Cospedal a sangre fría

Cospedal fria

La frialdad es un estado térmico, pero también define la ausencia de sentimiento en corazones despojados de sístoles humanos. Los reptiles son ectotérmicos –controlan su temperatura corporal mediante su conducta– y son imitados por numerosísimos políticos que añaden a esta destreza la viperina habilidad para desplegar los colmillos e inocular veneno letal. El reptil más frío, venenoso y temido es la serpiente, fría asesina de bífida lengua.

En la Rue 13 de Génova, apenas quedan gaviotas. Desde que fue reformada con el negro dinero sobrante de sobresueldos y financiación del partido, se ha convertido en un nido de agitadas serpientes. El tósigo lubrica las bocas de dirigentes y cargos públicos del Partido Popular que, con siseantes palabras, tratan como pueden de morder las evidencias. La frialdad es un estado político que ha infectado gravemente los cimientos de la democracia y la decencia.

Un partido cuya nómina de corruptos compite en nombres con la guía telefónica tiene la sangre fría para decir, sin pestañear, que no es corrupto. Rajoy: “trabajamos para que esas cosas se sepan”, Arenas: el pacto contra la corrupción “es una necesidad de la sociedad española, no del PP” y Cospedal: “El PP está tan escandalizado como los ciudadanos” y “El PP trabaja sin descanso para que lo que pasó en el pasado no se vuelva a producir”.

Los ojos de Cospedal son fríos espejos sin alma que reflejar. Ha recortado sanidad, dependencia y educación, ha recortado la democracia representativa, ha abrazado la dictadura comunista china, ha convertido el Parque Nacional de Cabañeros en coto de caza, ha esclavizado a los trabajadores públicos… Cospedal es calculadora, dura como el metal y fría como una serpiente curtida al calor de lo privado que se alimenta de lo público vorazmente.

La ciudadanía se escandaliza de que su marido multiplique sus ingresos tras su boda. Se escandaliza de que hasta once policías custodien a una profesional de la política y su vivienda valorada en 2,3 millones de euros y rehabilitada por una empresa adjudicataria de su gobierno. Se escandaliza de que obsequie la orientación laboral de Castilla La Mancha a un empresario relacionado con FCC, donante del PP con 165.000 euros en 2008. ¿Se escandaliza Cospedal de sus propios actos?

Ella trabaja sin descanso para que lo ocurrido en el pasado no vuelva a suceder. Su sangre fría le permite trasladar al pasado lo que es el presente de la Audiencia Nacional. La memoria aún caliente de su finiquito en diferido, de los discos duros y los registros de entrada destruidos en su nido de serpientes, o de la mano de Bárcenas entregándole sobres, es candente actualidad. Como actualidad son los Acebes, Rato, Blesa, Matas, Fabra, López Viejo o Jesús Sepúlveda, molestos granos en el cono superior del reloj de arena.

Con sangre fría, sin descanso, Cospedal mira hacia el futuro echando ya de menos los 200.000 euros de Sacyr para su próxima campaña electoral. La carroña que alimenta a las gaviotas y el veneno de las serpientes hacen que la calle Génova y La Moncloa apesten tanto como el contrato toledano de la basura, tanto como la fría voz de Miguel Ángel Rodríguez, ante cualquier cámara de cualquier etílica cadena, inyectando veneno para salvar a Cospedal.

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La alcoba política

burdel

El matrimonio homosexual, caballo de batalla del pensamiento inmovilista, ha sido presentado, desde que Zapatero lo pusiera en valor, como el último disfraz de satanás, la última manzana del edén o el último vestigio de Sodoma y Gomorra. Rouco Varela ha visto en él el origen de la crisis, de la violencia de género, de la pobreza, del hambre y la causa de todos los males que azotan a la sociedad, una pandemia desatada porque un gobierno mal apellidado socialista abrió la caja de Pandora cuestionando el orden divino establecido para la divina comedia humana. Nada dice, a Dios gracias, sobre la influencia que tal desatino natural haya podido ejercer sobre la natural querencia hacia los niños ejercida desde algunas sotanas desnaturalizadas por el celibato.

Ignoro la episcopal opinión acerca de otro tipo de matrimonio, harto artificial y asaz condenable, cuyas intimidades ocupan titulares en la información pública y rumores en lenguas privadas. Ignoro qué piensa Rouco de las escabrosas coyundas que se practican a diario fuera del lecho ideológico y que convierten con promiscua asiduidad el Congreso de los Diputados en un lupanar vergonzante y a bastantes señorías en una saga de meretrices, alcahuetas, chulos, rufianes y canalla variada que no duda en acostarse con cualquiera que disponga de posibles sin atender al catre en el que reposa. El amor es ciego y el sexo ciega.

Los escaños, lechos a los que se accede por representatividad popular para atender asuntos ciudadanos, acaban reconvertidos en piltras donde se se tientan los aromas amorosos, se catan los bebedizos eróticos y se calibran los atractivos sexuales de quienes merodean el poder en busca de un polvo o un gatillazo. La clientela de sus señorías suelen ser apuestos donceles de familias financieras, representantes de castas empresariales o evangelistas convencidos como es el caso de Rouco y su tropa. Entre tanto fluido sensual y tanto ajetreo de calzas y enaguas, es frecuente que los mundanos intereses de los votantes queden aparcados en el limbo durmiendo el sueño de los justos.

Los consejos de administración de Endesa, Iberdrola, Telefónica, casi todos los bancos y cajas y muchas empresas más, son burdeles donde se prolonga la orgía política que se vive en las llamadas democracias desarrolladas, retiros placenteros y bien pagados para quienes pusieron los cuernos a su electorado siguiendo sus bajos instintos y la erótica del dinero. En una misma cama yacen en pecado socialistas y populares, disfrutando de un amor inusitado al calor de suculentas remuneraciones. El amor que la economía profesa a ciertos políticos les concede la dicha de ayuntarse mutuamente sin reparos ideológicos, contra natura, siguiendo una corriente de cuya inmoralidad no se echa cuenta. Es así como la vieja Celestina continúa alimentando su faltriquera a costa de la erótica del poder.

Hay más casas de mancebía política en este país, como Capio, Ribera Salud, las congregaciones religiosas y las empresas laicas que ansiosas esperan recibir la sanidad y la educación pública de manos de mancebos diputados a quienes luego cederán un puesto privilegiado en algún camastro de sus consejos de administración. Con la boca pequeña, unos se oponen y otros niegan que sea cierto, matizando hasta la mentira sus opiniones y sus actos, pero lo cierto es que todos, socialistas y populares, aspiran a un lecho caliente sin importarles quienes lo calientan y con quienes lo comparten, como defensores de un amor libre y libertino.

La última escena de cama, el último matrimonio antinatura no exigido por ningún guión, lo protagonizan Bono, Acebes, Iglesias, Zaplana y otros altos cargos socialistas y populares que han montado una cama redonda en torno a una supuesta defensa de la Constitución. Décadas han tenido para defender y afianzar los derechos constitucionales que ahora se precipitan por las cloacas de San Jerónimo. Décadas de poder y decadencia en las que sólo han defendido sus intereses y los de los suyos, pudriendo el corazón de la democracia a base de corrupción y dejadez de funciones. España Constitucional se presenta como una novedosa casa de lenocinio donde PP y PSOE continuarán sus escarceos amorosos y nosotros, el pueblo, seguiremos pagándoles la cama. Se dedicarán, en principio, a la administración de consejos a diestro y siniestro para acabar sus días en los consejos de administración.