Moción de censura: ¿adiós a la mafia?

hidra

¿Era necesario echar del gobierno al partido que, desde su fundación, creó “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica, y local”? Sí, y algo más: imprescindible. El desapego de la ciudadanía hacia la política tiene mucho que ver con el rechazo a las prácticas mafiosas. Es imprescindible que la ciudadanía tome conciencia del poder de los votos para alejar a los saqueadores de las cajas públicas.

¿Soluciona la salida del gobierno del Partido Popular el problema? No. La mafia política y empresarial, al igual que la Hidra de Lerna de la mitología griega, tiene la virtud de regenerar dos cabezas por cada una que se le corta. Viene siendo así desde los albores de la civilización y no se atisba un Hércules capaz de dar con la solución definitiva, entre otros motivos porque es la ciudadanía, siempre, la que alimenta y sostiene los mitos creados por Papas y Emperadores.

Pero la mafia no se nutre sólo de cajas públicas locales, provinciales, autonómicas o estatales, éstas son meros aperitivos puntuales entre almuerzos y cenas, las migajas. El gran atracón proviene de los Decretos y de las Leyes que los gobiernos promulgan con la finalidad última de calmar la insaciable bulimia de los mercados. Ésta es la cabeza troncal de la Hidra que, siendo determinante en los miedos y padecimientos del pueblo, nadie parece ver y todos aceptan como irremediable.

Cualquier adjudicación pública correspondida con oscuras dádivas es una propina comparada con el ingente beneficio mutuo que producen, a políticos (puertas giratorias, por ejemplo) y empresas (impúdicos beneficios desmedidos), las decisiones a nivel legislativo. Escandaliza la limosnera y puntual indemnización al Castor de Florentino Pérez y se acepta con resignación el atraco continuo de empresas energéticas, financieras o de comunicación. Escandaliza el caso Gürtel, pero se acepta con mansedumbre el dinero público saqueado para rescatar a la banca.

Se ha arrebatado la presidencia del gobierno a un partido corrupto de pies a cabeza y lo sustituye otro también sumido en el fangal de la corrupción, dos cabezas visibles de la misma Hidra invisible. Suena como sucesor de Rajoy un tal Feijoo: se corta una cabeza y surgen dos relacionadas con privatizaciones y narcotráfico. Se inviste a Pedro Sánchez y la Hidra eructa satisfecha una subida del IBEX 35 y una bajada de la prima de riesgo: la pobreza y la desigualdad de los votantes están garantizadas.

La cabeza de repuesto urdida por la Hidra, la de Alberto Rivera, se ha agitado con furor al ver diluirse en la nada su prometido y ansiado papel troncal. Sólo ha servido para mostrar públicamente su verdadera naturaleza de servicio incondicional a sus creadores. Era, y es, el recambio ansiado por Papas y Emperadores para continuar sus tareas depredadoras con la calma impune, con la estabilidad, que desde hace siglos vienen disfrutando.

No hay Hércules posible. Nadie cercenará todas las cabezas de un solitario, certero y definitivo tajo en el punto donde cuerpo y cabezas confluyen. La ciudadanía, creyente y subyugada por los mitos, teme al caos que la Hidra vaticina para el momento en que alguien la mate y deje de existir. La ciudadanía se conforma con cortarle, de tarde en tarde, las cabezas una a una, aun siendo consciente por secular experiencia de la aparición de nuevas y más fieras cabezas.

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Crónica de Hispania S. XXI

Hispania

Transcripción de un pliego manuscrito hallado en la Biblioteca Nacional en el año 2136

Narran escribanos y platicantes las gestas acaecidas en el singular reyno castellano allá por el siglo veinte e uno, recogidas en crónicas cortesanas y protocolos judiciales. Cuentan de cómo un ruin gobernante y sus mesnadas de estandarte cian con gaviota blasonada fizieron quebranto del público peculio, escarnio de la decencia y menoscabo de los derechos y las libertades del pueblo sojuzgado. Dixeron quienes lo vivieron que nada igual registrado habían los anales de la historia.

