la Constitución fue realizada con los mismos sentimientos que conducen a muchos abuelos a residencias y a muchas mascotas al abandono en gasolineras de paso. Lo aconsejable era deshacerse de engorrosas compañías -ya vendrían las explicaciones- acabar las vaciones en paz, dar un beso a la abuela al recogerla a la vuelta y comprar una nueva gata para redimir la culpa. Lo urgente era introducir el punto 3 del artículo 135: “Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta”.

Poco les importó lo que la ciudadanía pudiese opinar al respecto, no dieron opción al debate y mucho menos a un referéndum. No corrieron el riesgo de consultar a la abuela o a la gata porque no quisieron correr el riesgo de perder la confianza de los mercados. Las familias y las mascotas son incertidumbres de la vida, los mercados son certezas incuestionables. Hay que gobernar pensando en los mercados, estar a bien con ellos, dejarse la piel y el alma en el empeño. Y si hay que sacrificar a la familia o a la mascota, se hace, por el propio bien de los sacrificados.

La deuda pública española, tras recortes y estafas, baila al ritmo de los mercados. Zapatero avaló en 2008 la financiación de la banca con 100.000 millones de euros y nacionalizó las pérdidas de varios bancos y cajas. Rajoy recibió un rescate en 2012 de hasta 100.000 millones de euros destinado a la banca y ha cambiado las pérdidas bancarias, de los mercados, por los servicios públicos. Estas operaciones amenizan el baile carroñero, los mercados ya bailan con España, y la deuda pública ha saltado del 69,3% del PIB a comienzos de 2012 al 87,8% actual. Gran parte de esta deuda está producida por los rescates desde que la constitución consagró su pago.

España es una gasolinera perdida llena de mascotas abandonadas sin pudor por sus gobiernos y apaleadas cuando maúllan, pían o ladran. Muchas mascotas españolas olisquean el viento para detectar dónde arrojan sus dueños las sobras de la comida, otras caminan por las carreteras de Europa buscando pan y agua a cambio de sus servicios, otras se lamen las ilusiones malheridas y algunas apuestan su destino a la ruleta rusa. Las mascotas españolas son simpáticas, fuertes y sumisas a los ojos de los mercados que aprecian, sobre todo, que no muerden. Por ahora.

España es una residencia peculiar donde viejos autóctonos proporcionarán confort a viejos foráneos que voluntariamente eligen venir a deshojar al sol los últimos pétalos de sus vidas. La tercera edad también ha sido abandonada por los gobiernos, ya ni siquiera sirve como votos a disputar. Ni servirán en el futuro de pensiones sin dignidad que se asoma detrás de trabajos temporales y mal pagados. Calcular la edad laboral, el tiempo de cotización y la cuantía cotizada es un ejercicio depresivo que conduce a la certidumbre de que la vejez y la pensión se han separado y no volverán a encontrarse.

Para pagar la ilegítima deuda consagrada se han tocado los impuestos, las cotizaciones, la salud, la educación, la energía, los alimentos, los salarios y hasta el derecho al habla. Y ahora las pensiones, retocarlas para hacer caja, recortarlas y dejar lo justo para pagar media mortaja.

Aznar y Rouco: la momia y el exorcista

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El exilio en España debería estar subvencionado para el ciudadano de a pie. A diario se ve cómo se exilia el dinero a espuertas en paraísos fiscales, cómo se exilian la ética y la decencia de este paraíso impune de la corrupción, cómo se exilia la producción al paraíso competitivo del tercer mundo, cómo se exilia la juventud sin futuro al paraíso de los minijobs europeos o cómo se exilian los sueños y las esperanzas del yermo paraíso de un bipartidismo estéril. La última exiliada parece ser la inteligencia de muchos personajes que ocupan cargos de responsabilidad.

Para solicitar asilo en cualquier país del mundo, bastará con acreditar la nacionalidad española y se disfrutará de inmediato del estatus de refugiado. Fuera de las fronteras hispanas se observa la actualidad del país y no pasa desapercibido el retorno de muertos vivientes, momias, vampiros, hombres lobo, espíritus y todo tipo de ectoplasmas a la escena pública. En el extranjero son compresivos con un país que a la estafa financiera suma la estafa democrática y lo que va camino de ser una estafa intelectual.

En pocos días, a los vampiros tipo Bárcenas o Urdangarín, al hombre lobo de educación, a la esfinge de sanidad, a los fantasmas de la troika o al zombi de la Moncloa, se le ha sumado la momia. La momia ha concedido una entrevista a una cadena amiga, con periodistas amigos, para señalar a sus enemigos, a los enemigos de España. Horror y terror. Los enemigos del mundo son los notarios de la corrupción que consintió en su otra vida, quienes heredaron su burbuja sin querer explotarla y, ¡oh Belcebú! el propio faraón al que situó en el vértice de la pirámide del PP.

