Esta crisis es del PP

Por si alguien seguía creyendo a pies juntillas las mentiras con las que nuestro gobierno acicalaba la crisis pretendiendo presentándonosla como la consecuencia de nuestros desmadres y excesos, saltó a la palestra el enésimo episodio facineroso practicado por la banca con el visto bueno de los gobernantes.

El gobierno ha insistido, por activa y por pasiva, en que los recortes no ha habido más remedio que aplicarlos por culpa del anterior gobierno y porque estábamos gastando más de lo que ingresábamos.

El gobierno ha insistido en que los mercados (ese nombre genérico tras el que se esconden los financieros y especuladores), la prima de riesgo (surgida de repente en nuestras vidas como un termómetro para medir la desesperación) y las reformas (cajón de sastre en el que se guardan las medidas para afrontar la crisis junto a los tradicionales recortes de derechos de la derecha) estarían bajo su control en cuanto cogiesen las riendas del país entre sus garras.

Hace años, Aznar repitió la misma jugada de acoso y derribo del contrincante (¿recuerdan el insistente y monotemático “váyase, señor González”?), llegó al poder y sentó las bases de la actual ruina en la que naufraga España al liberalizar todo el territorio español y ofrecerlo en bandeja de plata a empresarios sin escrúpulos y especuladores sin conciencia. Todo el país se lanzó confiado a una carrera hacia el dinero que llenó a las familias de hipotecas y préstamos y vació las escuelas de jóvenes atraídos por el dinero fácil que chorreaban la construcción y los bancos a manos llenas. El país entró en una fase de locura que culminó con la mayoría absoluta de Aznar en 2000.

Vendieron el milagro como el logro ineludible de una política económica bien llevada a cabo y se permitieron coquetear con la reforma laboral y la precarización de la sanidad y la educación pública como paso previo a su desmantelamiento y posterior privatización. Se encontraron con una ciudadanía no anestesiada lo suficientemente que salió a la calle a protestar, decidiendo el PP que había que esperar un poco más, que una renovación de la mayoría absoluta daría legitimidad a sus intenciones, pero no ocurrió.

Desde el principio, el galeón del PP fue comandado por Rodrigo Rato, Ministro de Economía en 1996, bajo cuya supervisión se produjeron las privatizaciones de Argentaria, Tabacalera, Teléfonica, Enresa o Repsol, que dio rienda suelta a su ideario neoliberal descapitalizando el estado y ofreciendo gangas a precios de saldo. En marzo de 2004, los mercados internacionales decidieron premiarle con la presidencia del FMI, quizás como reconocimiento a su frialdad y entrega a la hora de apostar por la tesis económica neoliberal a ultranza de esta institución.

Como segundo de a bordo, Aznar designó a Luis de Guindos, nombrado Director General de Política Económica y Defensa de la Competencia en 1996, Secretario General de Política Económica y Defensa de la Competencia en 2000, y desde 2004 miembro del Consejo Asesor del banco de inversión Lehman Brothers para sus actividades en Europa (director de su filial en España y Portugal desde 2006). En 2003, preguntado por ABC sobre una posible burbuja inmobiliaria dijo: “En España no hay burbuja inmobiliaria, sino una evolución de precios al alza que se van a ir moderando con más viviendas en alquiler y más transparencias en los procedimientos de urbanismo”.

Hemos visto en manos de qué piratas puso y sigue poniendo el PP el galeón español. Hemos presenciado cómo los diseñadores económicos de este partido llevan mintiendo (burbujeando) y expoliando a los españoles desde hace más de tres lustros. Hemos asistido a su adiestramiento en las mejores flotas piratas del mundo. Estamos comprobando cómo hunden la flota, Rato Bankia y De Guindos Lehman Brother´s, entre los aplausos de los mayores bucaneros del planeta, para asaltar la plaza y hacerse con el botín de nuestras vidas, de las de nuestros hijos y de las de nuestros nietos.

La crisis no se debe a que nosotros hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades, la crisis se debe al abordaje que estos genios de las finanzas han realizado para su almirante.

El último episodio lo ha protagonizado Barclays en la propia guarida de Sir Francis Drake.

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