Un Papa de la hostia (*)

papapaco

Hola, Jorge. Buenos días nos den Dios y Bakunin.

Antes de nada, quiero aclarar que el título de esta epístola apóstata está recogido en el Diccionario de la Real Academia de tu Lengua como adjetivo vulgar malsonante (*), aunque su sentido es de loa. Nada tiene que ver con el retrato que muestra a un cura dando una hostia al general Videla y que las redes sociales identificaron con tu persona. Comprende el error al amparo de la dilatada historia de tu iglesia dando hostias, consagradas y no de las que merecen, a todo tipo de sanguinarios dictadores militares, incluido el general Franco por la parte que me toca.

Reconozco en ti a un artista de la escena, un experto de la tramoya, un perito en tablas capaz de representar y hacer creíble el espectáculo que la plebe desea contemplar. Hasta ahora no te va mal con gestos y palabras que el público aplaude hasta el dolor de las palmas y vitorea hasta quemar las gargantas. He de confesarte, sin connotación sacramental, que he llegado a temer por tu vida debido a esa dilatada historia de tu iglesia llena de intrigas, intereses y conspiraciones.

No sé si, viniendo de una agnóstica, atea y apóstata, prestarás atención a mi demanda de que te des una vuelta por mi país para que vean tus ojos y tus oídos escuchen lo que la empresa vaticana alienta, permite y perpetra en nombre del Dios y las vírgenes que adoráis los católicos y que el pueblo consume como si fuese marihuana. Coge tu “4 latas” y ven a conocer la España mariana. Spain is different, dijo Fraga, ya lo verás.

Evalúa tú la pertinencia del viaje, unas pinceladas bastan para componer el cuadro que pinta tu iglesia y soportamos los españoles con indignación y vergüenza. Como sabrás, el arzobispo de Granada ha editado aquí el evangelio talibán de Cásate y sé sumisa para meter el dedo en la llaga que el dogma abrió en carnes femeninas y que, para más inri, ha rociado con vinagre el imán de Canena en plena farsa infantil de comuniones.

El obispo de Málaga homologa la condición humana a la canina si no se ajusta al modelo familiar del portal de Belén, paloma incluida. El de Segorbe-Castellón asegura que los hijos de homosexuales tienen graves perturbaciones de personalidad. Y el de Tenerife achaca la pederastia a la provocación de los niños. Libera sus cuerpos del anacrónico celibato antinatura para que parezcan normales, pero ten presente que, de hacerlo, renuncias a la santidad recién otorgada por los tuyos a quien ocultó y consintió la pederastia.

Esta tierra vive un corralito mediterráneo urdido por el mismo demonio que lo ensayó en Argentina y la pobreza se ensaña con los de siempre, los pobres, mientras los tuyos acumulan riquezas a cambio de apoyos al partido que gobierna. Si te escandalizó el millonario piso del obispo alemán, imagina cómo estamos aquí con el negocio inmobiliario que Aznar regaló a los tuyos y con el milmillonario coste que mantenerlos supone a las arcas públicas. No estaría mal llenar el mundo de curas casados y que ganen el pan con el sudor de su frente. La secta de Kiko Argüello es algo parecido, aunque habría que verlos sin su bolsa de inmundicias.

¡Y qué decir de tu exdirector comercial en España! Ya sabes que los personajes mencionados arriba sólo son apóstoles del jubilado Rouco Varela, pertinaz cruzado que teme una nueva guerra civil en España sin haber movido su cristiano dedo para enterrar a las víctimas de la anterior que aún yacen en fosas y cunetas. No será él quien desdiga al cura Jesús Calvo ni al gobierno que lo ha comprado y condecorado.

En caso de que decidas venir, pide facturas de todos tus gastos, no te fíes de quienes engordaron su caja B con la visita de tu antecesor. Ni te fíes de ciertas damas que ocultan el dolor que infringen al pueblo bajo mantillas. Ni del monaguillo campechano que te utiliza para tapar las espinas de su real corona. Pensándolo bien, dejémonos de hostias y mejor no vengas a este país de fariseos y sepulcros blanqueados.

Queda con Dios y con Bakunin, Jorge. Salud.

 

La boda Rajoy Brey-Rouco Varela

¡Albricias y parabienes!

El galápago constitucional se ha pronunciado, siete años después, y ha declarado constitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo. Seis días tardó el dios creador en organizar el cosmos y parir el mundo, según la mitología católica, y al séptimo descansó. Siete años han tardado sus señorías en desmontar el recurso del Partido Episcopal y, ahora, la homosexualidad puede descansar, pero no mucho.

La goleada en el Tribunal Constitucional, 8-2, ha evidenciado la postura del PP al servicio de una casposa moralidad exenta de ética social. Lo que un gobierno del PSOE aprobó, con un respaldo de votos mayor que el actual del PP, ha estado amenazado durante siete largos años por la rancia guillotina de un pensamiento ultraconservador, muy abundante pero no mayoritario en España. El PP ha demostrado estar alejado de la pluralidad social y centrado en satisfacer a sus socios mitrados.

Hemos de felicitarnos porque las personas pueden elegir libremente y en igualdad de condiciones con quién celebrar sus contratos matrimoniales, porque la normalidad social ha superado las insidias conservadoras, porque ni el reino ni el pensamiento de la iglesia son de este mundo, porque el impresentable y peligroso asesor del PP, Aquilino “Mengele” Polonio, ha sido desmontado por la razón y el sentido común y porque miles de personas han cerrado definitivamente sus armarios desde fuera y han tirado la llave al pozo de las pesadillas superadas.

No obstante, la resaca no se ha hecho esperar y tanto el Foro de la Familia como la Conferencia Episcopal exigen al gobierno poco menos que un golpe de estado constitucional avalado por dudosos demócratas como el ministro Fernández Díaz. Estas dos instituciones, como los padrinos de la “la familia”, exigen al gobierno el pago a los servicios prestados cuando llenaron calles y plazas de monjas, curas, monaguillos, adoradores nocturnos y otras especies talibanes manifestándose en contra del diablo Zapatero.

La iglesia, asexuada y sin descendencia legítima, continúa pontificando obstinadamente sobre relaciones sexuales y sobre el destino más adecuado para los hijos de la humanidad. Recordemos que es la misma iglesia acusada de pederastia (clientela perdida por D. Aquilino), la misma iglesia cuyos obispos justifican el abuso sobre niños porque “éstos se insinúan”, la misma iglesia cuyas monjas han participado presuntamente en el robo de niños en los hospitales. Ésta es la iglesia que se aparta del cristianismo y de la sociedad para acercarse al dinero y al poder. Ésta es la iglesia que pierde parroquianos, credibilidad y aceite.

Con esta sentencia, todos ganan: la democracia ha salido reforzada, la familia tradicional seguirá siendo tradicional, el colectivo homosexual podrá ejercer sus deberes y sus derechos legalmente, en igualdad, y Mariano Rajoy podrá, al fin, contraer matrimonio constitucional con Rouco Valera. A nadie le sorprenderá, nadie se escandalizará, nadie protestará y sus respectivas familias, el PP y la Conferencia Episcopal, verán cumplidos sus sueños. ¡Albricias y parabienes para ellos también!

Sólo falta dilucidar quién será el oficiante de la boda. Las apuestas están encabezadas por Ratzinger y Gallardón.