Ciencia y ficción cañí

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En un país como España, la ficción y la ciencia se abrazan en cualquier esquina de la actualidad a la vista desconsolada de cualquier persona. Las luces y las sombras componen un decorado estrepitoso para un amor imposible, un escenario para el desamor, y el desaliento que producen las relaciones basadas en el dinero y el mercadeo de afectos y lealtades incita a la soledad. Se puede decir que la ciencia española es arrastrada, en su incipiente pubertad, a una prematura y sórdida vejez pre-mortem.

¿Ciencia al servicio de las personas? No es ésa la percha adecuada para confeccionar un atuendo neoliberal a un eventual descubrimiento del que sólo interesan los oropeles monetarios. El éxito científico no se mide por su beneficio social, sino por el económico, no se valora por su capacidad para mejorar la calidad de vida, sino por su rendimiento bursátil, no se aprecia por sus resultados sociales, sino por los patrimoniales. La ciencia no es tratada con mimos amorosos, sino con prostibularios modos donde el dinero es lo que es y el amor es una ausencia.

El Centro de Investigación Biomédica de la Rioja (CIBIR) se ha divorciado de cinco investigadores desleales que ofrecían amor a la vez que sexo. A la calle los científicos, la ciencia y la investigación sobre el Alzheimer por no conformarse con los 15.000 euros que el CIBIR les dio en 2012, una cantidad vergonzosa que, junto a los 50.000 euros que destina al estudio de la relación entre aborto y enfermedades mentales, hace llorar a la ciencia. El CIBIR, como el gobierno, apuesta por llenar de ficción los botiquines y coloca la ciencia en un anaquel del olvido.

La actividad del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se ve amenazada porque el estado le regatea 173 millones de euros para cubrir sus necesidades. El mismo estado dispone 877 millones para pagar las armas de una guerra que no hay y 3,26 millones para material antidisturbios. Es el estado que apuesta por la ficción hundiendo la ciencia, el que apuesta por el negocio de la muerte y desdeña el negocio de la vida. ¡Que inventen ellos!

España figura en el puesto 12 de la lista de investigadores altamente citados que elabora Thomson Reuters, a pesar del demente sistema educativo que padece. Es un dato para el amor, una estadística para motivar a quienes gustan del estudio y la investigación, una flor en el desierto programado por el gobierno donde Wert deseca los oasis. El programa del PP no contempla las caricias y los arrumacos de la I+D+i y opta por el fácil y estéril orgasmo de unas olimpiadas en Madrid o una corrida de Fórmula 1 por las calles de Valencia.

La fuga de cerebros españoles, bien acogida en el exterior y fomentada desde el interior, es un desfile de derrota y humillación contemplado con dolor por pacientes y con abatimiento por una industria huérfana de horizonte. España no es un país para la investigación, sobre todo la sostenida con fondos públicos. El beneficio social de la investigación no se considera tal si no se refleja en la contabilidad privada. La ciencia o la salud no son cuestiones de estado, sino dianas para los dardos del mercado.

El partido del gobierno prefiere apostar por otros cerebros, por otras cabezas, prefiere fomentar el privilegio intelectual de un torero o disecar la museística cabeza de un toro. La Diputación de Málaga, que ya montó una Oficina de Atención a los Alcaldes para el ex-árbitro de fútbol López Nieto, da un paso más en su declaración de intenciones y destina 5,2 millones de euros para dotar a la ciudad de un museo taurino. Las prioridades de los diputados provinciales malagueños sólo han encontrado 21.700 euros para ayuda a domicilio, 13.000 más de lo que ha costado sólo el mobiliario del despacho arbitral. Ficción elevada por encima de la ciencia.

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5 comentarios el “Ciencia y ficción cañí

  1. "Que inventen ellos..." dice:

    En el reparto de papeles adjudicado a España, en esa pantomima infame llamada ue, está claro que a nuestro país le ha tocado el de ser el parque temático de Europa, para mayor solaz de las hordas de jóvenes extranjeros, ávidas de ocio cutre, borracheras baratas, sol y playa. Y por supuesto también, retiro de sus mayores, a quienes se les limpiará el trasero y sus últimas vomiteras a precio de saldo, faltaría más.
    Cuando en España ha habido iniciativas, como en el campo de las energías renovables, en el que además de despuntar a nivel mundial, representa un nicho de empleos, (de los que no andamos sobrados, por cierto), el inefable gobierno de turno las ha castrado a golpe de BOE. Todo sea por proteger los sacrosantos beneficios de las compañías eléctricas que nos tiranizan (y su propio acomodo futuro, una vez abandonen la política).
    Este país no tiene solución.

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    • Verbarte dice:

      Triste papel el de España en el conjunto de la UE. Lo peor de todo es que hay demasiados españoles que ven bien ese destino como si se tratase de un designio divino que hay que aceptar con sumisión.

      Lo de las renovables es una muestra más de lo que el pueblo español está dispuesto a tragar sin rechistar.

      Salud.

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      • Señores y lacayos dice:

        Sólo hay que ver cómo muchos de nuestros conciudadanos han palmeado y jaleado el proyecto del mafioso de los casinos para Madrid.
        Parece que la mayoría prefiere ser croupier, cabaretera o chulopiscinas (con todos mis respetos para quienes ejercen dichas profesiones) antes que técnicos o científicos.
        Penoso…

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  2. madamebovary dice:

    Estamos en lo de siempre. A estos señoritos no les pagan para que pensemos: servidumbre y diversión; criadas y folclore; sol y playa. Nos debería dar que pensar.

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