Podemos y debemos: Ganemos

elgrito
Oswaldo Guayasamín. El grito I, II y III. Óleos sobre tela. 1983.
“¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mesmos!” Lázaro de Tormes

La izquierda adolece de defectos, no es divina, pero cuenta con grandes virtudes, es humana. A lo largo de la historia, la derecha ha basado su hegemonía en el enunciado “Divide y vencerás”, utilizado, desde Julio César hasta Napoleón, por quienes han cimentado su dominio político en explotar las debilidades del rival y no en sus propias fortalezas. La historia, convertida así en temporal sucesión de fracasos, se torna oscura, triste, plagada de muerte y opresión cuando la urgencia del poder no ha tenido espera y se ha optado por la aniquilación violenta del rival.

Una de las principales virtudes de la izquierda ha sido, y es, su capacidad de diálogo y el continuo debate entre diferentes sensibilidades que la alejan del pensamiento único imperante en la derecha. Una de sus virtudes y tal vez uno de sus defectos. La historia es un muestrario ilustrado de discrepancias y desavenencias en la izquierda, un collage de matices, una paleta de tonos y semitonos, un diccionario de sinónimos, que han ahorrado a su rival la tarea de dividirla para gobernar e imponer sus postulados con escasa y poco eficaz resistencia.

Uno de los peores defectos de la izquierda ha sido, y es, observar el poder como fin en sí mismo, mimetizando algunos modos y vicios con que la derecha lo ejerce y llegando al despropósito de pactar cogobiernos parcelando áreas de responsabilidad como se parcela una pizza antes de hincarle el diente. Es así como la izquierda transformadora se muestra, en cogobiernos autonómicos, ayuntamientos o diputaciones, como izquierda conservadora que da soporte, y a veces practica, a corruptelas, clientelismos o políticas poco sociales de rivales aceptados como socios. Es así como la sociedad la encuaderna en el mismo tomo que a las derechas en cuya portada luce el título de “Todos los políticos son iguales”.

Autodescartado el PSOE como página de la izquierda, Izquierda Unida se ha topado con una letra propia que, interpretada por la ciudadanía desde el 15 M, hoy le cuesta trabajo reconocer y leer. La movilización ciudadana en contra de la OTAN dio lugar en Andalucía a una propuesta integradora de sensibilidades de izquierda en una coalición, IU, donde la suma invirtió el tradicional proceso de división convirtiéndola en un rival político a tener en cuenta por las derechas. La eficaz estrategia hizo que la fórmula se extendiera al resto del país y llegó a ser para el PSOE una preocupación mayor que el propio Partido Popular. De nuevo los matices, los tonos y los sinónimos compusieron un discurso de parvulario para consumo propio y se acomodaron bajo un techo electoral insuficiente.

La autosuficiencia de IU –cegada por la subida en las encuestas–, cuando don nadie le propuso coalición para las europeas, le impidió ver que don nadie son las pancartas y los gritos de los colectivos sociales, le impidió recordar su propio origen y su olvidada razón de ser. Tras las europeas, el aparato de IU está desconcertado por la sangría de votos y de fuerzas que don nadie le ha provocado. Don nadie carece de nombre, de coleta y silla de ruedas, don nadie son millones de personas que ocupan las plazas y las calles de España, que protestan y buscan una izquierda sin más hipoteca ideológica que no dejarse vencer de nuevo por las derechas, sobrevivir a ellas.

¿Será capaz IU, poco margen le queda, de renunciar a un cogobierno andaluz donde brillan con luz propia su nula iniciativa contra la corrupción, la humillación ante los modos caciquiles de Susana Díaz y el destierro de su programa?. Como pollos sin cabeza, Lara, Valderas y Centella exteriorizan su nerviosismo, como si escaños y cargos agitaran sus lenguas, un día cargando contra Podemos con argumentario de derechas y al siguiente proponiendo alianzas y confluencias, un día apostando por el futuro y al siguiente reivindicando el pasado. Debe rescatar IU el papel fundacional que el maestro Anguita asignó a la coalición, el mismo que hoy sigue vigente sin que la vista cansada de sus dirigentes acierte a interpretarlo. No se puede construir una escuela con más maestros que alumnado.