Arcones y cofres de la real hacienda objeto fueron de singular codicia. Manos ávidas permutaron caudales públicos a privadas faltriqueras, con arteros artificios y contables astucias, ante el clamor del pueblo cuyos ojos avistaban a las claras tamañas felonías. Acusaban los descuideros de mentir a los heraldos que sus tretas anotaban en públicos pliegos por ello perseguidos. Tal fue el saqueo que no quedó cortesano de aseado saquillo, ni entre los de la gaviota ni los de la rosa.

Distraían sus afanes mentando las hordas esteladas, amenazantes para la unidad del imperio, que desde la marca catalana para sí reclamaban sus propias tajadas. Fueron tantas las causas de latrocinio que, ensartadas en delictivo rosario, daban para más de veinte misterios y no menos de doce letanías. Todo ello acaeció hasta que díscolos magistrados, haciendo de su capa un sayo, arriesgando famas y carreras, coto pusieron a la rapiña.

Mas no fue el hurto ni el pillaje causa de mofa en linderos payses coligados. Lo fue, a mayor agravio de los espanyoles, la inquina y la ojeriza de vetustos justicias hacia desvalidos juglares, trovadores, saltimbanquis y bufones cuando aquestos eco hacían de despropósitos y desmanes. Dícese que muchos dellos fueron a mazmorra condenados, a causa de versos rimados, cual viles criminales con ensangrentados delitos en sus actos.

Hubo inculpación, causa y preventiva condena a titiriteros cuyos guiñoles de trapo y madera señalados fueron como incitadores de pública hoguera. Se dictaron autos, amparados en la lozana ley del garrote impuesta como mordaza, que condenaban a mazmorras a bardos y rapsodas cuyas rimas no eran del gusto y agrado de gobernantes y cortesanos. Se hostigaron en públicos foros opiniones y pensamientos, sancionados con exceso de celo y desmesura de cuantía.

A mayor despropósito, sectarios de las idolatrías fizieron causa contra un osado histrión que profirió baldones y dicterios contra personajes de la mitología dominante. Fue un sindiós que la justicia lo citara a audiencia y un contradiós su pronunciamiento en contra bajo un cristo de palo en sagrado lugar. Antaño sucedió parecido caso cuando un aedo ofreció receta para cocinar un cristo: el clero bigardo rasgó vestidos y alzó clamores al cielo ante el alborozo popular.

Resultas de aquestos casos fue una excitación de ánimos en hogares, trastiendas, reboticas, talleres, tabernas, rúas y plaças. Echose a la calle el pueblo malparado, a la par que los bellacos rendían cuentas ante la Justicia, en exigentes y multitudinarias turbas. Ínterin, hubo casos de gentes perseguidas que optaron por el destierro como alternativa a que sus ideas y sus palabras fuesen uncidas junto a sus cuerpos a cepos o confinadas en celdas vigiladas.

Democracia a la española

espermatozoide

El sistema de organización social conocido como democracia ha devenido en una suerte de piedra filosofal que convierte en demócrata cualquier cosa a la que se aplique. Y tiene su antónimo, dictadura, con efecto contrario. El concepto, en boca de alquimistas, nigromantes, taumaturgos y charlatanes políticos, se convierte en una fórmula mágica que embauca al pueblo y lo predispone al fraude. España, país bisoño en la práctica democrática, es una prueba de ello.

El asesino dictador Francisco Franco, tras bombardear y aniquilar la última experiencia democrática de este país, definió su régimen de terror como democracia orgánica. El régimen sucesor de la dictadura ha prescindido del término democrático y se ha quedado en monarquía parlamentaria. De hecho, la máxima autoridad del estado no se elige en las urnas, como exige una democracia real, sino en la medieval justa entre espermatozoides de real pedigrí. Aún así, tras mil veces repetirlo, el régimen español cuela como democrático entre una población poco o nada exigente, sumisa por tradición.

La perversión del concepto es tal que los charlatanes patrios niegan la participación electoral como principio universal aplicable a países condenados de antemano por ellos (Venezuela, Ecuador, Argentina –pre Macri– o Bolivia) donde las urnas se decantan tozudamente en contra de los intereses de la élites. En cambio, no dudan ni hacen ascos a aplicar un tratamiento democrático a países genocidas como Israel o dictaduras como Arabia Saudí, Marruecos o Turquía.

