La España optimista. Carpe diem

Crisis

Un pesimista es un optimista bien informado.

Se acabó la crisis. No nos dejemos llevar por una realidad que nos incomoda oprimiendo el cuerpo y el alma desde el alba hasta el crepúsculo. Aprendamos a dibujar una sonrisa en el bolsillo vacío, a esculpir la esperanza con jornales pasajeros y a interpretar la felicidad en el sombrío escenario del dolor cotidiano. Contemplemos en el espejo el futuro sin los ojos del pasado, con la mirada del presente, y busquemos en el pulido cristal los colores de la sombra reflejada por nuestras vidas.

Hemos superado lo peor. Hemos vencido. Seamos optimistas. Carpe diem. Abramos los ojos y ceguémonos con la luz al final del túnel; agucemos los oídos y escuchemos el tintinear de la lluvia de euros sobre las aceras; saquemos la lengua y degustemos las excelencias del sistema; alcemos las manos y palpemos el cielo; aspiremos el aire fresco de la libertad liberal. ¡Arriba esos ánimos! ¡Disfrutemos el gran momento de España!

¿No se habían enterado? ¿Es que no ven los noticiarios y las tertulias ni leen la prensa? España vive un momento dulce de su historia y los españoles, con esfuerzo, tesón, constancia y sacrificio hemos conseguido salir de la crisis que nos ha golpeado durante el último lustro. El dinero circula a toda marcha, quien no trabaja es porque no quiere y el futuro está asegurado para las generaciones venideras. La gente que nos quiere, la que nos cuida, la que nos mima, la que se sacrifica por todos nosotros, eso es lo que proclama.

Gracias a las vidas hipotecadas de nietos, bisnietos y tataranietos, hemos conseguido que la banca vuelva a los espectaculares beneficios que se merece. Le hemos obsequiado a escote sesenta mil millones de euros (con toda seguridad, mucho más) para que los mercados respiren aliviados y la realidad obedezca a sus deseos. Es un orgullo y un privilegio para quienes vivimos los comienzos del siglo XXI saber que la historia hablará de nosotros como los salvadores del capital. Somos la ciudadanía de a pie quienes hemos vencido la crisis asumiendo y pagando la estafa financiera.

La sumisa renuncia a los derechos laborales, la dócil aceptación de la precariedad, la vertiginosa adaptación a la pobreza, el cómplice consentimiento del vasallaje, todo ello ha sido fundamental para que los empresarios de España creen empleo. Gracias a cientos de miles de abaratados, improcedentes e innecesarios despidos, se crean miles de empleos. Gracias a la reducción de salarios, aumentan los beneficios empresariales como se merecen nuestras empresas. Ya somos competitivos, además de pobres, explotados, malpagados y vejados.

Desmantelar la sanidad pública era imprescindible para atraer inversores. Ahora podemos elegir entre decenas de empresas que cuidan de nuestra salud a precio de mercado -hasta el Corte Inglés le ofrece seguros- y la industria farmacéutica aumenta su cuenta de resultados como se merece. Cuídese de enfermar si no dispone dinero. Desmantelar la educación pública era imprescindible para que crezca la privada. Ahora podemos elegir colegios salesianos, escolapios, maristas, teresianos, claretianos, calasancios, carmelitas, jesuitas, mercedarios, dominicos o del Opus. Alguno de ellos educará a sus hijos y cuidará de su VISA. El talento español ha sido encomendado al Espíritu Santo, seguro que salimos ganando.

El desbordado optimismo expandido por el gobierno, la banca, la CEOE y el mismísimo Príncipe de Asturias, patria querida, es una tarascada de cinismo asestada sobre un pueblo que ya sólo sus zapatos reconoce de tanto agachar la cabeza. Lo que vemos en las calles, lo que comemos en los hogares, lo que cobramos por nuestro trabajo, lo que pagamos por muestros derechos, no debe estroperarles la fiesta, su fiesta, ni empañar su gestión pública al servicio de los intereses privados.

8 comentarios el “La España optimista. Carpe diem

  1. Gelinos dice:

    Articulo dando en la diana……
    Me ha venido a la cabeza el discurso de D. Quijote a los cabreros, en la 1ª parte, cap.XI .- Lo he releído para contrastar con lo tuyo. vále la pena recordarlo

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    • Verbarte dice:

      Una pena que el nivel lector medio de este país no alcance para leer a Cervantes. El Quijote es un catálogo de sabiduría que permanece en el tiempo sin envejecer. Rinconete y Cortadillo es el mejor retrato de la España sempiterna que hoy, como entonces, repite sus errores con precisión relojera.

      Salud.

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  2. aj dice:

    Esto no hay quien lo supere. ( Me refiero al artículo).

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    • Verbarte dice:

      Muchas gracias. Ya quisiera yo que lo otro fuese superable, pero mi optimismo no goza de la elasticidad cretina del de nuestros gobernantes y de quienes les gobiernan a ellos.

      Salud

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  3. madamebovary dice:

    “Sé sabia, filtra el vino y, breve como es la vida, corta la esperanza larga. Mientras hablamos, habrá huido celosa la edad: aprovecha el momento, confiada lo más mínimo en el mañana”.

    No es para echar en saco roto el sentido del poema.

    Y ya se sabe: empujar la noria, Sísifo y su piedra, ouroboros… ¡Es que no aprendemos!

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    • Verbarte dice:

      Pura dialéctica, pura lucha de clases, ese concepto que a base de negarlo pretenden hacer desaparecer. Si no hay antítesis, la tesis se perpetuará en el tiempo. Sólo queda el camino de la lucha, una vez más, la eterna lucha de la humanidad contra el hombre, la lucha de la sociedad contra el poder.

      Somos Sísifo empujando la derrota hacia la cima de la victoria.

      Salud

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  4. ¿Y qué responderemos a nuestros hijos y nietos cuando pregunten si no pudimos hacer nada por remediarlo? Efectivamente, agacharemos la cabeza…

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