Votar, no votar o ¿qué votar?

bicicletaEl optimismo exige cada día mayores dosis de ceguera, excepto en el caso de que sea usted alguien que disfruta con la desgracia ajena. Ya sabe… banquero, consejera de Endesa, ejecutivo de Telefónica, fabricante de armas, presidenta de multinacional… gente hecha a sí misma con la mochila de los escrúpulos completamente vacía y sus cuentas corrientes al borde de la saturación. Esta gente, que ha aprendido a cumplir sus objetivos renunciando a su humana condición como premisa indispensable para alcanzar la felicidad, sueña con figurar en la lista Forbes.

Son el tipo de gente que reparte granos de optimismo calculados, dosificados, a esa sociedad de la que extraen, por cada grano, montañas del milenario oro llamado plusvalía. Son insaciables y pretenden ser invisibles llamándose mercados. No le dé más vueltas, abra los ojos si aún no se los han sacado, mire a su alrededor: son ellos y ellas, apóstoles de la codicia, quienes gobiernan y mandan. O mejor no mire, para evitar la pulsión de tomar las armas: muy poca gente lo entendería y sería usted víctima de la sospecha ciudadana.

Más reales son los personajes que aparecen en los medios, en carteles, folletos o farolas, los que asaltan los buzones como candidatos a los que usted votará y que gobernarán a capricho de los anteriores. A estas alturas, la estafa, la reforma laboral y la recuperación han barrido el optimismo de la mayoría social. Como ejemplo, el pacto entre patronal y sindicatos para subir el 1% unos salarios devaluados entre el 10 y el 40% es una broma de mal gusto. Para Báñez y Rajoy es motivo de optimismo, para patronal y banca de orgullo y satisfacción por la reforma laboral impuesta y para Toxo y Méndez debería ser motivo para el exilio.

Desde el 15M los focos alumbran a la corrupción como problema estrella de la política española. Que PP y PSOE sean completos catálogos de chorizos y chorizas con mando en plaza no debiera preocupar más allá de la inverosímil querencia de la mayoría de los españoles a ser robados y estafados con el aval de sus votos. Rajoy, Aguirre, Chaves o Griñán escurren el bulto de forma burda y zafia, declaran incorruptos a sus partidos y la ciudadanía los sigue votando casi en masa. Esto sería inconcebible, patológico, si no estuviésemos en España.

La verdadera corrupción, la que debiera hacer saltar las alarmas, son las políticas practicadas por ambas formaciones en contra de los intereses del pueblo. Zapatero y Rajoy disfrutaron de un orgasmo simultáneo al modificar la Constitución para bendecir el robo de los “inversores”. Ahora que están en campaña, no les importa hacer el ridículo como llevan haciendo cuarenta años: mintiendo a boca llena. Da grima ver en bicicleta, promocionando la energía sostenible y la vida saludable, a las mismas y los mismos que penalizan el panel solar y subvencionan a la industria del automóvil como no han hecho con cualquier otro sector productivo.

Para calmar ánimos, en exceso calmados, la Europa de la banca y del mercado se ensaña con la Grecia que ha votado una opción menos rentable para ellos. La memoria es fugaz y ya nadie quiere recordar que la corrupción griega es siamesa de la española, iniciada por los Coroneles (aquí un Generalísimo) y rematada por liberales y neoliberales (aquí PSOE y PP). Las dictaduras militares y los gobiernos civiles siempre han salido de la cocina capitalista global y ahora, con una manzana en la boca, nos preparan para asarnos en la parrilla del TTIP, el culmen de la corrupción a gran escala.

Hoy que lo de Podemos va quedando en gatillazo, que IU ha vuelto a caerse de la cama y que Ciudadanos aporta al burdel patrio chulos frescos con los proxenetas conchabados, votar está muy complicado. El “que se jodan” de Andrea Fabra es el grito de guerra de los mercados, el que mejor define la pesimista realidad española: si les votamos, nos jodemos y, si nos abstenemos, también nos jodemos. Por primera vez en mi vida, no lo tengo claro. ¿Sería una opción votar lo que más les joda a ellos?