Hartos de pedir observadores internacionales para las elecciones venezolanas y de que éstos certifiquen la limpieza de los procesos que dan como ganador a quien obtiene más votos, la oposición “demócrata” pide que no se vote. La parte más patriota de España, PP y C’s, retiran la confianza al sistema de “una persona, un voto” y se posicionan en contra de las elecciones en Venezuela, y en Catalunya también. Hablan de que no se vota en libertad y de que los gobiernos de Maduro y de la Generalitat no juegan limpio.

La higiene democrática es una utopía, otra más, en España. Apestan las campañas electorales y las victorias del PP a dinero negro, al mismo aroma corrupto que exhala el partido heredero del franquismo. Atufan las campañas de C’s a inversión financiera y empresarial, a lobby neoliberal. Huelen, PP y C’s a oposición venezolana, a rechazo de la democracia como sistema de organización social. Hieden estos partidos a monarquía orgánica, a golpismo constitucional, a 155, hoy por lo civil y tal vez mañana por lo militar, a dictablanda.

La deriva radical de ambos partidos ha despertado de su letargo al monstruo totalitario (la derecha sin complejos de Aznar y Rivera) que no cree en otra cosa que el siniestro concepto de lo español, esa entelequia aterradora para quien se piensa andaluz, extremeña, gallego, vasca, asturiano, cántabra, catalán, valenciana, riojano, balear, canaria, murciano o, incluso, castellana. Lo español es un constructo social etéreo basado en consignas, himnos y banderas impuestas manu militari et doctrinae como vía para unificar territorios, personas y pensamientos, una ideología de pensamiento único ademocrática.

No se cansan los padres, o mejor padrones en el sentido siciliano del término, de pregonar democracia. No se cansan de impedir un referéndum, legal y con garantías, en Cataluña, como los realizados en Escocia o Quebec. No se cansan de rechazar lo que sale de sus urnas si no es lo que ellos, más que pedir, exigen. No dudan en surtir sus cargadores dialécticos con la peligrosa munición de la xenofobia, el nacionalismo y la negación de la democracia, del diálogo y la negociación, para imponer “su” concepto de democracia, pérfido y amenazador donde los haya.

Democracia según Krahe.

Albert Rivera: primer año como presidente del gobierno

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12–10–2021. Madrid. Verónica Barcina, enviada especial.
  • Al cumplirse el primer año de Albert Rivera como presidente del gobierno, el líder de Ciudadanos nos concede esta entrevista en exclusiva.

  • Como se recordará, en las pasadas elecciones de Agosto de 2020, Ciudadanos logró ser la lista más votada y su candidato fue investido en primera sesión con el apoyo de Partido Popular y PSOE y la abstención de los nacionalistas vascos y catalanes.

—¿Satisfecho con este primer año de legislatura?

Lo de menos es mi satisfacción personal. Lo importante es que los españoles están satisfechos, como muestran a diario casi todos los medios de comunicación en portadas, editoriales, columnas de opinión y, sobre todo, en las encuestas independientes que encargan. En ese sentido, sí, se puede decir que estoy satisfecho.

—Sin embargo, son muchos los colectivos sociales que protestan en las calles y en las redes sociales: pensionistas, médicos, profesorado…

Es inevitable que haya algún descontento. Tenga usted en cuenta que han sido muchos años de adoctrinamiento social promovido por sindicalistas y comunistas radicales ante la tibieza o inacción de los anteriores gobiernos socialistas y populares. España es un país grande y libre que poco a poco va comprendiendo que con nosotros será de nuevo dueño de su destino universal.

—Su gobierno ha reducido un 8% las pensiones y está privatizando la sanidad y la educación pública.

Mire: dicho así suena muy fuerte. Llevamos un año en el gobierno y no nos ha quedado más remedio que actuar de esta manera condicionados por la herencia recibida de los gobiernos anteriores. Cuando llegamos al poder, no éramos plenamente conscientes del enorme lastre que supone para un país el sector público y los servicios sociales. Realmente no nos ha quedado más remedio que hacer lo que hemos hecho y estamos estudiando una segunda fase en la que potenciaremos la colaboración público privada que tan buenos resultados ha dado en EEUU e Inglaterra para mantener servicios públicos sostenibles.