La calle opina que podemos sumar; en IU deberían pensar que debemos. Si podemos y debemos, Ganemos.

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Democráticas dictaduras

dictadores

Cuando las palabras, el diccionario y la semántica se esputan y vomitan con incuestionable ánimo de absolutismo verbal, la comunicación deriva hacia la demagogia. El debate razonado y el diálogo argumentado son abrazos de neuronas sanas que se gustan, se necesitan y complementan huyendo de enfermizas autocomplacencias. El debate comparado y el diálogo forzado son barreras que impiden la adecuada y vital convivencia de las ideas.

En los últimos tiempos, la palabra “dictadura” sufre como ninguna los corrosivos efectos de las maléficas lenguas que la utilizan. El DRAE define este vocablo como “Gobierno que en un país impone su autoridad violando la legislación anteriormente vigente”. Tal definición del término debiera valer para arbitrar su uso y mitigar su abuso con una obligada dosis de prudencia, pero no es ésta virtud que acompañe a las élites españolas.

La citada definición sirve, por ejemplo, para nombrar académicamente lo ocurrido en Italia con Mussolini, en Rusia con Stalin, en Chile con Pinochet o en España con Franco. Fuera del academicismo, la palabra “dictadura” dispone de un vasto fondo de armario para vestir adjetivos y connotaciones más sociológicas que lingüísticas. Wikipedia ofrece una muestra de ropajes y complementos y las élites sociales ofertan los suyos propios.

En el discurso forzado y comparado, medios de comunicación y políticos pontifican para crear opinión y destruir oponentes con el tosco recurso de adornarlos con una “dictadura”. No se contraponen ideas cuando no se tienen o son malas las que se manejan; es entonces cuando se apela a los miedos latentes de la audiencia como apuesta segura de victoria por el miedo. Vencer sin convencer es el mal que corroe al bipartidismo, a sus medios de comunicación y a la democracia.

Después de casi 30 años de alternancia en el gobierno, PP y PSOE se ven asediados por la falta de ideas y la concreción de nefastas y nocivas políticas contrarias a los intereses del pueblo. Casi tres décadas prostituyendo los votos recibidos, con más o menos holgadas mayorías, han hecho que el electorado busque algo distinto asqueado de lo malo conocido. Tras casi 30 años de poder bipartito, su único, torticero y ya nada creíble argumento es vestir de amenaza a las incipientes mayorías.

El fácil y demagógico recurso de motejar a Izquierda Unida y Podemos con el término “dictadura”, a su vez adjetivada de cubana, venezolana, coreana, comunista o bolivariana, no es sino una huida hacia adelante de quienes no disponen de ideas o las que tienen son impresentables. No se debate sobre sistemas, ideas o programas, sólo se hace propaganda al más puro estilo goebbeliano: repetir una mentira hasta convertirla en verdad.

Las palabras, las mentiras, son de ida y vuelta, como las dictaduras. Quienes esgrimen relaciones de la oposición con regímenes subrayados como sanguinarios, totalitarios y dictatoriales, son los mismos que, sin ambages, comercian, en nuestro nombre, con China, Guinea Ecuatorial, Marruecos, Arabia Saudí, Baréin o la misma Venezuela. Quienes ven al diablo en Castro, Maduro o Kim Jong il son los mismos imprudentes que, en nuestro nombre, estrechan las sangrientas y represoras manos de Xi Jinping, Mohamed VI, Obiang, Abdelaziz o Al Jalifa.

La prudencia aconseja respeto a la oposición y al Diccionario de la Real Academia. El diálogo necesita ideas, no desnaturalizadas palabras usadas interesadamente con dos, tres o más sentidos.