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Andalucía: elecciones y trampas

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Apenas pasadas 36 horas de las elecciones, Andalucía volvió a teñir de rojo los rostros de su pueblo, no de rojo político –¡qué más quisiera!– sino del rojo de la vergüenza, propia y ajena. Sobre el sucio mantel que cubre las mesas de San Telmo, ése que nunca limpió ni limpiará Susana, la Guardia Civil depositó una nueva remesa de altos cargos implicados en la estafa. No iba a llevar en sus listas la presidenta investigados ni imputadas y en la de Jaén, con el nueve, una detenida figuraba.

Las piezas que los resultados de las urnas no explicaban, tras escuchar a Irene Sabalete pervirtiendo la democracia, ahora ya encajan. A cacique en la plaza del pueblo jugando con el hambre del pueblo suenan sus palabras, a preguerra y a posguerra, a vieja radio oxidada. Se intuía el pesebrismo, el cautivo voto subsidiado o enchufado, pero no había pruebas: ésta es la que faltaba. Es ahora cuando se comprende tanto voto a corruptos que a su antojo ordenan y mandan.

La administración paralela andaluza, llena de fundaciones y agencias vacuas, con miles de trabajadores, sin oposición pero con plaza, es una laberinto en el que se pierden el dinero, la ética y la esperanza. Esos chiringuitos ha servido al PsoE para conectar con diferentes colectivos repartiendo favores a cobrar en votos o especies, una formidable punta de lanza. La nómina de los mismos, tan estéril como cara, sólo es rentable para quien la paga.

El dinero de la formación ha pagado caprichos y secretarias, juergas y campañas, estatus y mandangas, y con lo sobrante, apenas migajas, se han subvencionado cursos, ponencias y jornadas. De él se han beneficiado patronal, sindicatos e instituciones varias llenando sus arcas, vacías las aulas cuando no falseadas y mal o nada justificadas. Mucha gente recibiendo, mucha gente votando, mucha gente deudora de quien les paga, enturbian el concepto de democracia.

Además de Sabalete, ex delegada de Empleo de Jaén, en la redada destacan el ex consejero Antonio Fernández y dos ex directoras generales de Formación Profesional para el Empleo: María Teresa Florido, de ex consejero cuñada, y la lucentina María José Lara. Esta última protagonizó un episodio de enchufismo chapucero, siendo concejala, que la llevó al juzgado –fue absuelta, ¡cómo no!– y permitió que su protegida aprobara y fuese funcionaria.

Dijo Susana Díaz, durante la campaña, que ella perseguía la corrupción y que limpiaría su partidista casa. Ella, la hija de Chaves y Griñán a quienes defiende y tapa, la de la cabeza alta, de trapos sucios, de presuntos delincuentes, está rodeada. Es posible que, como dice IU, el adelanto electoral obedeciese al miedo a una comisión de investigación que sabía le perjudicaba. Es posible que, como hicieron sus padrinos, se marche a Madrid huyendo de la podredumbre heredada.

No se equivocan los votos emitidos bajo amenaza, no se equivocan quienes votan para llenar la cuchara, se equivocan quienes a eso lo llaman democracia. Es lo mismo que sucede en Galicia, Madrid o Valencia, donde el voto corrupto, amenazado y comprado también arrasa. De esta forma, la incógnita de porqué el bipartidismo aguanta queda en parte despejada, así como el acoso y derribo de los partidos que, desde la nada, promueven el derribo de la casta.