—¿Significa eso que habrá más privatizaciones y nuevos recortes en las prestaciones?

No son privatizaciones, sino concesiones administrativas dentro del marco público privado que acabo de mencionar. En cuanto a los recortes, si usted quiere llamarlos así… pero no son recortes, sino una adecuación de las prestaciones y subsidios a la realidad. Tal y como estaba planteado antes, se situaba en el ámbito de lo irreal y nosotros lo hemos corregido. Quienes se quejan deben hacerlo ante los responsables de que hayamos llegado a esta situación: los gobiernos del PP y del PSOE que han gobernado durante cuarenta años fuera de toda realidad.

—Hablando de herencias recibidas, una de las primeras medidas de su gobierno fue derogar la Ley de Memoria Histórica. ¿Qué tiene que decir al respecto?

Esa Ley nunca debió aprobarse, ni siquiera plantearse. Hasta que Zapatero la planteó, nadie en este país se sentía mal por unos muertos producidos hace ochenta años en un conflicto civil en el que los dos bandos fueron igual de responsables, igual de culpables. No hacía falta remover el pasado para volver a enfrentar a los españoles. Después, durante dos legislaturas, el señor Rajoy tampoco tuvo el valor de hacer lo que nosotros hemos hecho, buscando siempre la unidad de los españoles.

—Esa actitud equidistante, ¿a cuántos votantes de extrema derecha ha atraído hacia su partido?

No son cosas que se puedan medir, porque el voto es secreto. Además, pienso que los votantes de extrema derecha nunca votarían a un partido de centro como el nuestro.

—Sin embargo, son muchas las voces, incluida la prensa extranjera, que los sitúan en la extrema derecha después de que ustedes hayan defendido el 155 en Cataluña, se hayan posicionado con la monarquía o hayan cargado contra todo el que no hable español.

España es compleja. Mire: Todo parte de ETA y la situación padecida en las Vascongadas. Si en su momento se hubiera aplicado allí el 155, hasta sus últimas consecuencias si hubiera sido necesario, nada de lo que ha sucedido después hubiera tenido lugar. No podemos estar siempre bajo el chantaje de los indeseables independentistas radicales. En cuanto al Rey, hemos de aprovechar que ha traído a España el segundo periodo de estabilidad y de paz más largo del último siglo y eso hay que reconocerlo y apoyarlo a toda costa, han sido casi noventa años de paz y de progreso. Respecto a lo del idioma que usted mencionaba, no es relevante para el mercado de trabajo hablar catalán, vasco o gallego. Son lenguas que no generan riqueza y cuyo destino final es su desaparición no muy lejana. Los españoles deben tener claro que el futuro está en hablar inglés, alemán o chino, idomas que sí suponen un valor añadido a sus vidas profesionales.

—¿Cómo se lleva con los dos partidos que lo apoyaron en su investidura?

Están agradecidos. Sí, como lo oye. Tanto Pedro Sánchez como Rajoy, tras felicitarme, me han reconocido en privado que se sienten liberados después de cuarenta años de reproches mutuos que los han desgastado política y socialmente. El gran logro de Ciudadanos ha sido conseguir que la sociedad lo acepte como un partido renovador dentro de un orden. A fin de cuentas, hemos sabido refrescar las mismas políticas de socialistas y populares, darles un aire nuevo, más moderno y más acorde con las necesidades de quienes generan riqueza y crean empleo en este país. Ya ve usted cómo ha reaccionado la bolsa desde que ganamos las elecciones, con una subida continuada que está batiendo todos los registros históricos.

—Por último, ¿qué nos puede decir de los casos de corrupción que han saltado estando ustedes en el poder? Lo de la Secretaria de Estado, lo de las sedes de Ciutadans en Cataluña, lo del trato de favor a empresas de familiares de afiliados… ¿Es eso la regeneración que prometieron?

A todos nos puede salir algún caso aislado que, desde luego, la dirección del partido a nivel nacional, regional o provincial desconocía. No obstante, tengo que decirle que exigimos la presunción de inocencia y tenemos plena confianza en la actuación de la justicia. Muchos de esos casos que me nombra han salido de informaciones sin contrastar publicadas por medios que desde el minuto uno están en contra de Ciudadanos. Esperaremos a que se pronuncie la justicia para actuar en consecuencia. Hemos conseguido acabar con la corrupción del PP y con la del PSOE. No vamos a caer en sus mismos errores.