 

Felipe González: la casta

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Te lo dijo Krahe, Felipe: “Hombre blanco (tú) hablar con lengua de serpiente”. Yo te recomendaría pensar antes de hablar, pero intuyo que lo haces y eso me da miedo. Te he escuchado con desgana y pena durante las últimas semanas, desgana porque en 1986, gracias a ti, decidí no prestar mis oídos para que anide la mentira; pena porque estás devorando, como Saturno, a tus propios hijos. Tu lengua de serpiente acumula letal veneno en su ocaso.

Tu partido ha entrado en la recta final del proceso de descomposición ideológica que tú iniciaste en Suresnes, ¿recuerdas, o has perdido la memoria? Dijo un prebolivariano, José Hernández, en boca de Martín Fierro: “Muchas cosas pierde el hombre / que a veces las vuelve a hallar, / pero les debo enseñar / y es bueno que lo recuerden: / Si la vergüenza se pierde / jamás se vuelve a encontrar”. Y tú parece que la has perdido del todo.

Te posicionas con la ultraderecha al declarar, refiriéndote a Podemos (antes lo hiciste con IU y mucho antes con el PCE), que “una alternativa bolivariana sería una catástrofe”. Tú, jardinero de bonsáis, que conseguiste que España sembrara los votos de su esperanza en tu jardín y los secaste en un par de años. Debió ser duro para ti que Venezuela condenase a tu admirado y venezolano amigo Carlos Andrés Pérez, probable inspirador de los GAL. Duro ver que en Venezuela no quieren a su paisano Gustavo Cisneros a quién vendiste Galerías Preciados a precio de saldo como amigo tuyo que era.

Tu lengua viperina ha escupido, ¿con orgullo?, que “Soy de la casta política que puso en marcha el sistema nacional de salud”. Era tu obligación, ¡qué menos, Felipe!, aplicar mejoras al sistema que ya había, pero no lo era en modo alguno omitir otras con que tu otrora seductora lengua nos embaucó. Y lo hiciste. Descubrir que el eslogan “Por el cambio” se refería a sillones y no al sistema, una más de las similitudes entre PP y PSOE, fue una decepción y el inicio del creciente desapego ciudadano hacia vosotros, la casta.

Perteneces, Felipe, a la casta que puso en marcha la corrupción institucionalizada, la que militarizó España entrando en la OTAN, la que inició el cierre de empresas bajo el eufemismo de reconversión industrial, la que primero precarizó el trabajo introduciendo contratos basura y ETTs, la que puso la zanahoria de la formación ante los sindicatos y un largo etcétera, Felipe. Sentaste cátedra y creaste una escuela que aún hoy perdura. Mucho parecido con el PP para no ser lo mismo. El problema no son los votos que huyen de vosotros, el problema sois vosotros: la casta.

Eres uno de la casta que maneja el estado como su cortijo infectándolo de clientelismo y nepotismo, Felipe. De tu época es Fondo Formación, empresa que acogió a Eduardo Madina y a miles de militantes socialistas y de UGT en toda España y que hoy, reconvertida en FAFFE, está en el huracanado ojo de los manejos de la Junta de Andalucía con los fondos para formación y el paso de miles de personas sin oposición a la categoría de personal laboral de la Junta de Susana Díaz, que no de Andalucía. Ésa es la casta, Felipe, tu casta.

Hiciste que España te creyera, que creyera en un partido de obreros descamisados y dirigentes con chaqueta de pana ¡y qué poco duró la magia! Ahora eres uno de los reyes de la puerta giratoria, uno más de la casta que sigue manejando lo público para sus intereses privados a través de barones y sucesores de partido, de ahí tu alergia a primarias abiertas. Hazte un favor y otro mayor a tu partido: no sigas arrastrando tu sinuoso, siseante y sibilino cuerpo por el escenario político español. La calle, hace décadas, dejó de admirarte, no hagas que te desprecie.