Safari ideológico

15M

Juventud sin futuro, sin curro, sin casa, sin pensión, sin miedo”, decían las pancartas, escritas desde la realidad cotidiana, en la primavera de 2011. La sonada y sonora manifestación de primeros de abril era el polen que sacudió la colmena e incomodó a la abeja reina y su corte de zánganos. La juventud acosada por los desmanes de apicultores desalmados se echó a la calle, sin miedo, de forma espontánea, y comenzó el safari. Ya hubo, en aquel momento, quien los marcó con el hierro de etarras y antisistemas, de radicales y comunistas manipulados.

Al mes siguiente, el 15 de mayo, cosas de la primavera, la Puerta del Sol y muchas plazas de España quedaron polinizadas y florecieron tiendas de campaña, megáfonos, ideas y palabras, malas hierbas que habían de ser fumigadas. La cutre y añeja prensa, junto a la rancia y mísera derecha, provistas ambas de demócratas mascarillas, exigieron a los perroflautas –descrédito novedoso– actuar según las reglas del sistema, de “su” sistema. Y lo hicieron. Miles de personas dedicaron su tiempo y sus necesidades a articular el descontento y presentarlo, sin traje ni corbata, como alternativa a las carnívoras plantas que plagan el jardín de la democracia.

Y, llegado el PP al poder, el safari derivó en cacería hasta que, tras los resultados de la europeas, se tornó en feroz carnicería, en una indiscriminada matanza que aún colea hoy día. Se atisbaban en la prensa caninas cualidades para la presa y la caza, complementarias a la docilidad y faldero comportamiento para con sus amos, que con creces han demostrado y siguen demostrando. Los amos, los capataces del cortijo y aspirantes a ello, el PP, el PsoE y los partidos adocenados, se han calado el salacot y empuñado los rifles para disparar sobre las piezas que los perros para ellos han cobrado.

Parece ser, quedan por ver los resultados electorales, que Podemos, la calle, ha sido acorralado y es en ese estado cuando la prensa de presa y la vieja política más están disfrutando de sus bocados y disparos. En los safaris hay tanto gatillazo, tanto tiro cruzado, que puede resultar algún cazador cazado hasta por su propia ineptitud, por su propio disparo. El objetivo del bipartidismo no es tanto abatir piezas como no resultar abatido de forma definitiva y en ello anda, de muerte herido, enfrascado.

A veces, para atacar a las piezas en su madriguera, se emplean animales de semejantes características a los perseguidos como es el caso de hurones y comadrejas. Los medios han lanzado a Ciudadanos para asegurar las galerías por donde escapan por millones votos jóvenes indignados y viejos votos sin marchitar, defraudados, aún frescos y lozanos. El tiro les ha salido por la culata porque están desangrando, todavía más, el obsoleto y peligroso cuerpo de la derecha tradicional.

Podemos ha cazado al sistema por la izquierda, sólo nominal, del PsoE y la esclerótica de IU. Ciudadanos ha cazado el sistema por la derecha del PP y de UPyD. El bipartidismo está herido, esperemos que de muerte y de forma definitiva, por sus propios errores, por sus continuados disparos sobre la ciudadanía, un ejemplo de cazador cazado. Es de esperar que los recién llegados aprendan de errores ajenos para no repetirlos llegado el caso.

Pero no todo lo que le sucede al bipartidismo es negativo y aciago. A río revuelto, ganancia de pescadora en el caso de Andalucía. Susana Díaz puede darse con un canto en los dientes si obtiene mayoría con el peor resultado de la historia de su partido porque a ella y a su partido lo que les ha incomodado ha sido el cotidiano roce con la izquierda durante tres años. Ellos y ella son más de pactar con las derechas –CiU, PNV, PA o PP si se tercia, aunque haga feo en su falaz decorado– y la subida de Ciudadanos en Andalucía es una oportunidad única para cogobernar sin sobresaltos, al gusto de los Botín, los Alba o los grandes empresarios. Sin dudarlo, sin pensarlo dos veces, sin reparos, aprenderán a pescar los andaluces de la mano de Ciudadanos. Más de lo mismo.