—Sin embargo, ustedes apoyaron a los gobiernos corruptos del PP en Madrid y del PSOE en Andalucía.

Mire, son cosas distintas. Estos partidos han sido corruptos desde hace cuarenta años y sus imputados se cuentan por cientos. No pretenda compararlo con los dos o tres casos que ha citado y que, insisto, son casos aislados creados por la prensa enemiga. Además, tenga en cuenta que si no hubiéramos apoyado a los gobiernos en Madrid y Andalucía la alternativa hubiera sido el gobierno de socialistas y comunistas radicales, y eso no lo íbamos a permitir de ninguna de las maneras.

—Bueno, presidente, muchas gracias por habernos atendido.

A usted. ¿De qué medio me ha dicho que es?

—De Apalabrado.

No lo conozco.

—Ya lo conocerá.

Eurovisión: €visión

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Artistas de la voz con presunción de ¿concursantes? han oficiado de nuevo el viejo y caduco rito del decadente, obsoleto y decrépito ¿festival? de €visión. 62 años después del I Festival de Eurovisión, se ha vuelto a escuchar la eterna letanía, oficiada por los comentaristas y salmodiada por la audiencia, de que todo es política cuando los votos no son favorables. Y llevan razón. Este año, más que nunca; este año, de forma explícitamente descarada, vergonzosamente perversa.

Todo el mundo ha visto “lo” que ha ganado. ¿Canción?: de parvulario, ¿música?: de pista de coches de choque; ¿artista?: ridícula bufona. Tenía que ganar Israel, presentara “lo” que presentara. Ya lo advirtieron los oráculos del negocio, los rabinos de la ortodoxia manipuladora: las casas de apuestas que todo lo saben, que todo lo encauzan, que todo lo pueden. Todo es política, todo es dinero, todo se compra y se vende, todo es propaganda. Ha pagado Israel, ha ganado Israel.

Si el gobierno de España tapa su corrupción y sus desmanes con ETA, Venezuela o Catalunya, Israel lleva más de medio siglo tapando el genocidio palestino con dinero, mucho, y propaganda, toda. Mucho dinero, el suficiente para controlar el 96% de los medios de comunicación (lo dice hasta un medio ultraconservador como Alerta Digital) del mundo y, en consecuencia, mucha, toda la propaganda está en sus manos. Así como suena: dinero, propaganda y política.

El jodío dinero judío permite a Israel lavar y centrifugar la sangre que produce comprando un lugar destacado en eficaces escaparates: juega al fútbol, al baloncesto y canta en competiciones europeas. Para este año, han comprado tres etapas del Giro de Italia, de la misma manera que han comprado la victoria en €visión, rentables inversiones. En octubre pasado, usaron La Roja para enjuagar su sangrienta imagen. Hasta los “progres” Serrat y Sabina, adictos al dinero, no dudaron en vendarse los ojos, venderse, y actuar en 2012 en Israel, a mayor gloria de un estado invasor.

Desde que el horror/error humano Donald Trump accedió a la Casa Blanca, Israel ha intensificado su escalada terrorista en Palestina y ahora en otros países. Su millonaria inversión en imagen y propaganda crece paralela a sus crímenes, siguiendo la milenaria propaganda de que son el pueblo elegido por un dios que, de existir, y si fuera como lo venden, se avergonzaría de tal pueblo. Los líderes judíos han dejado claro, históricamente, que su único y verdadero dios es el dinero.

€visión se ha destapado como el negocio que es, siempre ha sido y seguirá siendo. Es, ha sido y será política. €visión es un gigante con pies de propaganda, un Becerro de Oro en manos, este año, del mejor postor: Israel. Dinero, propaganda y política, de la más fétida, ruin y criminal que se pueda practicar en este mundo cegado por el áureo resplandor de la riqueza. Son políticas las votaciones ¿profesionales? y ¿populares? del festival; es sentido común la opinión de Salvador Sobral, su anterior ganador, al respecto.