Si ahora parece que hay una izquierda en movimiento, pregúntate, Felipe, qué hiciste tú para desmovilizarla. Si abandonas la izquierda, el siguiente paso te conduce a la derecha y ahí estás tú, Felipe, desde Suresnes.

Reflexión electoral

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El desafecto ciudadano por la política es una evidencia empírica con causas bipartidistas y efectos aún más bipartidistas. No es que la ciudadanía se haya alejado de la política, ahí está la contestación del pueblo en las calles, sino que los políticos se han distanciado de la realidad social, ahí están la patronal y la banca moldeando el BOE a su medida. La campaña electoral que ahora termina ha sido un ejercicio de hipocresía y falsedad para consumo interno en Génova y Ferraz.

Se impone reflexionar sobre la relación ciudadana con las urnas en un ambiente de hambre, goles y medias verónicas, como en los mejores tiempos de los amañados plebiscitos franquistas. A falta de conocer los programas para Europa del PP y del PSOE, silenciados los demás, se impone una reflexión a fondo sobre España y su representación política. No se ha de olvidar que el bipartidismo español es una sucursal del europeo con olor a castiza fritanga e incienso rancio.

Reflexionemos sobre la conveniencia de votar a la Gürtel o a los ERE, a las puertas giratorias de gaviotas y rosas sin puño, a privatizadores o derrochadores, a pésimos gestores azules o colorados. Una reflexión sobre la corrupción institucionalizada es un ejercicio que produce bilis en lugar de sudor, democráticas agujetas e hipertrofia ideológica. Sobres, sobresueldos, comisiones, donaciones, nepotismo, sobrecostes, adjudicaciones… demasiado doping, una olímpica estafa.

Reflexionemos sobre la reforma del artículo 135 de la constitución, sobre el rescate de la banca y la endorfina de Botín, sobre el rescate de las autopistas de peaje de Bankia o Florentino Pérez. Una reflexión sobre las burbujas financiera e inmobiliaria alumbrará el túnel y mostrará cadáveres sanitarios, educativos o asistenciales dejados por las mafias rescatadas. La ciudadanía, las víctimas, ha salvado a los delincuentes, la ciudadanía que votó a quienes dictaron y ejecutaron su condena.

Reflexionemos sobre las reformas laborales, sobre abolición de derechos, devaluación de salarios, escalada del paro, arbitrariedad horaria, beneficios del IBEX 35, movilidad exterior o jubilación más que arrugada. Una reflexión sobre la vida laboral es una lección de historia desde el faraón egipcio hasta Los santos inocentes de Delibes, de barcos negreros y mercados de esclavos, del África colonial o del algodón de Luisiana. Juan Rosell y Juan Roig piden barra libre y el bipartidismo sindical ha entregado a Ned Ludd.

Reflexionemos sobre la justicia y su idilio policial, sobre excarcelación de narcos y represión social, sobre tasas a la inocencia, condenas uterinas, desprecios de cunetas o amparos a torturadores. Una reflexión sobre Gallardón y Fernández Díaz es una marea de lágrimas y miedos virtuales, temor a la libertad de expresión, horror fronterizo de ahogos y cuchillas, un atentado a la libertad. El pueblo que los refrenda es cómplice de su propia criminalización.

Reflexionemos sobre el aire fresco, sobre agua cristalina, sobre fuego purificador, sobre la tierra, la calle. Una reflexión sobre alternativas a tanto fango, podredumbre y hedor es la única vía al optimismo y la esperanza que ha dejado la campaña electoral. El bicéfalo pensamiento único tiene miedo. Lo piensan y sienten Cañete y Jáuregui. Dice éste que los partidos minoritarios “nunca han acreditado nada” y le responde el bloguero de trinchera Juan C. Romero: “el problema, Jáuregui, es que los grandes sí lo han acreditado y lo que han hecho no nos gusta”.