La momia se ha desprendido de sus vendas purulentas para denunciar que todo el mundo está equivocado y que el universo entero conspira contra ella. Todo el mundo menos quienes desfilaron por el Escorial en la boda iluminada de su familia o quienes alquilan su talento después de cobrar por comprarle una medalla. La momia ha salido del sarcófago para reclamar a su partido que resucite el proyecto del faraón del Pardo y cumpla un programa que los españoles desconocían cuando se cerraron las urnas en las útimas elecciones. La momia ha interpretado los resultados de las urnas como un arma de votación masiva mal aprovechada por su partido para bombardear España.

Esperaba la momia que su intervención distrajese de la Gürtel, del rescate, de la estafa, de Bankia, de las preferentes, del robo sanitario y educativo, de la represión policial, de los desahucios, del paro, de las reformas laborales y del vendaval neoliberal. Acto seguido ha resucitado otro adalid de la libertad y la democracia para el que todo el mundo no sólo está equivocado, sino que, además, vive en pecado. Aparece el exorcista en la escena con agua bendita en una mano y un crucifijo en la otra.

Después de evangelizar desde el BOE con la LOMCE y el proyecto de ley del aborto, el director comercial del Vaticano en España, ante la demanda creciente de su parroquia, ha decidido crear una falange de exorcistas para proteger a España de Satanás. Después de las rogativas de diversos políticos para que el cielo solucione el paro, después de recomendar encender velas a los santos para aliviar los efectos de la crisis, después de crucificar la escuela pública, después de separar a niños y niñas y de aconsejar más decoro indumentario a éstas, ha llegado el exorcista para combatir al diablo.

En este país, el exilio emprendido por la modernidad exige defensas apropiadas para combatir a la tropa que nos gobierna y amenaza civil y espiritualmente. La parte creyente de la sociedad se aferrará al crucifijo para librarse de ellos, el resto deberá echar mano de ajos, estacas y balas… de plata, claro, o tomar el camino del exilio por higiene mental.

Liturgia Mariana y minera

Mientras el silencio informativo de los medios públicos y privados cubre las protestas de los mineros españoles, el gobierno ha llevado a su presidente al púlpito para anunciar que el rescate de España impone a su pueblo la dura penitencia que su ideología neoliberal lleva décadas reclamando.

Mariano es feliz. Su boca babea de placer mezclando la baba con cada una de las medidas que anuncia. Se siente dichoso porque sabe que pasará a la historia como el presidente que hizo lo que tenía que hacer para que la riqueza volviese a ocupar su lugar natural en bolsillos que se cuentan con los dedos de una mano, para que el trabajo volviera a esclavizar a las personas, para que la vivienda, la salud o la educación volvieran a ser dádivas generosas al alcance de muy pocos, para que su dios volviese a compartir mesa terrenal con la casta elegida, para que el dinero y la fe volvieran a ser el epicentro de la vida terrenal.

Sus apóstoles mediáticos han hecho el trabajo sucio intentando que el pueblo castigado y temeroso acepte con resignación el castigo merecido al pecaminoso deseo de dignidad por el que se hizo acreedor a disfrutar de una sanidad, de una educación y de unos derechos laborales que no son compatibles con la doctrina neoliberal. Lo han conseguido. El pueblo, sumiso y doblegado, acepta todos y cada uno de los recortes con resignación, sin levantar la voz, entonando un mea culpa inducido y repitiendo la oración que los sacerdotes le han enseñado: “Perdóname, señor, por haber vivido por encima de mis posibilidades”.

Todo en orden, como dios manda. Vuelven a existir los pobres para que los ricos puedan ejercer la cristiana caridad con ellos; desaparecen los derechos para que el empresario vuelva a percibir el sometimiento y la gratitud de quienes producen su riqueza personal; el riesgo de muerte por enfermedad devuelve a la beneficiencia su papel hegemónico en los asuntos de salud; la cultura y el saber son de nuevo espacios reservados a la élite que compartirá lo justo y necesario para que la sociedad no recaiga en el pecado de pensar por sí misma; la vejez es otra vez esa transición dolorosa desde el valle de lágrimas hacia el más allá; los templos han recuperado su clientela de mercaderes con sus becerros de oro. Todo en orden, como dios manda.

Las trompetas del juicio final, sopladas al unísono por todos y cada unos de los militantes del Partido Popular, han anunciado el cierre del paraíso. Las lenguas de fuego lanzadas por el gobierno sobre los españoles son recibidas como un merecido castigo divino bajo la atenta mirada de un ejército de ángeles armados de porras, bolas de goma y gases lacrimógenos, como si fueran necesarios para que las lágrimas fluyan de los ojos. “¡Arrepentíos!” -clama Mariano- “¡Los mercados lo exigen!”. Están que no caben en sí de gozo nuestros gobernantes. El obispo de economía ha realizado, por fin, su sueño llenando el cepillo de la banca con las limosnas involuntarias de un pueblo empobrecido; el obispo de hacienda reparte bulas a diestro y siniestro para aquellos fieles que no han tenido más remedio que defraudar millonariamente y eleva la penitencia a todos los pobres para que paguen el pecado cometido por unos pocos; la prelada de sanidad muestra su satisfacción por extender las epidemias y la enfermedad a un pueblo cuya salud ofende a su dios, el único capacitado para sanar enfermos; el diácono de educación disfruta quitando al pueblo la posibilidad del libre albedrío y proclama la ignorancia como el único camino para la salvación.