En España, la política patriotera ha llevado a los radicales de himnos y banderas a rechazar a Amaia y Alfred por ¡¡leer!! España de mierda. Esa mierda de España no duda en aplaudir el enésimo fracaso de nuestros representantes en la eterna mierda de €visión. Y, mientras tanto, se llevan las manos, con las pulseritas rojigualdas, a la cabeza porque no se explican qué hace un país como Australia concursando en el festival europeo.

Política de desguace

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Asistimos en estos tiempos de dudosa modernidad a un turbulento proceso dialéctico de descomposición individual, social y, en consecuencia, política. Niil novum sub sole. Desde Heráclito y Platón hasta Hegel o Adorno, se ha planteado la contraposición de las contradicciones a los conceptos de la tradición como el verdadero motor del cambio social, del progreso social. Es en este marco lógico-filosófico donde adquieren significación los apelativos políticos “conservador” y “progresista”.

Históricamente, el control sobre la población se ha ejercido a través de la comunicación de masas ejercida por personajes que no han dudado en utilizar los medios a su alcance para establecer sus verdades como únicas, infalibles, eternas, incuestionables e inalterables. Es lo que se conoce como adoctrinamiento, palabra que alude al conjunto de ideas, enseñanzas o principios defendidos por un movimiento religioso o político. También se aplica a la materia o ciencia que un docente enseña a sus discentes.

Cuando las ideas y los valores basados en las tradiciones distan tanto de la ciudadanía que se tornan estériles para controlar y manipular, para adoctrinar, sus defensores suelen optar por maquillarlos o imponerlos por la fuerza. El recurso más inmediato es la apelación al miedo, ejemplificado con hechos pretéritos, realidades ajenas o futuribles desgracias. Es lo que viene pasando a las derechas españolas que, sin renunciar a sus tradiciones franquistas, no dudan en airear fantasmas venezolanos, terrorismos propios o de importación y presuntos caos etéreos como los dioses.

Cuando las contradicciones afloran alejadas de un pensamiento dominante o, en el peor de los casos, único, la diversidad se dispara a discreción, produciendo el fuego cruzado víctimas entre las propias filas. Es lo que sucede hoy (¿siempre?) en las fuerzas progresistas españolas, ombligueras donde las haya, incapaces de renunciar a sus infinitas gamas de matices y tonalidades. Poner el acento en las diferencias, en lugar de hacerlo en las semejanzas, es lo que explica el yermo y árido panorama en el que se mueven las izquierdas, muchas, demasiadas.

Ante este panorama desolador, inútil e ineficaz para conservadores y progresistas, el ingenio hispano ha redescubierto la política de desguace. Esta política, tremendamente beneficiosa para los intereses conservadores, consiste en hacer funcionar las vetustas y obsoletas maquinarias partidistas recurriendo a piezas desgastadas, desechadas y arrumbadas por su fracaso funcional. Rescatadas de la chatarra, limpiadas y lubricadas convenientemente, se vuelven a encajar en los gripados motores y se ofrece el producto a la ciudadanía como nuevo.

Lo de Ciudadanos es todo un ejemplo de picaresca política al presentar su máquina, envejecida por ideas decimonónicas y profundamente conservadoras, extremistas en lo político y radicales en lo económico y social, como signo de renovación y falso progreso. Vista la talla, exigua y mezquina, de líderes y mentores como Arrimadas, Garicano, Villacís, Arcadi Espada o el propio Alberto Rivera, se han lanzado de cabeza al vertedero para rescatar al fracasado Manuel Valls y al frustrado Vargas Llosa para aquilatar su concurrido florero electoral. Ya lo hicieron con Toni Cantó y otras figuras medradoras de la rancia y antigua política. Nos venden el añejo coche conservador como nuevo y de importación.

En el desguace no dan abasto con las entradas de renqueantes piezas quemadas del Partido Popular. No obstante, la fidelidad de sus hooligans aún lo mantiene como fuerza política muy a tener en cuenta para posibles componendas de un hipotético gobierno de derechas que hará bueno para la ciudadanía el desastre sufrido con Rajoy y su banda de pillastres. Alberto Rivera no hará ascos (no lo hace en Madrid o en Andalucía) a la presencia de mafiosos en las instituciones, máxime si son él y sus valedores financieros y empresariales quienes se benefician.

