Los dos gobiernos de España.

Siguiendo la estela política de lo que va de 2012, se puede decir que España ha pasado de tener un gobierno mediocre, a salto de mata, durante siete años, a tener dos gobiernos simultáneos. Uno de ellos mediocre y el otro peligroso.

En las actuales circunstancias que hacen zozobrar a Europa, todos los gobiernos se han instalado en la mediocridad de servir a los intereses financieros dando las espaldas a los diferentes pueblos que les han votado. Buscan las castas políticas -que se han subido como polizones y ratas al barco de la crisis- el beneficio propio, con la esperanza de que la estafa económica les afecte en menor medida que a sus votantes. Así han obrado Sócrates y Passos Coelho en Portugal; Berlusconi y Monti en Italia; Papandreu, Papademos, Pikreammenos y Samarás en Grecia; Ahern, Cowen y Kenny en Irlanda; y Zapatero y Rajoy en España. Eso en cuanto a países productores de mano de obra barata.

La originalidad de España radica en que la llegada al poder del PP ha hecho que dos gobiernos nítidamente diferenciados estén actuando al mismo tiempo de forma inequívoca y contundente bajo la dirección de uno de los políticos más mediocres que ha dado el país, Don Mariano Rajoy Brey, a su vez manejado desde la FAES por un grupo de ideólogos rancios que actúan bajo la tutela y vigilancia de Aznar. El experimento les está saliendo a pedir de boca, teniendo en cuenta que sólo cuentan con la oposición de un pueblo abandonado como un amante de pago que ya depositó su voto.

El mediocre gobierno económico, también ideológico, se encarga de obedecer las directrices que le imponen desde Europa la banca y los países beneficiarios, en especial Alemania, de la pobreza española. Se trata de un gobierno feroz y mudo ante sus votantes, que vuelven a enterarse de su destino presente y futuro a través de la prensa extranjera, un revival de “La Pirenaica” versión siglo XXI. Es un gobierno mediocre que descapitaliza las cuentas corrientes y las vidas de los ciudadanos para capitalizar a una banca tramposa e intocable. Sus cabezas visibles, De Guindos y Montoro, anuncian día a día sus fechorías con retruécanos y metáforas imposibles de la imposición y el castigo que están infringiendo a los inocentes.

El peligroso gobierno ideológico, también económico, es el encargado de saquear la modernidad del país devolviéndolo a su estado preconstitucional tan del gusto del gabinete presidencial y del partido en el poder. En esta ocupación se encuentran la mayoría de los ministros y otros altos cargos, empeñados en finalizar su obra en tiempo record y sin mirar los costes que supondrá para todos los españoles presentes y futuros. La vuelta al pasado es el golpe pendular que la crisis y la mayoría absoluta y absurda (demasiadas personas les han votado para castigar al gobierno anterior) les ha concedido para abrir de par en par las puertas del armario que la democracia creyó inocentemente haber cerrado.

Cada cual está jugando su papel de forma sincronizada. Sáez de Santamaría es la menina que hace bulto en el cuadro; Wert devuelve la educación a la condición de lujo inalcanzable para la mayoría; Mato ha colocado el uniforme de la beneficiencia al derecho a la salud; Fernández Díaz ha devuelto la presunción de culpabilidad al pueblo asistido por la represión legislativa y la agresión física; Báñez ha propiciado que el señorito recupere su derecho a escoger peones baratos y sin derechos entre los desocupados; Soria ha recuperado el “que inventen ellos” y la emigración como destino de investigadores patrios; Morenés ha puesto en valor el papel de la cabra legionaria señalando Ceuta y Melilla como ejes de la política de defensa; Margallo se cura la nostalgia colonial con el contubernio cubano y el protagonismo en el Sahara; y Gallardón… -¡Ay, Gallardón!- ha cambiado la balanza de la justicia por un crucifijo y un rosario.

Los hechos están ahí: represión desproporcionada, brutalidad policial, criminalización de la libertad de espresión, censura o silencio, manipulación informativa, amenazas y persecución a disidentes, encarecimiento de la educación, supresión de la universalidad de la sanidad, desprotección de los trabajadores, menosprecio a las víctimas del franquismo, homenajes y reconocimientos a la memoria franquista, penalización del aborto, acoso y derribo a la homosexualidad, privilegios a la iglesia, comprensión e indulto para los estafadores, etc., etc., etc. Cada día algo nuevo.

Ambos gobiernos, mediocres y peligrosos, actúan como uno sólo, sincronizados, apoyando el discurso económico y el ideológico en nuestro sentimiento de culpa y en un paternalismo decimonónico basado en un “quien te quiere te hará sufrir” a todas luces falso e inaceptable.

La bicefalia gubernamental se rige por el principio de que “la letra con sangre entra”.

Mediocridad y peligrosidad a partes iguales.

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3 comentarios el “Los dos gobiernos de España.

  1. Fajador dice:

    Nunca los voté, pero reconozco que ha habido períodos en que se apreciaban muy pocas diferencias entre los dos partidos mayoritarios. El Psoe llegó a ocupar casi todo el espacio de la derecha

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    • Verbarte dice:

      “De tal modo ha ocupado el PSOE parte del territorio de la derecha, que ha forzado al PP a diferenciarse asumiendo postulados y prácticas políticas que en Europa asumen formaciones de extrema derecha. Esto explicaría el ostracismo de Fuerza Nueva o la existencia marginal de votos para Falange o España 2000, ya que sus simpatizantes se sienten representados y correspondidos por el PP.”

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  2. Alejandra dice:

    Nunca entendí lo que tantas veces se llama “voto de castigo” ¿y la ideología?, por lo menos la fundamental, la básica, la que te hace distinguir claramente el fascismo.
    Si no sabes qué votar es mejor no votar¡¡ Y si tienes dudas no votes nunca el fascismo, lo empeorará todo por los siglos de los siglos…¡si puede¡

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