Comando fiambrera escolar.

Fiambrera. Prefiero el término fiambrera al invasor “tupperware” que pronuncia el barato profesorado irlandés contratado por Esperanza Aguirre para ocupar las plazas de los interinos despedidos por su gobierno. Es más castizo y define mejor su papel como contenedor de fiambres que sirven de alimento a candidatos a fiambre que lo utilizan cuando el trabajo es tan matador o tan mal remunerado que no permite siquiera acudir a comer a casa como debieran hacer las personas por el bien de su salud y de su economía.

Sandra Perata, argentina veterana de corralitos a cuenta de estafas financieras (el que sufriremos en España este invierno será el segundo de su vida), ha disparado la fiambrera de su hija sobre la mediática Aguirre delante de toda la prensa que hoy sí tenía orden suya para cubrir la inauguración del curso escolar en su reino privado y privatizado. Ha errado el tiro, por suerte para ella y por desgracia para el gobierno, y ese fallo privará a las portadas de la derecha de un sonado magnicidio y de un comando doméstico de la B.T.F. (Banda Terrorista de la Fiambrera) con el que criminalizar las protestas por los desmanes en la enseñanza pública.

Es comprensible el impulso de Sandra. Cobrarle 3 euros diarios, por calentar la fiambrera y la silla donde se sentará su hija para comerse el contenido, le supone al mes el 10% de los ingresos de su casa. Con lo que le sobra tiene más que suficiente para pagar la luz (y los sueldos de expolíticos que viven del negocio), el teléfono (capricho indispensable para que te llame el INEM), la comida (ese vicio que tienen los pobres), el alquiler (ese lujo de quien desperdicia 100 metros cuadrados para albergar tan sólo a cinco personas) o los materiales escolares (un despilfarro sólo al alcance de arquitectos).

Hay que agradecer a la presidenta de la neoliberal república anglosajona de Madrid que haya tenido la gentileza de no exigir para este curso fiambreras segregadas, azules para los niños y rosas para las niñas, y que no haya obligación de pasar por la parroquia antes de ir al colegio para que el párroco del barrio bendiga las dichosas fiambreras. También hay que considerar positivamente que los niños y las niñas no tengan que jugarse al rojo par o al negro impar de una ruleta el turno para usar el microondas, pero todo se andará.

Estos niños y niñas, almacenados al por mayor en las escuelas públicas y atendidos por los maestros multiusos que aún no han sido despedidos, van a recibir una lección impagable que agradecerán en un futuro, cuando accedan a puestos de trabajo donde la fiambrera será el elemento más valioso de sus vidas. La lección la aprenderán durante la jornada escolar ampliada en los colegios públicos y será a costa de eliminar inútiles contenidos de asignaturas insignificantes y poco productivas como la plástica, la música o la educación física, justo antes de la imprescindible clase de religión católica.

Las fiambreras se han convertido en un artículo de primera necesidad que servirá a los parados que tengan que cumplir condena limpiando montes quemados. Serán útiles también para meter las fichas de juego en los casinos de Eurovegas, llevar el cambio para pagar el peaje de las autovías de Madrid o guardar en ellas las pelotas de goma y las denuncias recogidas durante una jornada de protesta en la comunidad del oso y el madroño. Habrá quien las sepa aprovechar para llevar la tortilla de patatas a una corrida de toros con entrada subvencionada por cualquier ayuntamiento del PP.

La acción de Sandra Perata la acerca a las bravas mujeres que han puesto un poco de decencia y dignidad en la historia de España. Los cañonazos de Agustina de Aragón fueron un símbolo de la lucha popular contra los invasores; Mariana Pineda bordó la libertad y la hizo bandera en España; Concepción Arenal se travistió de hombre para liberar a las mujeres; Clara Campoamor equilibró el sentido democrático del voto en la Constitución de la Segunda República… hay un largo listado de mujeres que han protagonizado episodios de lucha por la libertad y la dignidad.

Posiblemente el fiambrerazo no merezca un lugar en la galería de hechos consagrados por la historia, pero su espontaneidad y, sobre todo, sus motivos deberían ser una llamada de atención para todos los españoles y todas las españolas que asisten pasivamente a su tortura y descabello, como el toro de la vega, a manos de trogloditas cavernarios. Aunque hubiera impactado de pleno en la frente de la Condesa Esperanza Aguirre, el daño no sería comparable con lo que la presidenta está haciendo al desgraciado pueblo madrileño que la vota y al resto de la España que no la vota pero la sufre igual.

O España saca las fiambreras a pasear o el gobierno la llenará de fiambres con sus políticas antisociales e insolidarias. La sanidad y la educación ya son fiambres.

Anuncios

2 comentarios el “Comando fiambrera escolar.

  1. Angarrub dice:

    Hubo un tiempo en que determinadas personas, no sé si por idealismo, éramos de la opinión de que, en cualquier demanda o reclamación, debería prevalecer siempre el uso de la razón, la objetividad de un planteamiento, por encima de todo individualismo…Hoy, sin embargo, cuando vemos el descaro con el que cada día se nos despoja hasta del aire que respiramos, sin la más remota posibilidad de avenirse a ninguna clase de negociación, me viene por fuerza a la mente el hecho de la otra “Sandra Perata” que ayer en Oviedo se encerró en una oficina de la Caixa “hasta que le devuelvan sus dineros…”, cosa que, al parecer ha conseguido. Con un par…!!!
    O sacando, como acertadamente bien dice Verbarte, las fiambreras a “pasear”. Que demasíado tiempo llevan ya en la despensa.

    Me gusta

  2. carabaña dice:

    sandra peratta, argentina……

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.