Vean un ejemplo de desguace de un vehículo antes de que entre en funcionamiento pinchando aquí.

El máster de Ciudadanos

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Existen situaciones que ofrecen a la razón una realidad que las personas no quisieran aceptar bajo ningún concepto. Existen otras en las que alguien intenta convencer a los demás de que la realidad está equivocada, es decir, los toma por tontos. Para ambas situaciones, muchas personas, huyendo de discusiones estúpidas y estériles, recurren a una expresión de lamento y desfogue: “¡Me cago en mis estudios!”. Unas por tener conocimientos y las otras porque se menosprecia los que tienen.

Después de la comparecencia de Cifuentes, el PP y ella misma se cagan en sus estudios por no querer aceptar la realidad cruda y lamentable de que el máster de la presidenta es tan ficticio como vergonzoso. Tras la comparecencia, la ciudadanía se caga en sus estudios porque, una vez más, la enésima, el Partido Popular la toma por tonta, tenga el nivel académico que tenga. Acabada la comparecencia de la Presidenta de Madrid, Ciudadanos se caga en los estudios propios y en los ajenos.

Lo del PP es a la par tradición y seguridad de que, pase lo que pase, goza de inmunidad electoral. Lo de la ciudadanía es masoquismo desde el punto y hora en que vota mayoritariamente a quienes más la dañan. Lo de Ciudadanos es puro postureo de quien no tiene discurso, carece de escrúpulos y atesora la más ágil veleta ideológica que recuerdan las crónicas parlamentarias. Lo de Ciudadanos es un máster en hipocresía populista con matrícula de honor cum laude.

El partido paladín de la honestidad, el azote de la corrupción, el campeón de la transparencia, el adalid de la ética, Ciudadanos se siente orgulloso de ser apoyo y sostén de casi todos los gobiernos corruptos que existen en España. Ahí tienen a Juan Marín, máster en transformismo político (1983 Alianza Popular, 2000 Partido Andalucista, 2006 Independiente, 2011 Ciudadanos), sosteniendo al gobierno del partido de los EREs. Ahí tienen a Albert Rivera sosteniendo al partido máster de corrupción en La Moncloa. Y ahí tienen a Ignacio Aguado, candidato y portavoz en Madrid, sosteniendo al gobierno de másteres de mangoneo como Esperanza Aguirre, Ignacio González, Granados y, ahora, cagándose en sus estudios por lo de Cifuentes, negándose a aceptar la realidad.

El falso máster de Cifuentes ha dado la oportunidad a la ciudadanía de conocer a fondo el máster real de Ciudadanos. Para el partido de Rivera, los corruptos no son terroristas, no son venezolanos, no son independentistas, no son comunistas y, para colmo, son españoles de himno, bandera, cirio, mantilla y pulserita. Para el partido del IBEX, los corruptos son de los suyos, son neoliberales, son de derechas, los guardianes de las puertas giratorias. Hay que darles todas las oportunidades que se pueda: hoy por ti y mañana por mí, coleguita.

Rivera, el gallo de la veleta, ha aprendido con inusitada rapidez los trucos más rancios de la política española: una rama de demagogia, cinco gotas de populismo, polvo de propaganda, cinco pelos de descaro y tres alas de hipocresía. Rivera lo agita todo en su marmita con la vara de druida, lo deja reposar y lo administran sus duendes mediáticos a una población que tendrá lugar de cagarse en sus estudios cuando lo voten y comprueben que reúne lo peor de cada casa, una especie travestida de Mariano Díaz, Susana Cifuentes o Cristina Rajoy.

Gracias a Ciudadanos, gracias a Rivera, gracias a Marín, gracias a Aguado, los españoles sufren a Rajoy, los andaluces a Susana y los madrileños a Cristina. ¿Alguien da más? Imposible competir con tan épico y veloz máster, inalcanzable. Imposible superar tal grado de corrupción ideológica. Imposible prescindir de los cuarenta o cuatrocientos o cuatro mil ladrones si eres Alí Babá. ¡Me cago en mis estudios!