Partido Suicida Oportunista Español

PsoE

A la vista del vaciado semántico de la mitad de sus siglas, practicado por el propio PSOE, es pertinente preguntarse a qué aluden hoy la “S” y la “O”. Desde los tiempos de Guerra y González, uno de los principales objetivos de este partido ha sido, y es, aniquilar todo poso de izquierda en sus propias filas y en las ajenas. El socialismo de Ferraz se traduce en una práctica de posibilismo liberal que lo ha llevado a ocupar una parcela de centro derecha moderado en el abanico político español, una de las causas, junto al ADN franquista, de que el Partido Popular ocupe la extrema derecha.

Ya en 1993, Felipe González prefirió gobernar con las derechas de CiU y PNV antes que contaminarse de izquierda haciéndolo con IU. En 1996, Manuel Chaves también prefirió la derecha nacionalista del PA a la izquierda de IUCA. En 2009, pactó con el PP como socio alternante en el gobierno vasco. Susana Díaz, tutelada por González y apoyada por el Santander, ha experimentado el vértigo de la izquierda frustrando una legislatura perfumada de socialismo por su socio de gobierno.

A los dislates de los contratos basura, la reconversión industrial, las privatizaciones o la entrada en la OTAN en sus primeros gobiernos, se añaden el apoyo al continuismo monárquico, la reciente reforma constitucional o la firma del pacto atiyihadista, cadena perpetua incluida, de la mano del PP. El PSOE protagoniza un lento suicidio con altas dosis de masoquismo que lleva a pensar que la “S” responde a una evidente pulsión suicida.

Si lo señalado antes apunta al oportunismo como estrategia política, el destino profesional de sus excedentes políticos habla del oportunismo personal de sus cargos públicos. Este crematístico oportunismo, común a los aparatos nacionales, autonómicos o locales en la práctica totalidad de los llamados partidos tradicionales, ha encendido una de las mechas de las protestas ciudadanas. Así pues, la “O” tiene toda la pinta de responder a esta característica, suicida también.

Europa ha visto cómo el socialismo liberal se ha alejado de la calle y cómo la ciudadanía se ha distanciado de él en un justificado ejercicio de mutua desconfianza. A pesar de lo ocurrido con el PASOK, los dirigentes del PSOE insisten en practicar el oportunismo, político y personal, en un ritual que les lleva al suicidio. A nadie escapa que Pedro Sánchez es un cadáver amortajado por Susana Díaz convencida de que el entierro del secretario general evitará el suyo propio, puro oportunismo.

El PSOE de Felipe, Pedro y Susana ha contagiado de sus tendencias suicidas a diarios como El País y El Plural que arriesgan el cuello de su credibilidad bajo la guillotina de tendenciosas infamias. Tanto estos diarios como el PSOE convierten en amenaza, tal vez lo sea para sus intereses, a un partido que se opone abiertamente a las políticas de derechas y a los oportunismos repudiados por la ciudadanía.

Queda por analizar que PP y PSOE continúen acreditando unos inmerecidos apoyos electorales que conducen directamente a una grosse koalition para salvaguardar sus políticas y sus intereses. El nivel cultural del español medio, que lleva a Belén Esteban y a Paquirrín a copar los primeros puestos en las listas de ventas de literatura y música, puede dar una pista. Si la nociva mediocridad se instala en el ámbito cultural, ¿porqué no lo habría de hacer en el político? Para eso ha quedado el bipartidismo. En eso están.

Un animal mata al burro del belén

Burro-y-animal

Foto del burrito y del animal al que se le ha eliminado la cabeza por ser quizá la parte vana de su inútil persona y porque no merece la pena el esfuerzo de despreciarlo.

Un animal, dos varas y cuarto de altura, once arrobas de peso, escasos dos gramos de cerebro y un negro vacío tras su pecho izquierdo, ha matado presuntamente a un inocente burrito, pardo y peludo, de apenas cuatro meses de vida. Cruenta forma de celebrar el centenario de Platero y yo en Lucena, publicitada como ciudad de las tres culturas, una ciudad de un país donde la forma más extendida de hincar los codos es sobre la barra del bar.