Ante este panorama, una muchedumbre de agnósticos, no creyentes y ateos, reniegan pacíficamente de unos gobernantes podridos y de una doctrina perniciosa. Los sumos sacerdotes la satanizan y la combaten con armas inquisitoriales haciendo ver al resto de la sociedad que la violencia de una pancarta se castiga con la cárcel y el pecado de la protesta se castiga con multas y flagelación pública. Está prohibido protestar, está prohibido cuestionar, está prohibido pensar.

Hoy, mientras el pontífice Rajoy endurece las penitencias en el templo del congreso, el país se solidariza con un grupo de pecadores, salidos de las catacumbas mineras de toda España, que no se resignan a ser crucificados por pecados que no han cometido. Estos mineros agnósticos deberían ser un ejemplo para el resto de un país que tiene el deber de expulsar del templo a los mercaderes dinamitando el becerro de oro al que nos obligan a adorar y obedecer.

Banca rescatada/pueblo secuestrado

¿PARA CUÁNDO EL RESCATE DEL PUEBLO?

A golpe de declaraciones ministeriales, el pueblo español está desarrollando una habilidad extraordinaria para decodificar los mensajes, cada vez más fraudulentos y mezquinos, con que nuestros gobernantes tratan de justificar sus injustificables fechorías y felonías.

En la tarde previa al estreno de la selección española de fútbol, el dudoso técnico impuesto al frente de la economía española, Luis de Guindos, ha ofrecido una rueda de prensa para explicar que el rescate de 100.000 millones de euros (hasta casi el final de la comparecencia, nos quiso vender que eran 40.000 millones) no es un rescate, sino un préstamo en condiciones inmejorables que sólo va a afectar a la banca.

Desde mi escaso conocimiento de economía política, entiendo que el señor de Guindos ha tratado de evitar la palabra rescate realizando un ejercicio de cinismo lingüístico orientado a tapar las mentiras con que él y todo el gobierno al que pertenece nos han estado castigando los oídos y la inteligencia durante, al menos, las dos o tres últimas semanas.

La palabra rescate conlleva una carga semántica que evoca un ambiente de peligros, píratas, precios a pagar, chantajes y gánsters muy próximo a la escena de crisis en que nos encontramos. No es de extrañar, pues, que el señor ministro, preocupado por nuestra salud, haya recurrido a la palabra préstamo, más cotidiana en el uso popular aunque también evoque peligros, piratas y demás, pero de un modo más cercano y campechano. Quien más y quien menos ha padecido un préstamo o una hipoteca y conoce los peligros que suponen para la economía doméstica, conoce a los piratas en cuyos despachos se gestaron las firmas de documentos, conoce el desorbitado precio pagado en concepto de intereses, conoce y sufre el chantaje del embargo o el desahucio y desconoce personalmente a los gánsters y padrinos que permiten que estas cosas sucedan.

Conocedores de lo que supone un préstamo, quien más y quien menos está en situación de entender que hay que pagar el acuerdo firmado por los piratas del Eurogrupo este sábado y comprender por ello que el señor de Guindos vuelve a mentir cuando dice que sólo va a afectar a la banca. A la banca no puede afectarle jamás porque está manejada por gánsters y padrinos de la familia. Afectará al déficit público y supondrá, por tanto, los siguientes peligros:

1. Subida del IVA al 20 ó 21% y subida al tipo máximo de servicios y productos que hasta ahora se mantenían en un tipo reducido.

2. Nuevos castigos a los funcionarios. No habrá oposiciones y se recortarán pagas extras y complementos. No se descartan despidos y las interinidades tenderán a desaparecer.

3. Pensiones. Edad de jubilación que garantice una recuperación cada vez más tardía y devaluada de lo cotizado durante la vida laboral.

4. Prestaciones por desempleo. Conseguirlas será una tarea hercúlea en función de los requisitos que se impondrán para tener acceso a unas prestaciones devaluadas en cantidad y temporalidad.

5. Toda una serie de tasas y privatizaciones de servicios e infraestructuras construidas con el esfuerzo de todos.

La banca va a ser rescatada a un interés inmejorable que sólo se le exigirá al sector financiero, nos miente el ministro.

Como vemos, el pueblo ha sido secuestrado para poder rescatar la banca y el castigo a los delitos cometidos por banqueros y financieros va a ser ejecutado con dureza en las espaldas, las economías y los derechos del pueblo, como dios manda. Es así como nos trata  este gobierno de piratas y gánsters, aunque, para compensar, el padrino Rajoy se va al fútbol para intentar darnos una alegría.

Al tiempo: si ganamos la eurocopa, será gracias a las tácticas de Mariano y al esfuerzo colectivo de todo el gobierno.