IU, Podemos, Primavera Europea y otros: malos para ellos, bueno para el pueblo. Abstención: buena para ellos, mala para el pueblo.

 

Deprimente España deprimida

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“En el circo Fernando” Henri de Toulouse-Lautrec. 1888. Instituto de Arte de Chicago.

Atrás quedó la navidad y las ilusiones han envejecido como languidece la esperanza y mengua la despensa, de ayer para hoy, sin llamar a la puerta. Este patio de vecinos, esta corrala, otea en el almanaque otras fiestas, otros desahogos momentáneos para sobrellevar carencias y desganas. Los carnavales ya se ensayan, bajo los puentes de las autovías se escucha la semana santa y las ferias de la siembra ya han elegido cartel y damas.

A codazos en el calendario se hacen hueco efemérides paganas que recuerdan su destino triste a las personas dentro y fuera de la corrala. Un día se recuerda la doble condena bíblica de la mujer a ganar el pan con el sudor de la frente y a parir con dolor, aun sin desearlo. Otro día se evoca que el sudor moja las frentes de todo el vecindario, un sudor, el del trabajo, que hoy funciona más como maldición que como derecho, tanto si se tiene como si es deseado. Y como colofón de fiestas y calvarios, como epílogo al mes de mayo, elecciones europeas con reflexión el veinticuatro.

Domadores de gaviotas azules y vendedoras de rosas coloradas ya visten sus ajadas galas con mil funciones a las espaldas. El espectáculo electoral, decadente y decrépito, asoma sus intenciones y amenaza con envolver la realidad bajo su embaucadora carpa al más sutil de los descuidos. Son los más vetustos ocupantes de la pista y vuelven a recurrir a intemporales proclamaciones y primarias, desgastadas magias que ya no ilusionan y apenas engañan.

Liberales conservadores y moderados liberales andan en internas disputas los unos y postulación de candidato los otros, moviendo cromos por encima del mantel y también por debajo. Elecciones para que la ciudadanía vote a quienes ejecutarán los programas de los ausentes, de aquéllos que sin constar sus nombres en papeletas de voto siempre ganan. Candidato, lista y programa, a cual más vistoso, a cual más paritaria, a cual más postizo, tres pócimas para simular democracia.

Los sondeos, vestidos al gusto de quien los paga, hablan de nuevo de tendencias, desgastes, subidas y bajadas, como parlanchinas cotillas redichas y taimadas. Los augurios manejan voluntades como charlatanes de feria que venden crecepelo a quienes carecen de calva, atribuyendo lo natural a la virtud de su ungüento. Sabe el bipartidismo que las encuestas arrastran votos, causa de su aderezo, a manos de sollastres experimentados, previo a su postrera difusión.

El lado diestro de la pista, a conservadores reservado, cuenta con Rosa Díez, burguesía vascocatalana y seguidores de Mariano. Necesitaba el PP un espacio en el extremo de la derecha para maquillar su reciente viraje y en Vox, ultras en disputa con lo más ultra del aparato, lo ha encontrado. A la izquierda, palpitan siglas mal entendidas y peor aprovechadas con IU en crecida torpemente administrada. Y entre ambos espacios, sonámbulo, el desorientado fantasma del PSOE pone urna a ver qué recoge.

Seis millones de parados, más de millón y medio de hogares sin trabajo, diez millones de pobres relativos, ocho de excluidos, trabajo temporal y precario mal pagado, la salud tasada, la educación secuestrada… La realidad no convoca a fiestas y anima al titubeo ciudadano, mil veces camelado, ante nuevas elecciones con viejas reglas y exigencias renovadas. Queda pues la calle, en cuyas oficinas y despachos se tramita el presente ciudadano, donde caminan cabizbajas ilusiones con el currículum bajo el brazo, y donde se aprende a mirar los contenedores con ojos necesitados.