La noticia, recogida por Lucena Hoy y medios nacionales, es tan simple como cruel: en el Belén navideño se exhiben animales vivos como decorado; algo que vino al mundo como ser humano decide montar en uno de los burros expuestos para hacer la gracia y adquirir notoriedad en las redes sociales; posible hemorragia interna o fractura de columna y posterior muerte del burrito. Una lee la noticia, comienza a dar vueltas al asunto y, horrorizada, se pregunta hasta qué punto es ese animal culpable de la muerte del burro.

Este país alberga demasiados animales, dotados de DNI, cuyo déficit neuronal les sitúa por encima de lo que a ellos se les antojan seres inferiores, sean animales, mujeres, niños o inmigrantes. Son la cara más negra de la Marca España: la España machista, pedófila y xenófoba que, para colmo, desprecia a los animales. Son tantas las aberraciones humanas con derecho a voto que se ven a sí mismas como normales.

Vaya en descargo de este animal el hecho de disfrutar de la ciudadanía de un estado cuyo gobierno es defensor a ultranza del maltrato animal queriéndolo elevar a la categoría de patrimonio cultural. Un gobierno que defiende y no prohíbe los espectáculos taurinos, produce este tipo de monstruos para quienes la muerte es baladí cuando no es la propia. Vaya en su descargo que no ha hecho cosa diferente que otros psicópatas encumbrados como figuras del toreo que, según FAADA –Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales–, liquidan al año 70.000 toros ante el clamor y la ovación de cada vez menos necrófilos que gustan del espectáculo y por él pagan.

Se le podría aplicar como atenuante al animal del Belén pertenecer a un estado cuyas élites y cuya máxima autoridad disfrutan sin reproche de su misma afición: abatir animales y posar con ellos en una fotografía. España es un país con larga tradición de jefes del estado promotores y practicantes del tiro al blanco con animales. Otras instancias oficiales lo hacen sobre manifestantes o inmigrantes, también sin pudor y con el cómplice beneplácito de parte de la población.

Con toda seguridad, el presunto asesino del burrito pensará que no ha hecho algo distinto a lo que asiduamente ofrecen determinados programas de televisión donde los animales son utilizados de forma grosera como parte de un pretendido entretenimiento. Él ha imitado lo que se ofrece por la pantalla, a la vista de un público infantil en edad de aprendizaje, pero se le ha ido la mano: gajes del directo. En su entorno familiar y de amistades habrá descerebrados que le rían la gracia.

Por su parte, el Ayuntamiento de la localidad (PSOE-IU) estudia actuar contra el presunto causante de la muerte del burrito. Ahí, con un par, al más puro estilo de Pedro Sánchez en Sálvame, pretende hacerse pasar por animalista de pro. No es la primera vez que le afean el hecho de utilizar animales vivos como ornato navideño y el año pasado, en un gesto de compromiso ecologista, pusieron braseros a conejos y pavos. No señora concejala: o se es monárquica o republicana, o socialista o liberal, o laica o confesional, o animalista o maltratadora animal. Las medias tintas dan o restan votos: ya ve cómo está su partido, con más mermas que apoyos.

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NOTA ACLARATORIA: Según la información recogida en un primer momento por los medios de comunicación, las declaraciones de testigos presenciales y el primer informe veterinario apuntaban a una relación causa-efecto entre el maltrato infligido al burrito y su muerte. Posteriormente, el acusado ha afirmado no haber montado al burrito, sino a otro que se encontraba en el mismo recinto. Espero que la justicia haga su trabajo y se dilucide la verdad de los hechos. El sentido del presente artículo apunta a la firme condena del maltrato animal en cualquier grado y circunstancia, incidiendo en la educación que la ciudadanía recibe sobre este tema desde diferentes instancias de la sociedad, desde los propios gobernantes hasta las élites sociales pasando por determinados programas de entretenimiento que ofrece la televisión.

