La necesaria dimisión del percebe

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Es recomendable la lectura del libro Salmones contra percebes, de Rosa María Artal, para refrescar la conciencia, quitar telarañas de los ojos y engrasar las neuronas. La misma autora, en su artículo Rajoy y la estrategia del percebe, hace un soberbio retrato de Rajoy aplicable, por las características descritas, a la mayoría de los políticos de cualquier signo. Sin agallas, sin corazón, los percebes se aferran a una roca con el único fin de permanecer en ella de por vida, moviéndose lo justo y necesario para alimentarse sin esfuerzo.

Este país está invadido, en casi todas sus instancias públicas, por una plaga de percebes que resisten adheridos a la roca pública, incluso cuando el agua que les alimenta contiene más residuos tóxicos que nutrientes. Se trata de una especie, el percebe español, difícil de arrancar de la roca, de incómoda cosecha y de engorrosa eliminación. Hasta la justicia, cuando ejerce funciones de percebeira para retirar los ejemplares empozoñados, encuentra serias dificultades para arrancarlos.

El percebe español no se suelta de buena gana, es incapaz de dimitir aun en las peores condiciones de oleaje y chapapote. Los escasos ejemplos de dimisión que se conocen se han producido para cambiar a una roca que aumente su alimentación, que les ofrezca mayor seguridad o simplemente cuando han constatado lo ingrata, vacía e inmoral que llega a ser la vida de un percebe. En la mayoría de los casos, técnica aprendida del calamar, la dimisión suele llegar envuelta en la gran mancha de tinta, que distrae a toda la fauna, conocida como “motivos personales o familiares”.

Los disfraces de las dimisiones son tan variados como las circunstancias que las rodean. Dimitió Esperanza Aguirre como presidenta de la Comunidad de Madrid, sin soltar la roca de la presidencia madrileña de su partido, en una extraordinaria maniobra que la ha convertido temporalmente en percebeira para despejar la roca de la Moncloa e intentar convertirse en la percebe mayor del reino. Han disfrazado de retiro su dimisión Wert, que parece haber saciado su hambre ideológica, y Gallardón, cuyo ego no aguanta los chapapotes y los desprecios de su partido. Los restantes percebes gubernamentales aguantan como pueden y no dimiten, quizás, porque sería una actitud honesta, impropia de políticos profesionales.

Va a dimitir Griñán, antes de que la percebeira Alaya lo separe de la roca andaluza, ¡cómo no!, por motivos personales y familiares. Dimite de la presidencia de Andalucía sin soltar la roca presidencial del PSOE y tal vez para mudar su pedúnculo a la aforada roca del senado. El oleaje provocado por el simulacro de primarias, para dejarlo todo atado y bien atado en su particular taifa sureña, ha sido una maniobra urdida con las prisas y las urgencias de quien intuye que sus apacibles días están contados. Dice que “no hay argumentos jurídicos para encausarle”, declaración que se asemeja menos a una defensa que a una confesión.

Como percebes, fijados a una roca ajena, sus socios de gobierno aguantan los embates y contemplan las olas como niños con zapatos nuevos de una talla pequeña. La IU que cogobierna soporta juanetes, rozaduras y molestias varias considerando que forma parte del aprendizaje necesario para pasar de la categoría de aficionados a la de profesionales. Con la intuición del percebe, aprovechan el escaparate para promocionarse con la ilusión de que ojeadores del PSOE les fichen y les permitan jugar en primera división. Su electorado y su militancia tienen variados ejemplos de indignos casos similares. Deberían explicar claramente en qué ha consistido el maravilloso pacto que les ha llevado a apoyar la sucesión bananera en la presidencia de la Junta de Andalucía. Ya sacaron los pies del tiesto apoyando a Griñán. Lo de ahora no tiene nombre ni perdón.

Sólo queda que Rajoy, el rey percebe, el que mejor domina esta estrategia, anuncie próximamente, por motivos familiares y personales, su dimisión y la convocatoria de elecciones. Sería una sorpresa relativa para quienes conocen las podredumbres internas y externas que hay en el nido de gaviotas carroñeras de la calle Génova. Sería una oportunidad única, ahora que el electorado ha experimentado cómo se las gasta el PP y conoce para quién gobierna, de refrendar sus políticas con un plebiscito popular que las respaldase.

La ciudadanía debería responder a los percebes como salmones que prefieren morir remontando la corriente a caer rendidos con un anzuelo clavado en la espalda.

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7 comentarios el “La necesaria dimisión del percebe

  1. Acertadísima recomendación. Leer a Rosa María Artal es obligado para quienes necesitan escuchar una voz crítica con fundamento. La realidad percebil en que vivimos abruma. Va a haber que tirar de mucho salmón para vencer tal resistencia inmovilizadora. Saludos.

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  2. Past dice:

    ¿Y cuándo llegará el momento de que dimita el rey mejillón, tan aficionado a la zarzuela? ¿Lo hará algún día por su cuenta o será víctima de algún exótico marisco? Me extraña que no comentes nada sobre ese elemento.

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    • Verbarte dice:

      ¡Uy! Con la corona hemos topado. Para separar a ese de la roca harán falta armas de caza mayor y quién sabe si algún liguero manchado de botox.
      Salud.

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  3. jose luis dice:

    me gusta , la verdd es que no he probado todavia los percebes , claro eso pasa por serun parado y noser un pliticucho en fin gracias por haceernos ver lavida como un salmo o cooo un percebe segun a quien le toque

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    • Verbarte dice:

      Cuidado con los percebes: si están contaminados pueden ser letales. Y nade contra corriente: fortalece los músculos y es el salmón quién decide cuando nadar y cuando descansar.

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