La España millonaria

pobreza

En plena crisis económica, institucional y de valores, España se está convirtiendo en un país de millonarios mientras la pobreza se asienta en las calles de la conciencia como un elemento más del paisaje. La economía se basa en un elemental principio fácilmente comprensible: la riqueza de unos se sustenta en la pobreza de otros. No hay más. Si hay diez caramelos a repartir entre diez niños, el empacho de unos será inversamente proporcional a la insatisfacción de otros. Todo lo demás son adornos verbales y economicistas para justificar los empachos y explicar las insatisfacciones. El liberalismo se cimenta en la quimera de que cualquiera puede hacerse rico y con ella teje los sueños de la ciudadanía.

Este país, capaz de convertir en ídolo cualquier amasijo de tierra y agua, ha elevado a su Olimpo a personajes dispares convertidos en millonarios. No importa si la materia prima es arcilla, barro, lodo o fango, lo importante son los millones de sus cuentas corrientes, que sean millonarios. El ídolo actual es Amancio Ortega, nada menos que el tercer hombre más rico del mundo, y levita sobre un altar de tela y ladrillo. El español medio soñará con emular a este hombre, estudiará sus pasos y descubrirá que lo más necesario para lograr ser rico es una pinza que tape la nariz, una venda que ciegue los ojos, dos tapones, uno para cada oído, y arrobas de desinfectante ético.

Los millones de Zara y Cía. son millones de horas mal pagadas, millones de kilómetros de hilo tejidos con millones de vidas anónimas que a muy poca gente importan, millones de euros a cambio de modelos pasados de moda antes de ser usados. Ortega es millonario gracias a millones de indias, chinas, brasileñas o portuguesas que sacian a diario sus necesidades con el arroz justo para aguantar una jornada de catorce horas de trabajo. El empacho de Ortega es proporcional a la insatisfacción de millones de personas del tercer mundo y millones del primer mundo que le quitan de las manos sus ropas y complementos inspirados en el hambre y en un delicado desprecio hacia la humanidad.

Hay abundantes millonarios del deporte en un país en el que la gimnasia está a punto de desaparecer de los colegios. Fernando Alonso, Gasol, Sánchez Vicario, Xabi Alonso, Nadal y todo un desfile de celebridades nos venden seguros, cerveza, juegos, cuentas corrientes, camisetas o apuestas on line mientras practican deportes que siguen millones de personas dejando millones de euros en canales de pago o en las taquillas de los estadios. Son millonarios que, como Ortega, también conocen la geografía de la economía y eluden a Hacienda como contribuyentes de Andorra, Mónaco, Suiza o cualquier otro paraíso.

España es millonaria. Cuenta con cinco millones de parados, varios millones más que viven bajo el umbral de la pobreza y millones que ganan lo justo para malvivir. España es millonaria. Cuenta también con millones de euros evadidos por empresas del IBEX, con millones de euros ilegítimos rapiñados por políticos de todas las tendencias, con millones de euros amnistiados por el gobierno y con millones de euros estafados por empresarios insatisfechos. España es millonaria. Millonaria es una élite, apenas el 3%, a costa de millones de pobres, cada vez más.

Millones de ilusiones cruzan a diario las fronteras de la esperanza o las del país buscando un yugo al que uncir su cuello simplemente para comer y certificar que lo que aparece en el espejo cuando se miran es una persona aún reconocible, un rostro familiar. Millones de promesas atestan el cajón de los incumplimientos políticos ante las lánguidas miradas de una ciudadanía que, mientras tanto, busca consuelo en los televisores contemplando -cuatro millones y medio de cerebros machacados y vidas sin futuro- cómo presuntos famosos se tiran al agua arañando unos pocos millones para sus bolsillos y propinando zarpazos a la inteligencia media del país.

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6 comentarios el “La España millonaria

  1. madamebovary dice:

    La pinza de la nariz será de oro con pedrería, no para tapar el hedor sino para lucir atrevido diseño. Esta gente no ve a la gente que para ella no existe; bastante tienen con mirarse al espejo para sentir el placer de haberse conocido. Nosotras, a disfrutar con lo nuestro. Y a la pelea

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  2. Este país no tiene solución... dice:

    Como dijo Saramago: “El dinero no ha desaparecido, sólo que, lo que antes se repartía entre muchos, ahora está en el bolsillo de unos pocos”.
    Mucha de la responsabilidad del éxito de Zara recae sobre esos millones de mujeres, que se lanzan en tromba en sus tiendas para comprarse los últimos modelitos, auque el guiñapo les quede como una soberana patada; da igual, mientras sea de Zara y según ellas sea “un chollo”.
    Por otro lado, los hipócritas deportistas millonetis no dudan en envolverse con la banderita y moquear con el himno mientras sus dineros descansan en parajes “menos lesivos” para sus intereses. Lo patético es cómo se les adula exageradamente (sólo hay que recordar el recibimiento que se dio a los de la roja cuando ganaron la última copa: calles repletas de gente jaleándolos como si hubiesen salvado al mundo).

    Modelo empresarial, político, financiero… aunque nos lamentemos, nada cambiará mientras sigamos votando a esta fantochada de democracia en la que estamos. Da igual votar a derecha, izquierda, arriba o abajo, todos los políticos son marioneras de un mismo poder, que maneja el mundo a su antojo desde las sombras.

    Somos la mayoría, no sé a qué esperamos para reaccionar.

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  3. hernan dice:

    Sobrecogedor.

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  4. cesar antonio dice:

    total mente cierto,pero son muchos millones de españoles que se conforman,por que estan en la mas mísera ignorancia,asi que a esperar toca

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  5. cesar antonio dice:

    mi enorabuena,es totalmente cierto,ahora lo que no se publica,es quienes son los culpables de esta situación,que haberlos los hay,y que todos sabemos,pero nos sentimos impotentes de denunciar por culpa de las fuerzas de seguridad,ect ect

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  6. Manuel dice:

    Clavado el comentario, te felicito

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Los comentarios están cerrados.