Franco, ecce homo

FRANCO

En 1964, el aparato de propaganda del franquismo encargó un documental sobre la figura del dictador a Jose Luis Sáenz de Heredia. Su título es Franco, ese hombre y el guión fue realizado por una comisión interministerial presidida por Manuel Fraga, fundador del Partido Popular. El documental conmemoraba, bajo el terror de la dictadura, los 25 años de “paz”. Cinco años más tarde, Franco designaba a Juan Carlos de Borbón como su sucesor en la Jefatura del Estado.

Mientras los Procesos de Núremberg sancionaron las responsabilidades del régimen nazi y los partisanos italianos dieron cuenta de Mussolini, Franco, impune, prolongó su régimen represivo durante cuarenta años. El colofón a su sangrienta y terrorista biografía fue ordenar su entierro en el Valle de los Caídos, construido por prisioneros muchos de los cuales fueron enterrados en el siniestro y vergonzante mausoleo junto al fascista Primo de Rivera.

La Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947) respondía al anhelo del dictador de dejarlo todo atado y bien atado. Tal es así que en 2018 la jefatura del estado recae en el heredero de su heredero y el partido más votado es el que da continuidad a sus postulados nacionalcatólicos. Es una vergüenza, pero la evidencia de que Franco vive es tangible y sobrecogedora. Habita en La Zarzuela y cohabita con el falso socialismo en La Moncloa cuarenta años después de su muerte.

En esta prolongación del franquismo, España encarcela a disidentes, pasean por sus calles torturadores condecorados y los últimos fascistas son enterrados escuchando el Cara al Sol. Y no es lo peor. Sus herederos se niegan a que sus víctimas sean recuperadas, a que se juzgue a los victimarios, a que sus símbolos corran la misma suerte que los del fascismo alemán e italiano, a aceptar que la tullida democracia española se convierta en una democracia real y no Real.

En este país de zotes domesticados, la conversión de RTVE en NO-DO por el gobierno del PP y la proliferación hegemónica de la prensa del Movimiento han abierto de par en par las puertas del armario franquista. Sin un atisbo de pudor, sintiendo impunemente que la calle vuelve a ser suya, por pantallas, micrófonos y rotativas desfilan franquistas exaltadores del fascismo que no dudan en oponerse a las leyes para glorificar a su infame y criminal Caudillo.

Un país democrático rechazaría una fundación dedicada al dictador, y mucho menos la subvencionaría. Un país democrático no permitiría la creación y concesión de un ducado con su nombre a sus familiares. Un país democrático habría juzgado los crímenes de lesa humanidad por él cometidos. Un país democrático no consentiría la exhibición pública de banderas, himnos y símbolos franquistas. Un país democrático habría desinfectado adecuadamente estamentos públicos como las Fuerzas de Seguridad del Estado, la Justicia y el Ejército. Un país democrático…: ¿lo es España?

El Valle de los Caídos es un síntoma de la escasa calidad democrática del país. La enorme cruz que lo corona es un símbolo populista evocador del nacional catolicismo que no cesa. El jefe de los ejércitos que ostenta la Jefatura del Estado es la máxima expresión de que la democracia fue fusilada el 18 de julio de 1936 y dejada en la cuneta el 1 de abril de 1939: nadie, como al generalísimo, lo puede votar. Franco juzgó, sentenció y ejecutó la democracia española, dejándola hecha un Ecce Homo. Sus seguidores siguen la misma senda marcada por el genocida.

4 comentarios el “Franco, ecce homo

  1. Alf dice:

    Fue mucha la propaganda que hicieron sobre esa película, lo que no recuerdo si llegué a ir a verla. Lo que si es cierto que haces un buen recorrido por la España reciente.
    Salud

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    • Verbarte dice:

      Llevamos años con la 2ª parte del documental a cargo del Partido Popular y de la ingente nómina de ultraderechistas alentados por los medios de extrema derecha.

      Siguen las loas y alabanzas hacia el único dictador no juzgado por sus crímenes. La impunidad es Marca España.

      Salud

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  2. Juan dice:

    Resulta inconcebible la existencia de un monumento donde junto a los restos del dictador reposan los de algunas de sus víctimas. Hay que hacer todo lo posible para que la memoria histórica no caiga en el olvido. Porque aquí, se ha apostado por la equidistancia, por pasar página abrazando la amnesia para que el olvido arrope a los nostálgicos del régimen. La cruz del monumento es una prueba más de los vínculos del la Iglesia con el franquismo.

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    • Verbarte dice:

      Este país es peligroso, muy peligroso.

      Ahora tenemos a Aznar, el de los ministros delincuentes, el de los invitados nupciales delincuentes, pregonando que hay un golpe de estado «no desactivado». Se refiere a Catalunya, no al 18 de julio de 1936. Este peligroso chacal es el que exhortó a la derecha a salir «sin complejos» del aramario, el que consiguió que la Real Academia de la Historia rebajara los epítetos dedicados a Franco, el único de las Azores que no ha pedido perdón por asesinar gente en una guerra basada en mentiras…

      Es muy grosero el filofascismo exhibido por muchísimos españoles. Grosero, preocupante y peligroso.

      Salud

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