Los perros y las perras de Aguirre

pecas

Antes de apropiarse de ella Aznar, la idea de una derecha sin complejos la expuso José Mª Olarra (industrial vasco, senador designado a dedo por Juan Carlos I, militante de Alianza Popular y luego del Partido Popular) cuando fantaseaba con crear un partido integrado por el Frente Nacional, las Juntas Españolas y personajes de la catadura de José María Ruiz Mateos o Jesús Gil. Tal idea fue el resurgir del franquismo agazapado en espera de su oportunidad. Y la tuvo. Y la aprovechó: tres cabezas visibles tiene hoy la hidra.

Con proclamas populistas cimentadas en la apropiación partidista del terrorismo etarra, la unidad de España y la reserva espiritual de Occidente, obraron el milagro de arrebatar el poder al PsoE. Las élites financieras y empresariales habían recuperado el espacio oligárquico y plutocrático que disfrutaron durante el franquismo con los gobiernos de Felipe González. Las reformas laborales, la reconversión naval, las privatizaciones y la corrupción dan cuenta de ello.

La derecha sin complejos no estaba dispuesta a ceder tan sustancial negocio a unos socialistas nominales y desplegó toda su artillería en una intensa batalla que culminó con el ascenso al poder de Aznar en 1996. Eran tiempos en que aún había políticos de raza en ambas formaciones, incluso algunos de ellos creían en la democracia. Desde que el Partido Popular ejerce el poder a nivel nacional, autonómico, provincial o local, la corrupción es y ha sido la brújula de la formación, adobada con radicales propuestas ideológicas remanentes del franquismo. Sin complejos.

Durante cuarenta años (añadidos a los cuarenta anteriores), las élites económicas del país han disfrutado de lo lindo amañando los gobiernos del bipartidismo que han ido viendo caer a los políticos de raza en el ostracismo o en la ignominia judicial. Con la irrupción de nuevas fuerzas políticas, tanto el bipartidismo como las élites vieron peligrar su negocio ante el empuje de ideas frescas, y no tan frescas, de jóvenes despiertos y bien amueblados políticamente.

Caídos en combate los políticos de raza, tanto el PsoE como el PP han desempolvado a sus respectivas momias y dejado el debate político en manos de lo más mediocre de la política española. Es lamentable que la altiva Susana Díaz sea la política más votada en Andalucía, que el ayuntamiento de Madrid haya caído en manos del gris Almeida o que la Comunidad de Madrid sea gobernada por la anodina Díaz Ayuso. La vulgaridad se ha instalado inexplicablemente en el electorado.

Tanto el PP como el PsoE tienen como horizonte inmediato acabar con las alternativas de poder. Pedro Sánchez se está esforzando para eliminar a Unidas Podemos con el mismo denuedo que Casado lo hace con Ciudadanos. Hay que meter bajo las alfombras a las alternativas para que parezca que la podredumbre contrastada del bipartidismo brilla de forma irremediable. No se puede consentir, las élites no lo consienten, que se hagan políticas en favor de las clases populares. El negocio debe seguir funcionando sin complejos.

Las dos formaciones que han hipotecado a España, las dos formaciones que condenan a la pobreza como modo de vida, las dos formaciones más corruptas de la historia, han conseguido restablecer el bipartidismo, a mayor gloria de las élites. Llegan los tiempos de la política chabacana, soez y chocarrera. Llegan los tiempos en los que la presidencia de la Comunidad de Madrid recae en la community manager de las cuentas oficiales del perro de Aguirre en las redes sociales. Mérito tiene, sin complejos. Es una más de las mascotas de Aguirre, como Casado o Abascal, entre otras y otros.

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2 comentarios el “Los perros y las perras de Aguirre

  1. Por libre dice:

    Pues hoy mismo ha dicho Ayuso que su relación con Aguirre y Cifuentes era como la de cualquier afiliado o militante en la época en la que fueron presidentas. Hace falta cara para decir eso cuando
    ella le llevaba muchos asuntos y hasta los del perro. Y ya mismo será Ayuso presidenta de la Comunidad Madrileña, a pesar de estar implicada en una muy turbia operación de aceptación de bienes “levantados” por parte de su padre. Pues nada, los seguirán votando. Eso es lo que hay.

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    • Verbarte dice:

      Con todo el respeto que merecen los cánidos, éstos y éstas son como los y las del hortelano, con la diferencia de que son capaces de morder la mano que les ha dado y les da de comer.

      Ladran pero, a diferencia de los cánidos, lo hacen porque portan el gen ladrón que los caracteriza.

      Ladran, luego cabalgamos.

      Salud

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