Calle para desahogar, para festejar y también para el compromiso, la protesta y la alternativa. Elecciones trucadas, pero elecciones. El sistema solicita y ruega que no se vote, una actitud beneficiosa para él. Hay que extirpar el bipartidismo votando hacia otro lado, aunque sea con la nariz tapada. El espectáculo ha comenzado.

La prima de Valderas

“¡Rebélate!” era el eslogan de Izquierda Unida durante las últimas elecciones. Con él, la coalición llamaba a la ciudadanía a no aceptar sumisamente la imposición de políticas neoliberales por los gobiernos del PP y del PSOE, a denunciar una administración engordada groseramente por cargos de confianza y familiares de los partidos en el poder, llamaban a votar a una coalición limpia y rebelde con el sistema que tenía motivos y políticas diferentes para ofrecer a la ciudadanía.

Llegaron las elecciones nacionales y la coalición se encontró con un repunte de votos y de escaños que le permitieron sacar pecho y lucir legitimidad en el parlamento para, desde allí, realizar una oposición responsable y ofrecer alternativas diferentes a la política neoliberal practicada a dúo por PP y PSOE. Aún estaba reciente el “escándalo” montado por la Asamblea de Extremadura que había decidido no apoyar en la comunidad al candidato del PSOE, facilitando el acceso al poder de un PP que aumentaba así la mancha de poder azul en España. Fue la decisión tomada por la militancia extremeña en contra del parecer de la dirección nacional de la coalición.

Durante la campaña andaluza, Arenas se vio presidente, Griñán se encomendó a todos los santos y Valderas se hizo una foto depositando ante notario sus compromisos electorales con el pueblo andaluz. Los resultados de las elecciones volvieron a suspender a Arenas, obraron el milagro para Griñán y la esperanza de Rebelión llenó de gozo y de votos a IU. En un gesto sin precedentes, IU llamó a referéndum apresurado a sus bases que mayoritariamente se decantaron por la responsabilidad del cogobierno, no sin oposición interna y con varios condicionantes a tal cogobierno. Las prisas, siempre malas consejeras, hicieron que la comisión negociadora de IU aceptase unas condiciones y unos términos que no han convencido a su militancia ni a su electorado.

El temido “reparto del poder” se ha producido. Las políticas alternativas han sido forradas con la piel de unos sillones y amordazadas con un cupo de cargos de confianza y direcciones generales.

Valderas, en lugar de acudir al notario para rescatar sus promesas, se ha apresurado a tirar del argumentario sobado y manido que manejan los líderes del PP y los líderes del PSOE para justificar su repentina pose travestida de recortador. Ha aprendido a implorar alegando que la situación es peor de lo que se esperaban (¿qué se esperaban?), ha aprendido a posar en las fotos correctamente vestido, ha aprendido a pedir tiempo, ha aprendido a culpar a otros de sus decisiones y ha aprendido a respetar sumisamente a Griñán como jefe.

Valderas, olvidado su programa en los archivos notariales, se ha apresurado a dirigir el desembarco de su equipo en las rendijas de poder que Griñán le ha acotado en el laberinto putrefacto de la Junta de Andalucía. Lejos de abrir ventanas para que corra el aire y purifique la atmósfera corrompida, Valderas ha contribuido a viciar aún más el aire cerrando las escasas ventanas que resistían entornadas para evitar que la luz permitiera ver los criterios de selección de su equipo para ocupar direcciones generales o delegaciones provinciales. Cuando se ha abierto la puerta del BOJA para anunciar los cargos, una ráfaga de olor a nepotismo ha hecho que gran parte de su electorado y de su militancia haya recurrido a las pinzas, esta vez para taponar las narices que tales nombramientos han tocado.

Porque Valderas ha tocado las narices a la militancia de IU justificándose en la prima de riesgo y en los méritos no sanguíneos de su equipo, cada vez son más las plataformas creadas en el seno de IU y cada vez son más las asambleas locales que se están pronunciando para que se abandone inmediatamente el cogobierno y, desde la oposición, se exija a Griñán que acepte las propuestas electorales de IU que duermen el sueño de los justos en la notaría.