PSOE con pinzas

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Como el cangrejo, a pesar de su cinco pares de patas, el PSOE no camina hacia adelante. Como el cangrejo, depende de las pinzas para capturar y manipular el alimento, para cortejar o para la disputa territorial. Como el cangrejo, su caparazón es de roja tonalidad en el imaginario colectivo, aunque se adapta a cualquier entorno. A diferencia del cangrejo, sus periscópicos ojos no le sirven para ver lo que se mueve a su alrededor.

El PSOE del siglo XXI está cogido con pinzas, atento a no caer del tendedero profesionalizado de la política que comparte con el PP donde ambos tratan de orear las manchas de corrupción, nepotismo, clientelismo y descrédito adquiridas en los últimos treinta años. El socialismo español no es reconocible desde que en los 80 mudó su exoesqueleto de camisa a cuadros y chaqueta de pana por señorial corbata y traje de pinzas.

El bipartidismo ha hecho la pinza a la ciudadanía, a la democracia, atenazándose mutuamente con discursos intercambiables y unísonos. Los picotazos de la Gürtel y los ERE o las puertas giratorias han cebado sus insaciables vientres y provocado desnutrición en quienes, por ello, hoy los rechazan. Ya no buscan el voto con nuevas mentiras en sus programas, nuevos despropósitos, nuevas tretas: ahora buscan el voto en el descrédito de la rebelión ciudadana.

Comparten padrinos, la Troica del mercado y las finanzas, y, sobre todo, comparten alarmas. El PSOE que hizo la pinza a la izquierda pactando con Pujol en 1993, que pinzó con el PP el artículo 135 de la Constitución, que pinzó su republicanismo coronando a Felipe VI, que hace pinza en la regeneración de un sistema degenerado por ellos mismos, ese PSOE habla de una pinza judeo masónica en su contra.

Pedro Sánchez, al igual que Juan Manuel Moreno en Andalucía, ha sido un gatillazo mediático que ha durado tanto como su silencio. Escuchar sus cuitas y temores, los desvaríos de Felipe González y Alfonso Guerra o la incomodidad de Susana Díaz cogobernando con IU, es escuchar un coro al que se le ha ido la pinza. Al PSOE de los últimos cuatro años se le han pinzado las vértebras y su esclerosis le conduce a un destino de mármol con fuerte aroma a ciprés y crisantemo.

¿Pinza PP-Podemos? Tal pinza no existe más que en las delirantes fiebres de un enfermo terminal que pregunta a los dioses por el origen de sus males en lugar de hacer memoria. El mes de mayo de 2011, la ciudadanía diagnosticó en las calles indignadas lo que el PSOE insiste en presentar como contubernio: “PSOE y PP, la misma mierda es”. No existía Podemos, la coleta era un fetiche vallecano y en Ferraz tecleaban la calculadora de la alternancia.

Los partidos endogámicos y adocenados no responden a las necesidades de la España del siglo XXI. La gente necesita avanzar hacia adelante, caminar hacia el futuro, y reniega de partidos que caminan de lado o, peor aún, hacia atrás. El PSOE necesita, más que cosméticas pinzas para despejar el entrecejo, pinzas y manos de cirujano. Hasta las europeas, muchos militantes y simpatizantes, los que se han ido, votaban al puño y la rosa con una pinza en la nariz. Cada vez le votarán menos mientras sea enemigo del aire fresco.

Podemos y debemos: Ganemos

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Oswaldo Guayasamín. El grito I, II y III. Óleos sobre tela. 1983.
“¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mesmos!” Lázaro de Tormes

La izquierda adolece de defectos, no es divina, pero cuenta con grandes virtudes, es humana. A lo largo de la historia, la derecha ha basado su hegemonía en el enunciado “Divide y vencerás”, utilizado, desde Julio César hasta Napoleón, por quienes han cimentado su dominio político en explotar las debilidades del rival y no en sus propias fortalezas. La historia, convertida así en temporal sucesión de fracasos, se torna oscura, triste, plagada de muerte y opresión cuando la urgencia del poder no ha tenido espera y se ha optado por la aniquilación violenta del rival.

