25 N: hasta el año que viene

25-N-2013Las celebraciones y conmemoraciones oficiales u oficiosas suelen obedecer a acuerdos sociales que establecen ideológicamente su marca y diferenciación respecto al resto de eventos que llenan nuestras vidas. Muchos de estos acuerdos tienen una base sociológica o histórica que apunta a la necesidad de que la ciudadanía recuerde hechos o eventos de importancia en el devenir de los pueblos. Otros acuerdos obedecen a meras razones comerciales que las aprovechan para vender productos e ideología en un mismo lote consumista.

Cuando se echa mano de una etiqueta para identificar algo, suele ser porque la memoria se resiste a admitirlo como parte de la realidad cotidiana. Dedicar un día del calendario a recordar una circunstancia me hace preguntar qué sucede el resto de los días. El día de los Derechos Humanos evoca que, durante 364 días, éstos son ninguneados; el día de la Paz recuerda que el almanaque está lleno de guerras; el día del Medio Ambiente sugiere su degradación jornada tras jornada… y así todos los “días de”.

Cuando la etiqueta lleva escritas las palabras “día contra” antes de la efeméride, podemos llevarnos las manos a la cabeza porque sugiere que el resto del año se ignora una dolosa realidad o, más trágico aún, se puede estar “a favor de” ella. Los “días de” y los “días contra” ostentan fluorescentes marcas en las agendas políticas e institucionales porque son días de flashes y micrófonos, días de monótonos alardes y declaraciones alambicadas con los que tratan de colorear sus rutinarias poses nuestros gobernantes.

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 54/134 el 17 de diciembre de 1999, se ¿celebra? el 25 de noviembre. La etiqueta sufre diversos acomodos (violencia machista, de género, etc.), matices que distraen de la amenaza sentimental, la tortura cultural y la muerte física de mujeres. La sociedad aparta así su mente del problema, trasladándola al dilema de “si son galgos o podencos”, mientras se anotan víctimas, una tras otra, en el calendario anual del horror doméstico.

Las vícimas mortales en este país se clasifican convenientemente en función de su rentabilidad electoral o su interpretación ideológica. La polvareda levantada en torno a las víctimas del terrorismo y el lodazal por el que transitan las víctimas del generalísmo, son vegonzosas muestras de ello. Las víctimas mortales del machismo, ideología sociológicamente definida e identificable, desde 1999 a 2013 ascienden a 919, frente a los 829 asesinatos de ETA desde 1975 hasta hoy. La repercusión social y política de uno y otro terrorismo no son comparables.

El rechazo hacia los etarras es unánime, mientras el rechazo hacia el macho ibérico presenta numerosas grietas por las que calan la resistencia de determinados sectores y las justificaciones más o menos veladas de gran parte de la sociedad. Con aberrante complicidad, se recurre al 0,01% de denuncias falsas por violencia de género, a un feminismo tildado de radical y a cualquier circunstancia que amenace la supremacía del macho, para menoscabar la lucha contra este tipo de violencia. La dinámica de las industrias publicitaria, televisiva, política, empresarial y religiosa, incide en la idea de que todos los días que no son 25 N se olvida sistemáticamente la lacra del machismo.

Las mujeres, españolas y del resto del mundo, compaginan casi en exclusiva el trabajo productivo y el reproductivo con una normalidad cultural que da miedo. La brecha salarial entre mujeres y hombres es un hecho bendecido por los poderes y asumido por la mayoría de las mujeres que acceden al trabajo en franca desigualdad. Las iglesias supeditan la existencia femenina a las necesidades del hombre (“Cásate y sé sumisa”, propone el catolicismo). Y hay instituciones que ofertan cursos de cocina y de atención hogareña como caminos de redención para la mujer.

Es necesario un cambio cultural para superar la vergonzante situación de muchas mujeres, pero es imprescindible que el cambio se opere en las mentes masculinas. Como otros “días de”, sobra el 25N.

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10 comentarios el “25 N: hasta el año que viene

  1. juanlu dice:

    venciste mujer, con no dejarte vencer!

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  2. País de cafres... dice:

    El otro día leí un artículo en El periódico, que aseguraba que “el machismo juvenil arrecia entre los jóvenes ante la pasividad social”.