Las bases de IU se han apropiado del eslogan electoral y se están rebelando en contra de las políticas neoliberales, en contra de la prima de riesgo de Valderas, en contra del nombramiento del hermano de Centella y en contra del nombramiento de la hija de Meyer.

El PP se frota las manos tras aplaudir esta actuación y la calle murmura que “todos son iguales”.

Si no se han abierto puertas y ventanas desde el poder, hay que hacerlo desde la oposición.

Izquierda Unida en el pesebre

Aparece en los medios de comunicación una noticia relacionada con nuevos casos de nepotismo practicados por la Junta de Andalucía. La noticia sería una más relacionada con esa lacra que aleja cada vez más a la ciudadanía de a pie de la casta política profesional si no fuera por el hecho de que, esta vez, quien la practica es Izquierda Unida, coalición que hasta hoy ha enarbolado la bandera de la transparencia y que se proclamó capitana de la lucha contra la corrupción.

En el preámbulo a la formación del gobierno de la Junta, el aire fresco pareció entrar por la ventana asamblearia que supuso la consulta a la militancia sobre la conveniencia o no de formar parte de un gobierno cuyo socio mayoritario nada en la corrupción y los oscuros manejos de la política de partido. El referendum propuesto a las bases no tenía la claridad necesaria, a imagen y semejanza del referendum sobre la OTAN, y nacía cojo al faltarle el debate necesario para dejar claras y meridianas las diferentes posturas que se barajaban.

Ganó la postura “oficial” de asumir el compromiso de gobierno. La postura fue matizada hasta la saciedad para intentar validar el mensaje de que, desde el gobierno, se atajaría la corrupción y se plantaría cara a las políticas neoliberales practicadas por el PSOE y por el PP.

Ya está IUCA en el gobierno y podemos comprobar con desánimo y frustración que la trinchera de la izquierda se ha pertrechado con los mismos discursos que la trinchera neoliberal del PP y la trinchera liberal del PSOE: “la culpa es de otros”, “recortamos para no despedir” o “no tenemos más remedio que…”. Para este viaje no se necesitaban alforjas, ni era imprescindible mostrar al votante propio y al ajeno que la alternativa es más de lo mismo.

Para colmo, el alejamiento de IUCA de sus bases y, sobre todo, de ese electorado rebelde al que tanto esfuerzo ha costado convencer se está realizando por el peor de los caminos, demostrando una sordera ante el clamor de la calle (el 15M dice que no hay pan para tanto chorizo) y una ceguera política (¿nadie, en la dirección andaluza de IUCA, ve nítidamente que se está haciendo lo mismo que se criticaba?) que equipara el discurso de la coalición con el discurso partitocrático de PP y PSOE.

Ahora, cabe esperar que la calle de un paso atrás en el apoyo a IUCA y la señale con el dedo acusador y el dardo dialéctico de “todos sois iguales”, ante lo cual no tendrá otra opción más digna que la callada y el rubor político de sentirse una defraudadora ilícita de ilusiones y esperanzas.

La situación generada por las colocaciones a dedo de la hija de Meyer y el hermano de Centella, por ahora, debe provocar un motín de las bases que exija la salida inmediata del gobierno andaluz en vista de la incapacidad mostrada para aplicar políticas de izquierdas y a la luz del lamentable y peligroso espectáculo de nepotismo exhibido por no se sabe bien qué comisión negociadora o qué sector de la coalición.

Al motín habría que sumarle la exigencia de democracia real interna y la regeneración de canosos militantes que llevan demasiado tiempo instalados en la primera línea política y que ofrecen una imagen profesional de la política claramente nociva y obstructora para conectar con el pueblo.

Para gobernar de espaldas a los votantes y practicar políticas y vicios neoliberales, ya están el PP y el PSOE.