Una de las principales virtudes de la izquierda ha sido, y es, su capacidad de diálogo y el continuo debate entre diferentes sensibilidades que la alejan del pensamiento único imperante en la derecha. Una de sus virtudes y tal vez uno de sus defectos. La historia es un muestrario ilustrado de discrepancias y desavenencias en la izquierda, un collage de matices, una paleta de tonos y semitonos, un diccionario de sinónimos, que han ahorrado a su rival la tarea de dividirla para gobernar e imponer sus postulados con escasa y poco eficaz resistencia.

Uno de los peores defectos de la izquierda ha sido, y es, observar el poder como fin en sí mismo, mimetizando algunos modos y vicios con que la derecha lo ejerce y llegando al despropósito de pactar cogobiernos parcelando áreas de responsabilidad como se parcela una pizza antes de hincarle el diente. Es así como la izquierda transformadora se muestra, en cogobiernos autonómicos, ayuntamientos o diputaciones, como izquierda conservadora que da soporte, y a veces practica, a corruptelas, clientelismos o políticas poco sociales de rivales aceptados como socios. Es así como la sociedad la encuaderna en el mismo tomo que a las derechas en cuya portada luce el título de “Todos los políticos son iguales”.

Autodescartado el PSOE como página de la izquierda, Izquierda Unida se ha topado con una letra propia que, interpretada por la ciudadanía desde el 15 M, hoy le cuesta trabajo reconocer y leer. La movilización ciudadana en contra de la OTAN dio lugar en Andalucía a una propuesta integradora de sensibilidades de izquierda en una coalición, IU, donde la suma invirtió el tradicional proceso de división convirtiéndola en un rival político a tener en cuenta por las derechas. La eficaz estrategia hizo que la fórmula se extendiera al resto del país y llegó a ser para el PSOE una preocupación mayor que el propio Partido Popular. De nuevo los matices, los tonos y los sinónimos compusieron un discurso de parvulario para consumo propio y se acomodaron bajo un techo electoral insuficiente.

La autosuficiencia de IU –cegada por la subida en las encuestas–, cuando don nadie le propuso coalición para las europeas, le impidió ver que don nadie son las pancartas y los gritos de los colectivos sociales, le impidió recordar su propio origen y su olvidada razón de ser. Tras las europeas, el aparato de IU está desconcertado por la sangría de votos y de fuerzas que don nadie le ha provocado. Don nadie carece de nombre, de coleta y silla de ruedas, don nadie son millones de personas que ocupan las plazas y las calles de España, que protestan y buscan una izquierda sin más hipoteca ideológica que no dejarse vencer de nuevo por las derechas, sobrevivir a ellas.

¿Será capaz IU, poco margen le queda, de renunciar a un cogobierno andaluz donde brillan con luz propia su nula iniciativa contra la corrupción, la humillación ante los modos caciquiles de Susana Díaz y el destierro de su programa?. Como pollos sin cabeza, Lara, Valderas y Centella exteriorizan su nerviosismo, como si escaños y cargos agitaran sus lenguas, un día cargando contra Podemos con argumentario de derechas y al siguiente proponiendo alianzas y confluencias, un día apostando por el futuro y al siguiente reivindicando el pasado. Debe rescatar IU el papel fundacional que el maestro Anguita asignó a la coalición, el mismo que hoy sigue vigente sin que la vista cansada de sus dirigentes acierte a interpretarlo. No se puede construir una escuela con más maestros que alumnado.

La calle opina que podemos sumar; en IU deberían pensar que debemos. Si podemos y debemos, Ganemos.