    Mal vamos, pues, si quienes deberían ser la esperanza de cambio en la sociedad acaban repitiendo en masa los comportamientos abyectos y despreciables de sus mayores.
    Y lo peor es que las reformas wertianas tampoco auguran nada bueno. Son otro paso más hacia la intolerable involución que están imponiendo a este país los fachendas que mal gobiernan.

    Cada vez resulta más incomprensible e increíble el comportamiento borreguil y pasivo de la mayoría de la sociedad de este país frente a tanta tropelía y barbarie.

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    • Verbarte dice:

      Este país creo que es uno de los pocos del mundo que progresa hacia atrás. Lo podemos apreciar a diario tanto en el comportamiento de los gobernantes como en el de la ciudadanía sin que parezca atisbarse un leve rayo de luz y esperanza ni al final del túnel, ni fuera de él.

      Salud

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  3. madamebovary dice:

    A mí los ‘días…’ me ponen enferma. Son motivo de lucimiento y ocupación de espacio mediático. No voy a repetir lo que dices, como siempre, con acierto: la violencia soterrada y en superficie sólo se soporta desde la humillación, el miedo y la abulia. El macho no tiene que ser machista, acosador, violador, maltratador o explotador. De nosotras, quienes están adornados con esas lindezas, sólo merecen el desprecio; de ellos también.

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    • Verbarte dice:

      El macho tiene un papel social digno y necesario como el de la hembra. Es al imponer la etiqueta dominante a su rol cuando la magia del amor sucumbe a la realidad del horror.

      Salud

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  4. Pennship17 dice:

    Seria muy productivo (esa es mi esperanza) que el 100% de las mujeres se distanciaran por ejemplo de la Iglesia Catolica. Una Iglesia Catolica que santifica y glorifica el machismo, y la servidumbre de la mujer al hombre. Seria muy productivo (un beneficio para los dos generos en general) el que el 100 de las mujeres votaran en contra de partidos retrogrados, como el PP, que consideran a las mujeres ciudadanos de segunda categoria, y recortan la libertad de la reproduccion y de medios contracepivos incluyendo el aborto. Es increible que el PP tenga mujeres en su cupula de dirijentes. Seria tambien productivo que fuese requerimiento legal que cualquier hombre que quisiese decidir sobre lo que es mas apropiado para la salud y la reproduccion de la mujer tuviese que demostrar que el mismo se puede quedar embarazado, llevar a termino el feto, dar a luz de forma natural usando los esfinteres anatomicos disponibles y tener alta probabilidad de contraer cancer de mama. Esta clarisimo que si los hombres se pudieran quedar embarazados, el aborto seria el primer derecho constitucional. Y tambien, que si las mujeres pudiesen facilmente violar a los hombres, el delito de la violacion se castigaria con la cadena perpetua si no con la pena de muerte. Desgraciadamente despues de decadas de pregreso social (relativo) en el mundo civilizado, hay sociedades que se laman modernas (la espanola entre ellas) en las que pulgas intelectuales como el ministro Gallardon quieren enterrar al pais en la edad media.

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    • Verbarte dice:

      En España, lo único que cabe es una revolución, cosa que está muy alejada de la realidad a la vista del comportamiento servil y resignado de la mayoría silenciosa.

      En este país las cosas suceden sin que la gente se movilice desde la responsabilidad y el compromiso, sin más respuesta que la queja y el lamento en el ámbito prvado y la sumisión en el público.

      Pocas esperanzas hay para que los comportamientos machistas y otros lesivos socialmente cambien de forma coherente y racinal.

      Salud

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  5. Post valiente y conveniente, como siempre. Lo peor es que la violencia contra la mujer sigue siendo consentida por buena parte de la sociedad. No me refiero sólo al castigo físico, sino, sobre todo, al psicológico, y, tristemente, aún hoy en día hay muchas mujeres que lo, no sé si decir “aceptan”, como algo normal e incluso lo justifican. A menudo queda la coletilla ruín del “algo habría hecho”. Ojalá algún día no existan los “días de…” o “en contra de…”. Un abrazo!

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