Eutanasia urgente y necesaria

Dudu, Li Tiezi y Zhang An. Discutiendo el infierno con Dante. 2006.

Contemplar el paisaje cotidiano, mientras la vida arrastra sus pies por la realidad, es hoy un ejercicio tintado de masoquismo. Y, dado que el sadismo no suele andar muy lejos, el presente tiene toda la traza sadomasoquista que intuimos con miedo y desazón. Es lo que conlleva una educación milenaria edificada sobre un valle de lágrimas, con el pecado original de serie y la crucifixión como el mejor destino posible.

Resignación. El destino está escrito con infalible letra y certeza inmutable. La salvación está en el cielo y no es necesario un poético viaje para conocer el infierno de Dante, basta observar la vida. Tal vez la última voz percibida por un feto antes del parto, enfilando su entrada al mundo, sea “Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate” (¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!). Shakespeare también lo expresó en La tempestad “Hell is empty and all the devils are here” (El infierno está vacío, todos los demonios están aquí).

La realidad social es un mosaico de experiencias personales, diminutas teselas laborales ensambladas con desprecio por los diablos del Ibex 35 que mitigan las llamas de sus infiernos con el sudor ajeno. Las exigencias patronales son puro sadismo social, una llamada a la esclavitud que los sacerdotes del Becerro de oro aplauden y festejan, sin un ápice de pudor, y que los azotados soportamos con resignado masoquismo.

La realidad ciudadana, amén del laboral, soporta el sadismo despótico de un gobierno atrincherado en el templo neoliberal donde sólo tienen cabida los dictados de los mercaderes. El valle de lágrimas es un tsunami de llantos y quebrantos provocado por todos y cada uno de los látigos ministeriales que fustigan la realidad. Los sacerdotes de lo privado no dejan de azotar lo público con la conciencia y eficacia del demonio.

El ébola, presentado como plaga, tiene dura competencia como maldición en un país, España, plagado de desastres elegidos en las urnas. La plaga machista no cesa y al engendro (acepción 4ª del DRAE) presidencial del Círculo de Empresarios, se suman ufanamente el concejal Ángel Donesteve, la propuesta para congelar óvulos de Facebook y Apple y un comentario del diputado granadino Torrente (apellido no casual conociendo al personaje) en Twitter. Los demonios patrios se ceban con la mujer ya maltratada por la Biblia. Escuela León de la Riva-Arias Cañete.

La plaga de gaviotas continúa excretando sobre el sentido común, la decencia, el decoro y la ética. El sádico demonio, no dimitido y aplaudido por su PP, que ocupa la Consejería de Sanidad de Madrid culpa a Teresa Romero de extender el ébola. Los demonios del PP culpan del latrocinio de los suyos en Bankia a quienes les tentaron con negras tarjetas. Los demonios del Monasterio (Sic) del Interior niegan haber condenado, sin juicio ni humanidad, a los inmigrantes a palos y caliente e ilegal devolución.

Contemplar la realidad bursátil que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres es un ejercicio sadomasoquista. Comparando sus respectivas realidades, una se plantea la pertinencia urgente de la eutanasia, como merecido castigo para los primeros y alternativa digna a esta vida achatarrada para los segundos. Los demonios provida sólo aúllan cuando las personas son proyectos y callan, miserables, cuando son realidades. Con la Iglesia hemos topado. Y con sus demonios.

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Capitalismo sin complejos

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Sin complejos. España está gobernada por la derecha sin complejos, sin melindres, sin miramientos, una derecha cuyo objetivo vital es concentrar toda la riqueza en el menor número posible de manos, una derecha para la que las personas son utensilios condenados a una caja de herramientas o al desguace. Si fuese sólo en España, la sonrisa y la esperanza tendrían una oportunidad, pero no es así. Desde la caída del Muro de Berlín, domina el mundo en exclusiva un capitalismo sin complejos que siembra ruina, desolación y muerte a sus anchas.

De forma cíclica, y diabólicamente calculada, los cuatro amos globales del dinero deciden hacer caja, recoger beneficios y reiniciar la degradación humana. No es otra cosa lo que eufemísticamente se presenta como crisis, cada veinte o treinta años para que toda generación experimente una o dos antes de retirarse al camposanto liberador. Es la histórica y denostada lucha de clases que, desde el paleolítico, viene librando la humanidad y en la que siempre pierden los pueblos.

Prehistóricas son las condiciones laborales en la India, donde las personas arden por la codicia, o en China, donde las personas malviven esclavas de la codicia. Son sólo dos ejemplos del infierno capitalista global que a los ojos de los amos del mundo es el paraíso. Son, para los europeos del sur, la puerta señalada por la derecha sin complejos como única salida a la crisis, una puerta a un futuro inmediato tan negro como la histórica realidad de África.

Portugal, Italia, Grecia, España (PIGS por sus siglas en inglés, “cerdos” traducido el acrónimo al castellano), Chipre o Irlanda son las piezas cobradas por la primera crisis del siglo XXI. La derecha sin complejos española no necesitaba una crisis para hacer lo que ha hecho, no. El desmantelamiento de lo público y la instauración de la represión como norma de convivencia está en unos genes patrióticos y católicos filtrados por una transición que ha llevado al país del franquismo al neofranquismo sin quimioterapia, con cirugía plástica, sin anestesia.

Sin complejos y sin vergüenza, el gobierno del Partido Popular pide a los españoles que se sientan felices porque la banca rescatada con el bienestar ciudadano tiene beneficios. Sin un ápice de sonrojo, el mismo gobierno presenta el deterioro laboral como la pócima que vuelve a engrosar las cuentas del IBEX 35. Sin bochorno ministerial alguno, cargos públicos y militantes observan complacidos los ERE de Cocacola, de la FNAC y muchas otras empresas para las que la presidenta del Círculo de Empresarios ha hecho de altavoz situando a los jóvenes en el novedoso y peligroso concepto del trabajador-Kleenex, inservible y desechable al servicio de sus mucosas.

La derecha del PP y el centro derecha del PSOE, corrupción sin complejos, unen esfuerzos y escaños cuando se trata de acotar el delito institucional. Ambas formaciones, al servicio del capital, defienden la trinchera giratoria que permite alimentar su codicia en los consejos de administración de grandes empresas agradecidas por hacer del BOE el mejor activo de sus cuentas de resultados. Berlusconi es su héroe en la intimidad, el capital gobernando sin intermediarios, como dios manda.

Para atarlo todo, lo humano y lo divino, la derecha atiende las peticiones de todos y cada uno de sus aliados cubriéndoles con el dorado beneficio confiscado al incauto pueblo. No le hacía falta la crisis para beneficiar a la iglesia sin complejos, no. La iglesia católica siempre ha gobernado en España o ha maniobrado desde púlpitos y confesionarios, bajo palio, para hacerlo. Otra institución, como la patronal y la banca, que obtiene su mayores beneficios cuando sus fieles son azotados por la crisis. La derecha sin complejos siempre tiene treinta monedas a mano para comprar voluntades o condenar a los contestatarios.