Ética y cosmética social

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Si la ética acude al psiquiatra, es un síntoma de salud. Si, por el contrario, acude al esteticista, es un sintoma de desastre. La ética necesita una reformulación que la vuelva a situar como referente social y la saque del zulo institucional en que malvive secuestrada. Aplicarle artificios cosméticos sólo lleva a sustituirla por la hipocresía y convertirla en un carnaval donde las máscaras se imponen a los rostros y los disfraces a los sentimientos.

Recientemente, el teatro del mundo global ha ofrecido una función única, protagonizada por los actores más cotizados del momento, con la guerra de Siria como escenario y el petróleo como telón de fondo. El mundo ha escenificado su repulsa a los crímenes contra la humanidad sufridos por el pueblo sirio horrorizado por el uso de armas químicas. Ásperas y prolongadas sesiones cométicas han conseguido que en Siria se asesine y se masacre de forma civilizada: a pedradas, a navajazos, a machetazos, a balazos o a cañonazos. Todos contentos y a otra cosa. Misión cumplida.

Casi al mismo tiempo, la tragedia de Lampedusa dio paso a un desfile de lágrimas y lamentos a cargo de plañideros europeos educados en la misma teatral escuela que americanos, chinos y rusos. “Es una vergüenza”, rezó el Papa; “una tragedia”, dijo Letta; “no se puede mirar a otro lado”, dijo Barroso; “¡asesinos!”, gritó el pueblo a los políticos durante el fuenral. Toda Europa se rasgó las vestiduras ante trecientos cadáveres durante unos días, obviando los cientos de miles de muertos que anualmente se producen en la tierra de la que huyeron los náufragos.

Cada semana, las noticias recogen la frase “última víctima de la violencia machista” con una naturalidad más peligrosa que la propia lacra. Observatorios, comisiones, fiscalías y opinión pública están en ello: luchan contra la violencia, pero no contra el machismo; condenan las muertes, pero no su base cultural; castigan al criminal, pero no la ideología que lo produce. Los minutos de silencio a la puerta de las instituciones son hoy como un cigarrillo durante la jormada laboral, pero sin humo.

La represión de manifestaciones de forma manifiestamente desproporcionada ha llevado a la autoridad incompetente a plantearse la sustitución de pelotas de goma por otros instrumentos de agresión más civilizados. La humanización de los cuerpos represivos pasa por culpar a las pelotas y exculpar o indultar a quienes disparan la escopeta y a quienes disparan la orden. Vaciar el ojo a una ciudadana de un disparo no es de recibo, parece más ético hacerlo con una porra o cegarlo con gas pimienta.

Aplicar el código penal estricta y literalmente, sin artificios interesados, es “una injusticia y una equivocación”, por lo que se reclama la ley del más fuerte elevando a la víctima, el estado, a la misma categoría moral del verdugo. La manipulada AVT pide venganza en lugar de justicia y sus manipuladores se hacen querer ofreciendo a su presidenta un puesto como florero en las listas electorales. ETA, además de un reguero de muerte, ha dejado en este país un reguero de votos al que el Partido Popular no quiere renunciar. Categorizar a los muertos es una injusticia y una equivocación y las cunetas y las fosas comunes de España son fedatarias de esta inmoralidad.

Cuando se piensa a golpe de impulsos inmediatos, se pierde la perspectiva racional animalizando las respuestas a los estímulos. Cuando se gobierna a golpe de lobby, se pierde la perspectiva democrática pisando los peligrosos territorios del despotismo, el autoritarismo o el totalitarismo. La intensidad de la pisada determina el nivel de salud o de desastre al que la cosmética puede llevar a la ética, a un país o a la humanidad. Cuando los gobiernos juegan con fuego, la ciudadanía suele acabar calentada, quemada o incinerada. Cuestión de intensidad.

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10 comentarios el “Ética y cosmética social

  1. jcromero dice:

    La hipocresía domina la política y lo que es peor, nos domina. Al fin de cuentas, la política es el reflejo de la sociedad; si los partidos de “izquierda” se “derechizan” puede que sea, en parte porque la sociedad, en su conjunto lo hace. Si vivimos en una sociedad hipócrita, ¿qué esperamos de nuestros políticos?
    “Las victimas siempre tienen razón”, proclamaban nuestros gobernantes hasta el domingo pasado. Se trataba de un lema como otro cualquiera. Ahora hay quien califica a las víctimas de ignorantes y siguen olvidando a las que siguen en las cunetas o a las del metro de Valencia. Hipocresía a raudales y me temo que no hay cosmética que la tape.

    Comparto la opinión de Ytumas50: ¡otro gran artículo!

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    • Verbarte dice:

      Son tantas las operaciones de cosmética en el PP que ya no se sabe qué hay de natural y qué de maquillaje en su fachada. No obstante, sería comprensible por su parte que su próximo paso fuese maquillar las hemerotecas. Por la boca muere el pez y la gaviota.
      Salud

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  2. francin1 dice:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. Es lamentable que la estética de estos sujetos se resuma en tener como rehenes unos miles, o cientos de miles aprovechando el dolor de las familias de las víctimas, de ETA.
    Sin embargo los muertos de las cunetas, los del tiro de gracia, paseos, etc, esos no se merecen ni siquiera ser enterrados por sus familiares. Eso no se puede hacer porque “sería reabrir viejas heridas”.
    Acaso estos que son herederos de los terroristas que atentaron contra la república han querido que esas heridas cicatrizaran?…..
    Esa es su verdadera ética
    Salud

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  3. francin1 dice:

    Tu artículo expresa perfectamente como está funcionando, es una forma de hablar, esta sociedad hipócrita. Recuerdo que en algún momento del bachillerato estudié ética, ahora ni está ni se la espera, la cambiamos por la religión del poder y punto final.
    Respecto a los muertos, hasta de ellos se han hecho clases. Hay unas víctimas a la que llorar porque las asesinó ETA, sin embargo de los mas de cien mil que fueron asesinadas por los “nacionales”, de esas ni siquiera hablar, y cuando menos nada de homenajes, ni siquiera darles “cristiana sepultura”, que dirían ellos porque eso supondría reabrir heridas.
    ¿Acaso se han cerrado?,

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    • Verbarte dice:

      Incluso la moral que imponen aparece explícitamente condenada en la Biblia. Es lo que pasa cuando los más bajos instintos secuestran y dan el tiro de gracia a la razón y la solidaridad.

      Salud

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  4. madamebovary dice:

    Hoy cumplen las empleadas de la limpieza de Cádiz su segundo día de arresto domiciliario. Su delito: exigir el cobro de sus salarios ante el pleno municipal.

    Efectivamente, esto no es autoritarismo, cada día se parece más al totalitarismo, tan bien definido por Hannah Arendt.

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    • Verbarte dice:

      Y muchos más casos confirman que el autoritarismo va dando paso poco a poco al totalitarismo. El despotismo hace décadas que se viene practicando.

      Salud

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  5. Ytumas50 dice:

    Siempre me gustan tus publicaciones, pero esta es la que más me ha gustado de todas. Vivimos en un mundo dominado por la hipocresía, en que se confunde la ética con la estética. Felicidades por tu artículo.

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    • Verbarte dice:

      Gracias por leer y gracias por pensar, “Ytu”.

      La verdad es que este país está bajo mínimos éticos y su estética comienza a ser barroca.

      Salud

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